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Sección: Editoriales / Golpe a golpe

Colosio sigue aportando

Se cumplen hoy dieciséis años del homicidio de Luis Donaldo Colosio Murrieta. Y aunque la mentada gran familia...

Por: Juan Sánchez-Mendoza 22/03/2010 | Actualizada a las 23:46h
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A 16 años de su muerte, aún negocian con su nombre
El PRI no llena y hoy, otra vez, rememoraría su legado
Pocos han sido y son, los que emulan su sed justiciera
El Gobierno Federal rehúye desempolvar la pesquisa
 
 
Se cumplen hoy dieciséis años del homicidio de Luis Donaldo Colosio Murrieta. Y aunque la mentada gran familia revolucionaria insiste en considerarlo un icono digno de toda veneración partidista –merced a su autenticidad política, liderazgo, congruencia, ética y honestidad, que en él fueron atributos personales y jamás se han puesto a discusión--, lo cierto es que a raíz de su muerte han sido pocos los priístas que han entendido, atendido y practicado puntualmente su legado.
 
 ¡Ah!, pero eso sí, desde hace dieciséis años los dirigentes del Partido Revolucionario Institucional (PRI) --igual que sus promotores--, bien que han explotado la imagen de Colosio Murrieta para llevar agua a sus molinos –es decir, para beneficiar a sus propios grupos de interés--, pues en el fondo para ellos, el nombre de Luis Donaldo, sigue siendo un recurso harto vendible.
 
Así lo estimo porque hoy, en toda la República Mexicana, habrá de conmemorarse el aniversario luctuoso, a través de ceremonias programadas ex profeso, según lo difundido por el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) y sus representaciones estatales y municipales.
 
Sin embargo ninguna de ellas, estoy seguro, aportaría nada nuevo para desempolvar una pesquisa judicial ya archivada, pues la esencia de los eventos tiende a buscar el re-posicionamiento priísta, sólo eso.
 
Sobre todo cuando estamos en un año electoral.
 
Noticia recurrente
El homicidio de Luis Donaldo Colosio Murrieta el PRI tiende a rememorarlo cada 23 de marzo –fecha en que el malogrado candidato presidencial cayó abatido en la populosa colonia Lomas Taurinas, del municipio de Tijuana, en Baja California--, y cada uno de sus dirigentes de aquella época a la fecha han utilizado el aniversario luctuoso para referir sus propios proyectos, no para recordar al hombre que supuestamente consideran el ideólogo contemporáneo más sobresaliente de la historia.
 
 Por tanto, insisto en que Luis Donaldo ya no es noticia, ni al Gobierno Federal le interesa que lo sea, en clara concordancia con la cúpula tricolor.
 
Menos, fuera de hoy (al cumplirse dieciséis años del homicidio), a Felipe Calderón Hinojosa le importaría retomar el tema. Igual que en su oportunidad lo hicieran Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León y Vicente Fox Quesada.
 
De ahí que las investigaciones para ubicar al autor intelectual del crimen permanezcan congeladas; y que conforme transcurre el tiempo el flujo de información vaya difuminándose, hasta que el asunto por cansancio quede olvidado.
 
De cualquier forma en los últimos tiempos de vez en cuando aparece una que otra nota periodística que poca ayuda aporta a las pesquisas y nada ofrece a la opinión pública ávida de corroborar, oficialmente, el nombre de quien ordenara el artero asesinato.
 
La Procuraduría General de la República (PGR) ya no ocupa su tiempo en el caso Colosio; tampoco tiene interés en desempolvar la indagatoria; y sólo se sabe que el abogado defensor de Mario Aburto Martínez insiste en que a su cliente se le reduzca la pena de 50 años, argumentando que se trató de un homicidio simple intencional.
 
 
Testimonio soslayado
Una trabajadora doméstica del matrimonio Colosio-Riojas, en su testimonio rendido ante la PGR, acusó: “El licenciado Luis Donaldo llegó ese día (6 de marzo de 1994) muy preocupado y con los ojos muy rojos, como si hubiera llorado, y después de ese día fue citado en Los Pinos.
 
