El oficio político de Francisco Javier Garza de Coss es tan limitado que el mismo presidente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PAN, César Nava Vázquez...
Por: Juan Sánchez-Mendoza25/03/2010 | Actualizada a las 10:15h
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El
oficio político de Francisco Javier Garza de Coss es tan limitado que el mismo
presidente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PAN, César Nava Vázquez, no
lo toma en cuenta para definir las candidaturas a presidentes municipales y
diputados locales, en lo que Tamaulipas se refiere.
Sin
embargo él, Francisco Javier, aprovecha cuanta coyuntura se le presenta para
mantenerse vigente en los medios de comunicación masiva (impresos y audiovisuales),
sin que nada le importe escupir hacia el firmamento.
Lo
digo porque ayer hizo público un documento para justificar su discrepancia con
el acuerdo signado por los dirigentes estatales del Partido Nueva Alianza,
Convergencia, PRD, PT, PRI y PVEM, quienes coinciden en no abordar el tema de
la inseguridad pública en las campañas por venir, porque la solución de la
problemática no está en sus manos.
De
cualquier forma Garza de Coss se niega a convenir un pacto de tal naturaleza
por considerar que los temas torales que imperan en la entidad no tienen por
qué ser ocultados, aun cuando de éstos ya nada quiere saber la sociedad civil.
“No
cerramos la puerta del diálogo –dijo--, creo en los acuerdos, creo en los
pactos en beneficio de la población sobre aquellos temas donde no existe marco
legal regulatorio, pero nunca seremos comparsa de la censura que degrada la
verdadera misión de los partidos políticos”.
En
parte tiene razón –sólo en mínima parte--, pues el asunto de la inseguridad pública
es una asignatura que los más de 106 millones de mexicanos pedimos se resuelva,
pero con acciones concretas y tangibles por parte de la autoridad, por ser
responsabilidad suya procurar el bienestar social.
No
comparto, igual que Sergio Alberto Flores Leal, Emiliano Fernández Canales,
Jorge Mario Sosa Pohl, Alejandro Ceniceros Martínez, Ricardo Gamundi Rosas y
René Castillo de la Cruz, la postura albiceleste de utilizar el tema en las
campañas proselitistas, pues si algo mantiene aterrada a la población es,
precisamente, la ola de violencia que se registra en toda la República
Mexicana.
Sustento
de la crítica
En
cuanto a la insensibilidad política de Francisco Javier Garza de Coss, hay dos
cosas que bien ejemplifican su errónea apreciación:
1)
Ninguno de los candidatos a gobernador, alcaldes y diputados locales (del
partido que fuere), serían capaces de cumplir su oferta proselitista ya
instalados en el cargo por el que habrán de jugar formalmente –en el entendido
de que ganaran los comicios, por supuesto--, lo que significa que todo
pronunciamiento y promesa que en campaña realicen tiende a ser demagogia pura.
Es decir, pura mentira;
2)
Tampoco ninguno de los candidatos, en caso de resultar electos, tendría el
dinero suficiente, el poder ni los alcances para enfrentar a la mafia que
mantiene aterrorizado al pueblo tamaulipeco, por la simple y sencilla razón de
que el asunto es del orden federal y a la administración de Felipe Calderón
Hinojosa le corresponde, legalmente, resolver el problema, aun cuando él mismo
y sus colaboradores en materia de seguridad pública digan cotidianamente que en
la lucha contra la delincuencia debiéramos participar todos los mexicanos.
¿Acaso
Francisco Javier Garza de Coss desconoce el marco jurídico que rige en nuestra
queridísima República Mexicana?.
No,
no lo creo. Pero sí advierto que el recurso utilizado por él, en la víspera, de
aludir la libertad de expresión como un derecho constitucional de todo
ciudadano, en este caso no aplica, ya que no es con caravanas por la paz ni
discursos demagogos como podría resolverse el problema –un conflicto agravado
por el mismo partido de ultraderecha desde la residencia oficial de Los
Pinos--, sino con acciones de inteligencia para en el combate contra la
delincuencia organizada no continúen sucumbiendo inocentes.
