Los candidatos a diputados locales y alcaldes, obligados están a fortalecer su imagen en el actual proceso electoral, buscando el voto de todas...
Por: Juan Sánchez-Mendoza11/04/2010 | Actualizada a las 23:33h
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Con baños de pueblo no se ganan elecciones +
Confusión ciudadana en municipios y distritos +
Las leyes son para respetarse, pero se violan +
Encuentro de diputados locales en Monterrey Los candidatos a
diputados locales y alcaldes, obligados están a fortalecer su imagen en el
actual proceso electoral, buscando el voto de todas las corrientes políticas
--incluso las ajenas a sus partidos--, y no esperar a que el día de los
comicios una fuerza divina induzca sufragios en su favor. Pero esto nada
más se logra con voluntad y cuando existe comunicación abierta y directa con la
sociedad. No con un baño
de pueblo. No con poses
demagogas, aunque muchos de los abanderados crean y alardeen que su simple
presencia basta y sobra para alzarse con la victoria en julio próximo. De ahí que los
candidatos, todos –y estoy hablando de los siete partidos contendientes--, por
beneficio propio deban asumir la responsabilidad de hablarle al pueblo con la
verdad, sin falsas promesas ni palabras huecas, y se den la oportunidad de
escuchar (sin agachar la mirada) las inquietudes de quienes tienen la decisión
de que alcancen o no sus objetivos en esta justa. Y es que un
pueblo que es tomado en cuenta puede dar real sustento a la política y restarle
poder a la anarquía, al desorden, al rumor y a otros instrumentos de
competencia electoral arcaica, que por salud del mismo sistema no debieran
reeditarse. Confusión ciudadana Hasta hoy,
incluso, en los 22 distritos electorales y los 43 municipios de Tamaulipas, la
gente ya está cansada de que muchos de los candidatos quieran confundirla; que
quieran engañarla. Por eso los
sufragantes que de una u otra forma aparecen como actores principales del
proceso comicial quieren estar enterados del alcance y los objetivos de cada
abanderado, para no dar lugar a interpretaciones irresponsables que mermen aún
más la dañada credibilidad que existe hacia los políticos. Es aquí,
entonces, cuando cobran mayor importancia los medios de comunicación masiva
–como El Diario de Ciudad Victoria--, que hacen más oportuna y ágil la
información generada en el actual proceso, alentando la verdadera construcción
de la democracia. Por tanto, así
como avanza la pluralidad, los medios de comunicación y los candidatos deben
contribuir a la formación de una conciencia estatal crítica y responsable, sin
suspicacias. La recompensa,
claro está, será muy alta: ver a los tamaulipecos comprometidos y actuantes,
libres, en esta etapa electoral, donde ya no tienen cabida los demagogos ni
oportunistas que buscan publicitar cuanta mentira se les ocurre. Al
margen de la ley Aun cuando en
México existe una amplia y sólida estructura jurídica que norma la conducta entre
los individuos a través de instituciones diversas, se adolece de cultura para
acatar y respetar las leyes. Tan pronto entra
en vigor un nuevo ordenamiento, inmediatamente se incumple pese a tener
conciencia de estar actuando al margen de la ley, y que en razón de ello podría
venir una sanción. Reza un
principio jurídico que la ignorancia del precepto no exime de la culpa al
infractor, por lo que nadie se salva de verse inmerso en problemas legales, en
un momento dado, si como frecuentemente ocurre soslayamos nuestras obligaciones
como personas y ciudadanos. Lo peor del caso
es que como “buenos mexicanos” tenemos especialización en retorcer leyes y
reglamentos, o en encontrarles las interpretaciones que más nos favorezcan. Otra salida es
recurrir al “influyentismo” o de plano al cohecho, a fin de no ser alcanzados
por el brazo de la justicia ante un ilícito cometido. En el colmo del
cinismo, hemos oído hasta la saciedad la ordinaria frase que se sostiene que
las leyes se hicieron para violarlas; y a fuerza de tanto escuchar el absurdo
algo se queda en el colectivo social, como si fuera motivo de orgullo. De ahí que las
autoridades todas, hoy quieran inculcar de manera sistemática valores cívicos a
los niños, adolescentes y adultos, porque tarde se han dado cuenta de que la
problemática corroe el tejido social y no encuentran la forma de que la ley se
respete. La descomposición En honor a la
verdad, lejos estamos de alcanzar el ideal propuesto por los tres niveles de
gobierno –federal, estatal y municipal--, toda vez que el mal es profundo. Contribuyen a la
descomposición las marcadas diferencias de clase, injusticias y falta de
oportunidades para importantes segmentos sociales que, en definitiva, no ven
por ninguna parte la famosa y pregonada equidad; menos el respeto a sus
elementales derechos. Digamos a la salud, el trabajo y la educación. Claro que el
camino para el respeto a la legalidad no es la revuelta o la desobediencia
pública ante tanta marginación y desigualdad, pero sí la exigencia de que la
autoridad cumpla lo establecido en la ley y predique con el ejemplo. Ocurre que en
reiteradas ocasiones los encargados de aplicar la ley ignoran éstas, tanto o
más que las organizaciones civiles y los partidos políticos. Convenio inhumano La emigración de
mexicanos hacia los Estados Unidos es un fenómeno que se registra
cotidianamente a lo largo de la frontera que compartimos con la potencia
económica más importante del mundo. Nuestros
compatriotas exponen su vida propia y en ocasiones la de su familia, en su
búsqueda de un empleo que les permita sobrevivir. Durante años y
pese a las leyes, vigilancia y hasta la represión recurrente de parte de las
autoridades y los rancheros del vecino país del norte, los ilegales han estado
dispuestos a poner en riesgo su vida al cruzar la frontera, aun sabiendo que
del otro lado encontrarán el exacerbado racismo que se esconde tras el aparente
paraíso de la libertad. Pero puede más
la necesidad que los temores a caer en las garras criminales y así se lanzan a
la aventura; incluso estando conscientes de que no existen las condiciones ni
garantías de que su humanidad pueda ser respetada. Los medios de
comunicación regionales, estatales y nacionales, a diario, dan cuenta de la fatalidad
que persigue a los indocumentados, que, cuando no sucumben en las aguas del Río
Bravo o mueren deshidratados en el desierto de Arizona y Nuevo México, son
“cazados” por bandas de fascistas que han incubado un odio desmedido en contra
de razas distintas a la suya, “orgullosamente blanca y superior”, según su
infame percepción. Incluso la
patrulla fronteriza no se anda con miramientos cuando captura a los
indocumentados, a quienes somete de manera avasalladora y represiva. Organismos
independientes de ambos lados de la frontera exhiben constancia de ello, al
igual que lo han hecho los medios de comunicación que recogen testimonios de la
forma cruel e inhumana en que actúan los uniformados en contra de nuestros
compatriotas y hermanos latinoamericanos. Encuentro legislativo Diputados
locales de Tamaulipas se reunieron con sus homólogos de Nuevo León, a fin de
intercambiar información y puntos de vista en materia de seguridad y justicia. El encuentro
se llevó a cabo en Monterrey, iniciándose así una sólida comunicación que
privilegia la unidad y las tareas de colaboración legislativa en ambas
entidades. E-m@il golpeagolpe@prodigy.net.mx jusam_gg@hotmail.com
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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