“Allí Carlos Salinas de Gortari le dijo que sería retirada su candidatura. El licenciado salió de Los Pinos y comentó al subir a su automóvil que era conducido por su chofer Martín: ‘Ya nos llevó la chingada’... Lo demás fue puro silencio en los días siguientes, y el jefe se encerró hasta el 23 de marzo cuando fue acribillado en Lomas Taurinas”.
 
Tras el homicidio, Miguel Montes García, quien fue el primer fiscal especial para esclarecer el crimen, arremetió contra la esposa de Luis Donaldo, Diana Laura Riojas (qepd), quien exigía justicia al gobierno salinista, con estas palabras:
 
“Diana Laura está doblemente frustrada, porque perdió a su esposo y porque no pudo ser la primera dama”.
 
Luego, la misma Diana Laura, fue presionada por Salinas de Gortari para que firmara una carta exculpando a Manuel Camacho Solís del atentado, pues tenía la intención de que fuera el ex regente quien sustituyera a Luis Donaldo.
 
En primera instancia la viuda del sonorense no recibió a Carlos Salinas. Pero éste insistió, hasta que logró platicar con Diana Laura –ya en lo que sería su lecho de muerte--, y le extendió el escrito, a lo que ella, se consigna en el libro intitulado “Colosio: un año, ayer...”, respondió:
--Déjemela, señor Presidente. La voy a ver y en todo caso yo lo llamo.
 
Salinas regresó a Los Pinos, y en minutos timbró el teléfono. Era ella:
--Ya la leí, señor Presidente, y le quiero decir que no soy tan generosa. En todo caso, que venga él –Manuel Camacho Solís--, a pedírmelo.
 
Al día siguiente Camacho le habló a Diana Laura, pero ésta le repitió que su generosidad no llegaba al olvido.
 
Por esto: Diana Laura sabía de las diferencias entre su finado esposo y Manuel Camacho; además de la preferencia de Carlos Salinas por éste.
 
¿Caso cerrado?
Existen pasajes en la indagatoria del crimen que la Procuraduría General de la República no ha querido hacer públicas, como esta:
 
Cansado de la “sombra” que le hacía Camacho, el entonces candidato presidencial Luis Donaldo Colosio le pidió a su coordinador de campaña, Ernesto Zedillo Ponce de León, transmitir un mensaje a Salinas: “Ponga en orden a Manuel o lo voy a poner yo”.
 
Eso fue el sábado 19 de marzo, cuando Colosio culminaba una exitosa gira por Zitácuaro, Michoacán. Y como el entonces Presidente le cancelaba las citas, el candidato decidió utilizar a quien fungía como su enlace personal entre él y el jefe del Ejecutivo Federal, desde finales de enero.
 
Al conocer las palabras de Luis Donaldo, Salinas se molestó.
 
Entonces optó por hacer a un lado a Zedillo y recurrió a Emilio Gamboa Patrón, para que llevara la respuesta a Colosio.
 
Dijo Carlos Salinas: “Dile a Colosio que no necesita criticar a mi gobierno para crecer. Dile que atienda su equipito y su partidito, y que de Camacho me encargo yo”.
 
Colosio escuchó de pie y tranquilo, el domingo 20, la crítica del Presidente, como también tranquilo escuchó a Zedillo, quien un día anterior le comentó que Manuel Camacho insistía en hacerse indispensable en el cambio presidencial.
 
Tres días después, el miércoles 23 de marzo de 1994, Luis Donaldo fue asesinado en la colonia Lomas Taurinas, de Tijuana, Baja California, y su esposa Diana Laura sucumbió siete meses más tarde, por el cáncer pancreático que la aquejaba de años atrás.
 
El final, se acerca ya…
 
Al cumplirse hoy 16 años del homicidio, tal vez sea la última ocasión en que las autoridades gubernamentales aborden el tema. Luego se avocarán a lo suyo, a menos que Felipe Calderón Hinojosa quiera explotar el caso para beneficio propio, dándole largas al asunto en busca de popularidad.
 
De cualquier forma en el PRI se han preparado ceremonias a realizarse en todo el país en homenaje a Luis Donaldo, porque sus dirigentes, aún insisten en medrar con su figura.
 
Em@il:
jusam_gg@hotmail.com
golpeagolpe@prodigy.net.mx  

Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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