El espinoso maridaje que en Oaxaca y Durango exhiben los partidos Acción Nacional (PAN) y de la Revolución...
Por: Juan Sánchez-Mendoza21/04/2010 | Actualizada a las 23:22h
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En
Matamoros se agudiza la crisis de Acción Nacional Maridaje
PAN-PRD en otros estados aquí no funciona Hay
rumorología recurrente contra candidatos priístas Reynosa
y Río Bravo, son “focos rojos” para el tricolor El espinoso
maridaje que en Oaxaca y Durango exhiben los partidos Acción Nacional (PAN) y
de la Revolución Democrática (PRD), en su intento de acceder a las gubernaturas
de ambas entidades, según se observa ya contaminó a sus cuadros de Sinaloa y
Zacatecas, que hoy muestran disposición para también aliarse en contra de los
candidatos del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
En Tamaulipas
ocurre todo lo contrario. Un claro divorcio entre los membretes albiceleste y
del Sol Azteca, que por más intentos fraguados en el centro del país nunca
pudieron ponerse de acuerdo para postular un abanderado común, por lo que en
este proceso electoral cada organismo juega con candidato propio, aunque los
dos pertenezcan al establo que dirige César Nava Vázquez.
La muestra
irrebatible de esta percepción surgió anteayer en Matamoros, cuando 74
militantes de Acción Nacional renunciaron a ese órgano político para causar
alta en el PRD, pues decidieron jugársela con Julio Almanza Armas en su
proyecto electoral inmediato que es la gubernatura estatal.
Esto igual
fortalece la versión de que a la jornada electoral de julio próximo el PAN
llegará prácticamente hecho jirones, ya que además de lo ocurrido en la
frontera existe descontento entre su militancia municipal de Tampico, Mante y
Altamira, por las imposiciones de candidatos externos que llegaron provenientes
del Revolucionario Institucional a desplazar a los militantes de pura cepa que
durante años han trabajado y promovido al membrete albiceleste.
Por tanto, la
desbandada en Matamoros es harto significativa.
Sobre todo porque
ninguno de los ahora ex panistas buscaron candidatura alguna a cargos de
representación popular, sino que renunciaron de motu proprio por estar en
desacuerdo con la forma de hacer política de los comités encabezados por César
Nava Vázquez y Francisco Javier Garza de Coss.
De ahí que
advierta que en lo sucesivo se den otras escisiones tanto o más graves que las
registradas en Matamoros, Mante, Tampico y Altamira.
Y hasta puedo
apostar que así sucederá. Rumorología
recurrente El juego sucio es
característica inherente de los políticos que no pueden justificar, con trabajo
propio, las posiciones partidistas, cargos en el sector público y/o
candidaturas que ostentan.
Por eso gustan
soltar rumores a la prensa que no alcanzan su cometido merced a la ligereza de
los planteamientos –la mayoría de las veces--, o porque el receptor, por
convicción propia, se rehúsa a magnificar supuestos que en nada contribuyen a
la objetividad periodística y sí, por el contrario, a la real pérdida de
credibilidad tanto de él como de la prensa en su conjunto.
El comentario
surge porque (a últimas fechas) algunos periodistas hemos sido bombardeados con
información que refiere ciertos deslices en la vida privada de algunos candidatos
al Congreso de Tamaulipas y a las presidencias municipales, sin que los autores
de la embestida se atrevan a dar la cara; ya por cobardía, o, como ellos
argumentan en el anonimato, “por razones obvias”.
La Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos, es muy clara al consignar que la
libertad de expresión debe respetarse siempre y cuando no atente contra la vida
privada de los individuos, pero hay quienes arguyen que un político no tiene
vida privada, en clara alusión a su afán de ganar espacios a través de noticias
escandalosas, con las que intentan lograr popularidad entre la opinión pública.
Gradualmente y
hasta la víspera de la contienda comicial de julio próximo, seguramente
arreciarán los golpes bajos que hablen del mal comportamiento de fulano, zutano
o mengano (en su vida privada), sin que nada ni nadie pueda frenarlos aun
cuando se tratare de simples especulaciones, porque igual que los periodistas
éticos existen vividores del oficio que en el chantaje y la extorsión
encuentran su modus vivendi.
