Según el señor de Los Pinos, México ya alcanzó los 30 millones de pobres...
Por: Juan Sánchez-Mendoza18/04/2010 | Actualizada a las 22:42h
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Su enfoque lo contradicen expertos en la
materia
Las clases medias, a punto de ser
exterminadas
Fox reaparece sólo pa’ pedir se legalicen
drogas
Nuevo fracaso panista en selección de
dirigente
Según el señor de Los Pinos, México ya alcanzó los 30
millones de pobres. Sin embargo hay otras cifras, también oficiales, que
reconocen que en México hay 54 millones de personas que sufren “pobreza
moderada” y 21 millones sobreviven de milagro en asentamientos urbanos y
rurales. Pero hasta la fecha no existe ningún programa
institucional que brinde resultados efectivos contra la miseria, que es uno de
los males sociales que al paso del tiempo se ha vuelto crónico. La desigualdad entre los segmentos poblacionales es
notable. Por una parte se encuentra la minoría que vive las mieles
del primer mundo y la civilización, y en la base piramidal se localizan
ejércitos de pobres que no alcanzan a satsfacer sus necesidades elementales de
vestido, vivienda, empleo y alimentación. En el mejor de los casos –y de acuerdo a informes del
Banco Mundial--, las personas pobres en forma moderada viven con menos de dos
dólares al día; algo así como 26 pesos, a lo largo y ancho de la República
Mexicana. Por décadas --y pese a las buenas intenciones de los
hombres y mujeres que arriban al poder y se comprometen a combatir este
flagelo--, el fenómeno continúa y eventualmente se agudiza, aun cuando en la
Federación se opine lo contrario. La visión asistencial de los gobiernos emanados del
Partido Revolucionario Institucional (PRI) y la terquedad de la ultraderecha
representada por el Partido Acción Nacional (PAN), de ver en cada familia un
potencial núcleo de empresarios --sin considerar las condiciones culturales de
la gente--, se han convertido en esquemas obsoletos que no atacan el problema
de raíz. El crecimiento poblacional --de 20 millones de habitantes
que éramos en 1940 pasó a más de 106 millones en 2010--, aunado al abandono de
la rectoría del Estado de importantes áreas de apoyo social, la restricción
presupuestal hacia el combate a la pobreza y la falta de vocación social de los
gobiernos neoliberales, se suman al fracaso para combatir la miseria. Igual que los rezagos sociales como el desempleo, el empleo
inestable y el consecuente deterioro del poder adquisitivo. Por eso no hay quien le crea a Felipe Calderón Hinojosa
que implantando más y mayores impuestos es como se erradicaría la pobreza. Ya ve Usted que han transcurrido casi cuatro meses de que
pagamos mayores tributos a la Federación y el país nada que sortea la crisis
económica… ¡ah!, pero eso sí, Calderón insiste en que ya somos menos pobres. Inflación galopante Por más que el Gobierno Federal pretenda disfrazar la
inflación galopante que aqueja a todos los mexicanos, hay vaticinios
catastróficos (externados por especialistas) que no admiten dudas en cuanto a
la real desvalorización del peso frente a monedas como el dólar y el euro. Sobre todo porque a las más recientes subastas de
dólares, ofertadas por el Banco de México en un intento por frenar la
especulación cambiaria, sólo acudieron contadas instituciones crediticias, pues
a la banca privada le atrae más el mercado encarecedor de divisas que jugársela
con el Gobierno Federal, aun cuando éste, en su oportunidad, les regaló capital
y les otorgó todas las facilidades pa’ seguir operando aún en detrimento de sus
millones de cuentahabientes. Otro punto que atrapa la atención, es el más reciente
empréstito del Banco Mundial con que el Gobierno Federal quiso evitar la fuga
de capitales, ofreciendo a los dueños del dinero dólares baratos (emanados de
ese crédito) a cambio de que conservaran sus fortunas en las instituciones
bancarias dizque nacionales. Por supuesto la respuesta fue parcial, ya que los bancos
(en efecto) adquirieron la divisa verde a precios preferenciales, pero en lugar
de contribuir al sostenimiento del peso trasladándola a los capitales
