Hay una frase articulada por Alfonso Sánchez Garza, al rendir protesta como candidato priísta a la presidencia municipal de Matamoros...
Por: Juan Sánchez-Mendoza20/04/2010 | Actualizada a las 23:31h
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Alfonso Sánchez Garza dio cátedra de su sensibilidad +
Mantiene comunión con el doctor Rodolfo Torre Cantú +
Candidatos a diputados y alcaldes van tras la radio y tv +
Mapaches del PAN, incluidos delegados, afilan fauces Hay una frase
articulada por Alfonso Sánchez Garza, al rendir protesta como candidato priísta
a la presidencia municipal de Matamoros, que atrapa mi atención porque en ella
plasma claramente su convicción de servicio.
Dijo: “la
política tiene sentido”.
En lo personal
y durante más de tres décadas que profesionalmente he ejercido el periodismo,
jamás hube escuchado locución análoga en boca de ningún aspirante a cargos de
representación popular ni surgida del ronco pecho de los hombres encaramados en
el poder, por lo que advierto que “Poncho”, como alcalde, privilegiaría la
justicia social, pues probada está su congruencia entre el decir y el hacer.
Cobra mayor
importancia esta frase por haberla externado de cara a la sociedad que aspira
gobernar y ante el candidato priísta a la gubernatura de Tamaulipas, Rodolfo
Torre Cantú, con quien comparte un mismo sentimiento: dignificar la política e
ir al rescate de quienes menos tienen, pues sólo en la función pública, ambos
saben, es posible gestionar recursos para que el pueblo reactivar su capacidad
de producción y desarrollo.
“La política
tiene sentido”, ¡vaya, frase con alto sentido común y tan profunda!, que
amerita ser analizada en su justa y real dimensión, por ser escasos los
políticos que se atreverían a rubricarla merced al compromiso literal que
conlleva.
Ahondo en este
comentario porque la política, se supone, es la actividad humana que tiende a
gobernar o dirigir la acción del Estado en beneficio de la sociedad; el proceso
orientado ideológicamente hacia la toma de decisiones para la consecución de
los objetivos de un grupo, y la mejor forma de ejercer el poder.
No obstante,
entre el dicho y el hecho hay un mar de diferencia.
Por eso y más
me parecen acertadas las palabras de Sánchez Garza, además de ejemplares,
porque él sí le encuentra sentido al quehacer político. Comunión política En la esencia
de su perorata, al rendir protesta como candidato a la presidencia municipal de
Matamoros ante el dirigente estatal del PRI, Ricardo Gamundi Rosas, Alfonso
Sánchez Garza exhibió comunión con la proclama del candidato gubernamental
Rodolfo Torre Cantú, al destacar que en Tamaulipas habita gente de bien, emprendedora;
gente de nobles sentimientos y con valores arraigados.
Sobre todo
cuando externó: “Somos más los que entregamos nuestro esfuerzo diario para
construir un estado vigoroso; los que trabajamos para ofrecer a las familias un
mejor lugar para vivir; los que compartimos la convicción de que estamos aquí
para ganar la próxima elección… pero también somos más los que estamos en esta
contienda por algo más trascendente: una obra social y política que incluya y
beneficie a todos”.
Por eso y más
los matamorenses ya decidieron su voto, hasta donde entiendo, y es a favor de
mi amigo Alfonso Sánchez Garza.
Luego, en otra
colaboración, analizaré el por qué. Estrategia mediática De los
candidatos a integrar la LXI Legislatura del Congreso local y ser alcaldes en
los (43) municipios de la geografía tamaulipeca, la mayoría recurre a los
medios de comunicación masiva audiovisuales –aun cuando su promoción está
regulada legalmente y se les prohíbe el uso de spots--, porque en ellos buscan
un mayor posicionamiento entre la sociedad a través de menciones acerca de su
trayectoria.
Basta escuchar
la radio o prender la televisión para recibir casi de inmediato el bombardeo de
notas referentes a quienes buscan el poder, sin que los propios candidatos
hablen directamente de sus “merecimientos” y “cualidades”, así como de su
quehacer político, pero sí los panegiristas de éstos y los corifeos
aleccionados para ello.
Los candidatos
a las alcaldías de los municipios con mayor desarrollo poblacional y económico
son quienes más invierten en este tipo de promocionales a trasmano, en tanto
los aspirantes de oposición hacen su propia lucha, pero invirtiendo menos
dinero.