Por
tanto, antes de hablar es necesario aquilatar el impacto de cada palabra.
Y
más cuando la perorata surge de quienes se supone lideran a toda una estructura
partidista.
El
pacto
A
la mano tengo copia del documento donde seis dirigentes partidistas se
comprometer a no recurrir al tema de la inseguridad pública durante las
campañas proselitistas, pues para ellos la promoción política debe ser
propositiva y de respeto.
Los
compromisos adquiridos son cinco. Y aquí los consigno:
Primero.-
Refrendamos nuestro compromiso ante la sociedad tamaulipeca de atender el tema
de la seguridad de las familias con responsabilidad, presentando propuestas de
solución que no afecten la vida cotidiana de los tamaulipecos, así como en los
contenidos de nuestras diferentes ofertas políticas que presentaremos en el
periodo de las campañas constitucionales.
Segundo.-
La deliberación de los partidos políticos y la sociedad en torno a la seguridad
pública debe ser constructiva, propositiva, incluyente y basada en el
pensamiento y las necesidades de los tamaulipecos. Las reflexiones y
planteamientos sobre los problemas que afecten la seguridad pública se darán
por el cauce del intercambio de ideas en el foro estatal por la paz y
tranquilidad en Tamaulipas.
Tercero.-
Expresamos nuestra firme convicción de respetar y alentar la libertad de
expresión en todos los temas de la agenda nacional y estatal, entendiendo que
la libertad en cualquiera de sus manifestaciones debe ejercerse con
responsabilidad. Más aún de quienes pretendan representar a la sociedad en
algún cargo público.
Cuarto.-
Hacemos un llamado a las autoridades responsables de atender los problemas de
violencia e inseguridad para que atiendan con prontitud y eficacia este asunto
que, sin duda, altera el orden de las familias tamaulipecas. Los tamaulipecos
deseamos y merecemos vivir en paz y tranquilidad en un ambiente de
oportunidades de desarrollo para todos.
Quinto.-
A las autoridades electorales del Estado de Tamaulipas les ratificamos nuestro
compromiso por coadyuvar en las tareas de preparación y realización de una
elección democrática, transparente, legal y equitativa, como lo establecen las
normas constitucionales y legales de nuestra entidad.
¿Qué
hay de malo en el pacto? Nada, ¿verdad?.
¿Entonces
por qué Francisco Javier Garza de Coss se negó a convalidarlo?
Se
hace camino al andar
* Hubo
ayer concentraciones priístas para confirmar la candidatura a diputados locales
de sus abanderados.
* Fue
día de fiesta en los 22 distritos electorales en que está dividido el estado.
*
No acudí a ninguno de esos actos, pues tampoco me invitaron, fuera de la
convocatoria que recibí al filo de las 16:30 horas para ser testigo del
pronunciamiento a favor de Óscar Almaraz Smer.
*Y
es que su coordinador de campaña, un tal Viterio, mucho le apuesta a la
imaginaria manipulación que ejerce sobre los editorialistas, a tal grado que él
cree que en cuanto una secretaria pronuncie su apellido los analistas dejaríamos
nuestras ocupaciones y saldríamos corriendo a ver qué se le ofrece.
*
¡Bah!, Óscar Almaraz Smer no requiere de ese tipo de promotores disfrazados de
publirrelacionistas para conservar su amistad con representantes de los medios
de información; incluso con los empresarios del ramo –por algo no fuimos
al evento--, por lo que desde ahora advierto que si su manejo mediático lo
delega en su ayudante, el tal Viterio, pocos serían los colegas que se ocuparan
de la cobertura informativa y menos analítica de su campaña.
*
No es mi caso, seguro, porque Almaraz Smer aquí tiene un amigo que no requiere
de vejigas para nadar y charlar con él.
*De
cualquier forma refiero el hecho porque me parece que Almaraz Smer, en su casa,
tiene al enemigo.
Em@il:
jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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