domésticos, optaron por vender los dólares en el extranjero y ello ha
contribuido, también, a la fuga de recursos, pues al darse cuenta de tal
maniobra los especuladores (léase los hombres más ricos de México) de inmediato
optaron por cancelar cuentas y trasladar su dinero a mercados menos
especulativos, como los europeos, ocasionando el agravamiento del problema en
nuestro país. Muchos de estos enredos, con justificada razón, no los
entiende el grueso del conglomerado que puebla el territorio nacional, pero sí
entiende que la política del Gobierno Federal está encaminada a privilegiar
sólo a los ricos, mientras el número de pobres se incrementa escandalosamente y
de ello dan cuenta puntual los analistas financieros. Por eso insisto, ya (casi) nadie cree en las promesas
redentoras del mentado “hijo desobediente”. Lo cierto es que la inflación luce imparable, y aun
cuando el señor de Los Pinos se niegue a declararlo, la sufrimos día con día
los alrededor de 106 millones de mexicanos. Divorcio Gobierno-pueblo Nunca como ahora, en México se había dado tan grave
separación entre el pueblo y el Gobierno Federal. Y es que Felipe Calderón Hinojosa continúa las prácticas
neoliberales de anteriores regímenes, al tolerar que se encarezca el dinero en
forma tal que podría acelerarse la debacle para las llamadas clases medias o
clases emergentes. Por ello la crítica popular no es benévola con el señor
de Los Pinos; y menos cuando cerca de 21 millones de mexicanos que acarician la
miseria ilustran un país frustrado, irritado; sin esperanzas tangibles de
recobrar el bienestar suyo y de sus familias, al menos en los próximos años. Hasta hoy se puede decir que Felipe y sus colaboradores
controlan la economía, las finanzas, el dinero, pero no dan solución a los
compatriotas que piden empleo, vivienda, seguridad. La perspectiva de una mejor
vida. Hoy los mexicanos somos víctimas de la incompetencia e
incapacidad del gobierno federal, y, por tanto, tendremos que esperar la
llegada de otras autoridades para buscar andar hacia delante, porque está visto
que hacia adelante, con el señor de Los Pinos, sólo caminan los ricos, los
industriales, los banqueros, los privilegiados. Como nunca antes, hoy se cometen errores en serie; nos
enteramos de vejaciones contra los ciudadanos de este país; las policías son
atropelladoras; los puestos públicos son acaparados por una minoría selecta,
incapaz, depredadora; se fractura el aparato político y social; los gobiernos
estatales son sojuzgados; la llamada clase política es víctima de persecución y
de escarnio; el país está a la deriva. Y por más que se diga que la administración de Calderón
Hinojosa es el auténtico gobierno de la transición, el gobierno del cambio
verdadero, los mexicanos en conjunto opinamos lo contrario. Se hace camino al andar *** Vicente Fox Quesada ahora sale con la puntada de que
el mejor remedio para combatir la inseguridad es legalizando el consumo de
drogas. De ser cierto, ¿por qué en su oportunidad él no promovió esa medida? *** Esta semana continúa la toma de protesta de los
candidatos priístas a las alcaldías y diputaciones federales, mientras los
partidos de oposición no han terminado de definir los nombres de sus
abanderados. *** Por segunda ocasión faltó quórum para elegir
dirigente del PAN municipal en Tampico, lo que exhibe claramente las fracturas
que enfrenta el membrete albiceleste en pleno proceso electoral y no quieren
reconocer quienes usufrutuan su Comité Directivo Estatal (CDE). *** El incremento salarial a los profesores de educación
básica –de 4.9 por ciento directo al salario, más 1.5 en prestaciones--,
retroactivo al uno de febrero próximo pasado, es mucho si consideramos que en
el actual ciclo escolar se han distinguido por el ausentismo laboral, paros y
suspensión de clases provocados por el rumor. *** Lo peor del caso es que también se niegan a reponer
las horas perdidas en horarios de recreo o los sábados, pero se dicen
merecedores de ese aumento a sus emolumentos y mucho más. ¡vaya, descaro! Em@il: jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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