Es decir,
ellos aprovechan hasta la mínima oportunidad para hacer todo tipo de
declaraciones –aunque en el fondo ignoren el tema--, porque así garantizan
espacios y la cobertura, buena o mala, de sus acciones, bajo el entendido de
que en la prensa hay que estar presente de cualquier forma, sin importar que la
crítica los involucre. “El chiste es estar en los medios”, según dicen.
Si usted no es
muy dado a sintonizar la radio o la televisión estatales, pero en su hogar
cuenta con Internet o de perdida línea telefónica, seguramente ya habrá
recibido alguna invitación para sumarse a tal o cual proyecto, pero si es
radioescucha habitual o sufre el síndrome de la pantalla chica, a estas alturas
está consciente de la lucha que libran los partidos por posicionar a sus
candidatos.
No sé, con
precisión, cuál de los dirigentes políticos inició esta batalla. Pero de una
cosa estoy seguro: ahora los vemos y oímos hasta en el baño, pues repito: a los
candidatos les está prohibido hacer proselitismo en los medios audiovisuales,
hasta en tanto no inicien las campañas formales. Y hasta eso, con sus asegunes.
Al principio
del actual proceso electoral en la televisión y la radio se transmitían dos o
tres notas al día sobre “los tapados”, pero hoy, ya con candidatos con nombre y
apellido –al menos en lo que al Partido Revolucionario Institucional (PRI) se
refiere--, su número ha sido incrementado y no hay reposo para el receptor, a
menos, claro, que apaguemos los aparatos electrónicos y/o busquemos otras
actividades con qué perder el tiempo.
El contenido
de esas notas, sin embargo, poco interés despiertan en la comunidad, pues hasta
el momento ningún partido antagónico al tricolor ha logrado impactar al
presunto votante, aunque sí, reconozco, su cometido primario está más que
rebasado, ya que hoy se mencionan los nombres de sus candidatos al referir
encuestas y/o la opinión de los sectores en cuanto a sus preferencias
electorales.
Ahí estriba la
fuerza de los medios de comunicación masiva.
Los
comentarios políticos en los medios electrónicos son reflejo del momento –todos
lo sabemos--, y se ha exagerado en su utilización por parte de los siete
partidos contendientes en esta carrera –PRI, PAN, Convergencia, Panal, PVEM, PT
y PRD--, ya que afanosamente todos buscan un espacio cotidiano en cuantos
noticieros existan, mientras que la prensa escrita --ésta que es testigo de la
historia y supuestamente la más beneficiada con la ley electoral en lo que
respecta a los procesos comiciales--, es relegada porque simple y llanamente
los asesores en difusión que acompañan a los candidatos (sin registro oficial
ante la instancia responsable del proceso, todavía) no le entienden al juego.
De cualquier
forma la guerra mediática está desatada.
La alentaron
los propios partidos con posibilidades reales de acceder al poder –“La
chiquillada” evita mezclarse por saberse derrotada--, y cada día cobra mayor
fuerza.
Por tanto,
resultaría inútil y estéril quejarse de lo que la prensa opine o deje de
publicar. Mapaches al acecho En esta
jornada electoral, el Partido Acción Nacional (PAN), como membrete, no influirá
en los sufragantes tanto como sus propios candidatos.
De ahí la
necesidad de que el alto mando albiceleste, el del Comité Ejecutivo Nacional
(CEN), envíe a sus mejores “mapaches” a los 22 distritos electorales y 43
municipios –no sólo a los delegados federales--, dado que el grueso de sus
abanderados no tiene capacidad de convocatoria, madurez política y tampoco
quiere invertirle en campañas de tal envergadura.
Por eso de
ellos se espera un serio revés en las urnas, aunque en el caso del Partido
Verde Ecologista de México y el Partido Nueva Alianza sus propietarios ya se
curaron en salud, al haber establecido alianzas ganadoras con el Revolucionario
Institucional.
No obstante
todos los candidatos a diputados locales y presidentes municipales, aún sin
registro oficial, padecen fiebre electorera.
Es decir, sufren
un estado de tensión o agitación que obnubila su mente, agita su respiración y
hasta les provoca paranoia, por saber que los comicios ya están a la vuelta de
la esquina. A 75 días para ser exactos.
Por tanto, sus
promociones insulsas, disfrazadas con un dejo de respeto a la legalidad
electoral conllevan la peculiaridad de dar cabida a quienes gusten sumarse, y
si bien es cierto tampoco son garantía de nada, hasta donde sé las sostiene el
orgullo propio de cada abanderado. Em@il: jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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