Por lo que
respecta a la prensa profesional –los lectores bien que la ubican--, ésta
difícilmente haría eco a la infamia, a la diatriba, o, en su caso, a la
reproducción de versiones que no le constaran.
El tema viene a
colación porque a mi correo electrónico ha llegado cualquier cantidad de
anónimos que consignan supuestos malos comportamientos de los aspirantes; su
afición por las drogas, el alcohol y las mujeres; amén de algunas tropelías
cometidas por sus más cercanos familiares o parentela en distintos grados de
consanguineidad.
Igual hablan de
situaciones que sí están enmarcadas en su actividad política, como son el
origen de los dineros presumiblemente ilícitos que utilizan en su quehacer
proselitista; el abuso de influencias con las que buscan lograr su cometido, y
algunos actos de corrupción en los que supuestamente se han visto involucrados,
ellos o su parentela más cercana.
Pero eso es
harina de otro costal. Y de ello hablaré en futuras colaboraciones, pues hoy me
ocupa simplemente la necesidad de aclarar que no soy, ni pretendo ser,
repetidor de especulaciones ni mucho menos tengo interés en entrometerme en lo
que no me importa; o sea, en la vida privada de los candidatos.
Lamentablemente
muchos de ellos han caído en el juego de sus pares y están más ocupados en
querer curarse en salud que en la contienda electoral. Andanada
albiceleste Para justificar
la desarticulación de sus cuadros y estructura, con muy mala leche hacia el
interior del PAN y en las delegaciones del Gobierno Federal se elucubra una
campaña de desprestigio en contra de algunos funcionarios del Gobierno del
estado, de los ayuntamientos y los candidatos priístas, como táctica recurrente
para ensuciar los comicios de julio próximo.
Pero los
ejecutores del ataque sólo exteriorizan suposiciones. No ofrecen prueba alguna.
No muestran evidencias. No son congruentes entre lo que dicen y lo que pueden
sostener, porque igual le apuestan a la descomposición política del estado, a
fin de en los tribunales ganar lo que en las urnas no son capaces de obtener.
Por ello resulta
pertinente aclarar que tales acusaciones no están sustentadas en la verdad. Y
menos podrían estarlo surgiendo de donde nacen, puesto que ciertos candidatos
panistas --es público que en tierra cueruda--, sí han hecho y hacen campaña con
dinero de dudosa procedencia.
De lo contrario
bien pudieran mostrarnos sus estados financieros de los últimos dos años; hacer
público el origen de sus fortunas; y, cuando menos, ofrecer a sus representados
una explicación de dónde sacan tantos recursos económicos para promocionarse en
los medios audiovisuales de comunicación masiva, siendo que hasta antes de
iniciarse el actual proceso electoral no tenían ni con qué pagar la impresión
de volantes. Se hace camino al
andar *** Reynosa es el
municipio que al PRI más preocupa en la actual contienda, pues su candidato a
la presidencia municipal, Everardo Villarreal Salinas, no crece políticamente y
ofrece la impresión de que tampoco le interesa.
*** Recuérdese
que esa localidad fronteriza acostumbrada está a la alternancia en el poder,
por lo que la inquietud priísta tiene sentido y razón.
*** En Río Bravo
el problema también es alarmante, para el PRI, pues Raúl Bocanegra Alonso no ha
definido si continúa o no como candidato aliancista (PRI-PVEM), lo que me lleva
a suponer que a estas alturas del proceso electoral ya se busca sustituto.
*** Acá en
Victoria no observo problema alguno para que Rodolfo Torre Cantú, Miguel
González Salum y Óscar Almaraz Smer obtengan más del 80 por ciento de la
votación, según lo que escucho en pláticas de café, corrillos políticos y en la
calle, pero el que sí tiene dificultad para acercarse a la gente, ser
escuchado, respetado y atendido, es René Castillo de la Cruz, quien fue
impuesto (primero) como dirigente del partido verde y (luego) candidato a
diputado local de mayoría relativa. Em@il: jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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