Hacia el interior del Partido Revolucionario Institucional (PRI) se libra una feroz lucha por el control político de su militancia...
Por: Juan Sánchez-Mendoza17/03/2010 | Actualizada a las 23:47h
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La sucesión presidencial del 2012 provoca la
trifulca
Chocan Manlio Fabio, Paredes Rangel y Peña
Nieto
Eso podría lesionar la fortaleza que exhibe
el tricolor
Opaco registro de precandidatos a curules
estatales
Hacia el interior del Partido Revolucionario Institucional
(PRI) se libra una feroz lucha por el control político de su militancia. Pero ésta resulta estéril, aclaro, porque como se
advierten los escenarios ninguno de los bandos rijosos conservaría su dominio
estructural hasta el año 2012, cuando se entre a la recta final del proceso
selectivo para designar candidato a la Presidencia de la República. De cualquier forma hay “adelantados” que participan en la
disputa por el control priísta. Por un lado juega la dirigente del Comité Ejecutivo
Nacional (CEN), Beatriz Paredes Rangel; por otro el senador Manlio Fabio
Beltrones Rivera; en una esquina más Enrique Peña Nieto, cuerpeado por la
Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago); y más agazapado parte del ala
dura del priísmo que alienta la aspiración de Emilio Gamboa Patrón. Como referí de este pancracio aparecen los miles de
militantes priístas, y a manera de terceros en discordia resurgen todos y cada
uno de los dinosaurios que representan corrientes políticas encontradas,
algunas con presencia harto cuestionable. Lo cierto es que el objetivo que todos persiguen es
apoderarse del control partidista con miras a las elecciones presidenciales que
habrán de desarrollarse en dos años más, por saber que el Partido Acción
Nacional (PAN) va en picada y merced a su pérdida de credibilidad, muy
difícilmente podría seguir ostentando la jefatura del Poder Ejecutivo Federal. Institución fortalecida Contra lo difundido por quienes a priori pretenden descalificar
al PRI (como institución política) en su participación electoral del 2012, debo
aclarar que el partido tricolor atraviesa por la etapa más competitiva de su
historia –incluso luce más fortalecido que cuando hombres emanados de sus filas
usufructuaban el poder omnímodo presidencial--, y eso claramente lo confirman
los últimos resultados electorales. También demuestra el hecho la recuperación de
gubernaturas que estaban en posesión del membrete albiceleste; y la composición
de las cámaras de Diputados (federal, por supuesto) y Senadores, donde conserva
una mayoría relativa, pero mayoría, al final de cuentas. De ahí que la estructura tricolor insista en que la
descomposición de la unidad cupular sacude innecesariamente al organismo, pues
la intención de los cuadros desde antes, desde mucho antes del arribo de la
tlaxcalteca a la dirigencia nacional, era enfrentar al autoritarismo del PRI,
pero sin ventilar públicamente los desacuerdos ni rompimientos. Culpables de lo que viene El problema toral que vive el priísmo en la República
Mexicana, sin temor a equivocarme, es la tempranera disputa por la candidatura
presidencial de cuatro integrantes de su llamada clase política, quienes aun
sabiendo el daño que hacen a la institución no cejan en la difusión de sus
proyectos personales. Usted lo ha visto. Ninguno de ellos es capaz de asumir su
responsabilidad en este sainete; y de ahí las zancadillas para culparse unos a
otros de la anarquía que podría agravarse dentro de la mentada gran familia
revolucionaria, sin que les importe que esa su disputa no dañe únicamente su
imagen, sino que perjudique al PRI como órgano político. Blanco de ataques Para nadie resulta secreto que hacia el interior del PRI
se gesta una conjura en contra de Beatriz Paredes Rangel, porque a los grupos
de interés no les convence que el autoritarismo continúe mandando en el partido
por tres razones fundamentales: Una.- De continuar operando como si el partido fuera
propiedad suya, la tlaxcalteca no tendría mayor dificultad para convertirse en
candidata a la Presidencia de la República; Dos.- Si ella volviera a pactar con el señor de Los Pinos
y el membrete albiceleste en detrimento de sus compañeros que representa –como
lo ha hecho durante su mandato partidista--, nada le impediría que insistiera
en repetir esas aberraciones en lo oscurito y sin enterar de sus enjuague a los
cuadros ni a la clase política del PRI ; y Tres.- De lograrse su proyecto unipersonal, una vez
instalada en la residencia oficial de Los Pinos, Bety se convertiría en la
principal crítica del Revolucionario Institucional, puesto que no requeriría de
maridajes ni tutelas para entonces sí cavar su sepultura. De ahí que sus opositores muy por debajo del agua apoyen
a otros aspirantes a la Presidencia de la República, con el rollo de que éstos,
aun enarbolando banderas de corrientes antagónicas a la de Beatriz no atentan
contra los principios básicos del tricolor ni han renunciado a la tan manida
ideología revolucionaria, al establecer acuerdos, pactos, convenios y enjuagues
con el membrete albiceleste. Por cierto, Paredes Rangel ha sido acremente cuestionada
por militantes que dicen no entender el por qué pelea con otros líderes de su
mismo partido, tan sólo por estos exigirle cuentas de proceder en beneficio del
gobernador mexiquense y de ella misma. Pero “La gorda” sale al paso de los comentarios aclarando
que ella ha entregado buenas cuentas como dirigente; que nada cambia e!
proyecto que ella y sus colaboradores plantearon a la estructura tricolor; y
que en lo personal considera que las metas ofrecidas serán cumplidas
cabalmente. Por eso dice que no hay que estar cerrados ni encerrados.
Que todos los grupos, todas las organizaciones, tienen una amplia y abierta
participación. ¡Cuánto cinismo! Embrujo A manera de corolario, debo advertir que el embrujo del
poder, en cualquiera de sus manifestaciones, habitualmente genera cierta
amnesia entre los políticos. Y más cuando éstos soslayan la mística de
servicio, obnubilados por un protagonismo que les impide ver, en su real dimensión,
los terrenos que están pisando. Se hace camino al andar *** Los aspirantes priístas a diputados ya quedaron
registrados. *** Al menos ante el Comité Directivo Estatal (CDE), sin
que el hecho impactara a nadie. *** Tal vez su misma arrogancia o quizá el
desconocimiento de las formas los ha llevado a pensar que con su simple
presencia basta y sobra para ser noticia. *** Pero están equivocados. *** Y lo confirma el hecho de que sus registros no
despertaron el entusiasmo de la militancia y, lo que es peor, menos de la
ciudadanía. Em@il: jusam_gg@hotmail.com
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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