La probable nominación de Magdalena Peraza Guerra, como candidata del Partido Acción Nacional (PAN) a la presidencia...
Por: Juan Sánchez-Mendoza16/03/2010 | Actualizada a las 23:44h
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Peraza
Guerra casi ‘amarra’ la candidatura panista Ello
fractura más al albiceleste, pero en la guerra… La
dilación de los “destapes”, podría ser estrategia Los
trepadores pelean espacios en toda contienda La probable
nominación de Magdalena Peraza Guerra, como candidata del Partido Acción
Nacional (PAN) a la presidencia municipal de Tampico, tiende a fracturar aún
más al membrete albiceleste.
Sin embargo hay
cuadros que formalmente ya pidieron al dirigente del Comité Ejecutivo Nacional
(CEN), César Nava Vázquez, considerar a la ex priísta como la mejor alternativa
para disputarle la alcaldía a Miguel Mansur Nader.
Entre ellos se
cuentan los empresarios José Antonio y Daniel Heredia Niño, Luis Alonso Mejía
García, Claudia Gutiérrez y Cristina Gómez, aunque otros firmantes del escrito
enviado al mandamás partidista se desligan del documento donde aparece su
nombre, como es el caso de Aníbal del Sol.
Al grupo de
inconformes se suma el ex alcalde tampiqueño Jorge Arturo Elizondo Naranjo
–pese a no figurar en el rol de peticionarios--, quien a través de un correo
electrónico advierte que “sería una incongruencia que Acción Nacional nominara
a una priísta de corazón y de convicción” como (su) candidata a la presidencia
municipal.
La apreciación
del empresario jaibo, pa’ desgracia suya, no la comparte el precandidato
albiceleste a la gubernatura del estado, José Julián Sacramento Garza, pues
éste advierte que Peraza Guerra tiene experiencia política y amplias
posibilidades de ganar los comicios a celebrarse el cuatro de julio próximo.
Es más, en Ciudad
Madero –donde sostuvo una reunión con dirigentes de colonos identificados con
su partido, de esa demarcación y de Tampico--, dejó en claro que “en la
designación de candidatos para la alcaldía y las diputaciones, cualquier
ciudadano tiene la posibilidad de abanderar las siglas de Acción Nacional, sin
que tenga que ser requisito la militancia panista”.
De cualquier
forma este baile apenas comienza.
Pero si advierto
que los dados están cargados hacia Magdalena, quien hace días decidió separarse
de su partido de toda la vida, el Revolucionario Institucional (PRI), por no
estar conforme con el “destape” de Miguel Mansur Nader, pues para ella “entre
los aspirantes a la candidatura (tricolor) había muchos con mayor trayectoria y
trabajo que merecían la oportunidad” Estrategia
dilatoria Ahora resulta que
la asignación de candidaturas a presidentes municipales y diputados locales,
por parte del membrete albiceleste, se hará pública hasta el viernes próximo,
cuando debieron “destaparse” ayer, según lo anunciado (hace días) por el alto
mando partidista que encabeza César Nava Vázquez.
Ese retraso –como
la dilación ocurrida para definir la candidatura gubernamental--, me lleva a
sospechar que obedece a una estrategia partidista, tendiente a magnificar la
especulación ciudadana con el objetivo de mediante la incógnita ganar adeptos,
o, en su defecto, esperar los escurrimientos priístas para integrar sus
fórmulas de cara al proceso comicial de este año. Pepena anunciada Hace algunos
días, en este mismo espacio, le advertí acerca de los escurrimientos priístas
para convalidar la presencia de los partidos antagónicos al tricolor en el
rejuego político-electoral.
Hoy rescato parte
de ese texto, pues confirma que la oposición espera que el tricolor defina sus
candidaturas a las presidencias municipales y diputaciones para entonces
decidir con qué gallos jugar en la contienda.
Dije en aquél
entonces:
“Sería
deshonesto, desde cualquier punto de vista, que en este proceso electoral cinco
de los siete partidos políticos (con registro oficial) buscaran complementar
las fórmulas de candidatos con la pepena de priístas resentidos, como lo han
hecho en justas anteriores para acceder a los ayuntamientos y estar
representados en el Congreso local.
“Es decir, con
los escurrimientos que pudieran emanar del tricolor, merced a la frustración de
quienes fracasen en su intentona de lograr las nominaciones codiciadas, ya sea
por el camino de unidad o de consulta a la base.
“Obviamente hablo
de los partidos Convergencia, del Trabajo (PT), de la Revolución Democrática
(PRD), Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza (Panal), que en
estricto apego a la verdad son los que carecen de cuadros.
“En el caso de
quienes usufructúan efectivamente las dirigencias de estos membretes y hacia el
exterior ya ofertan candidaturas, no podía esperarse menos. Y no porque bajo su
mandato las estructuras de esos partidos que integran la mentada ‘chiquillada’
han adolecido de trabajo político y sólo aparecen en la palestra en toda época electoral.
“Fuera de esa
coyuntura se la pasan en la güeva sin desarrollar ninguna otra actividad digna
de tomarse en cuenta –aunque legal y moralmente estén obligados a mantener
presencia constante con las bases que dicen representar--, hasta la víspera de
otro proceso comicial.
“Incluso,
mientras llega el momento de animar la causa ciudadana con el propósito de
capitalizar su participación en las urnas, los jerarcas y los escasas cuadros de
esas organizaciones tampoco intentan arraigarse en el conglomerado social.
Duermen el sueño de los benditos. Y si acaso realizan alguna gestión de
beneficio colectivo, es porque los grupos que se echaron en sus manos los
presionan hasta obligarlos a cumplir algo de lo que tanto prometieron cuando
mendigaban su apoyo”.
Mi reflexión de
esa época, lo reconozco, se queda corta ante la situación que vivimos
actualmente, pues jamás pensé que el PAN, igual que ‘la chiquillada’, apostara
su presencia en las urnas con los escurrimientos priístas. Los trepadores También le he
comentado que algunas organizaciones conocen a la perfección la movida a
realizar durante la época de invernadero político; acostumbran meter su cuchara
en las discusiones de los temas o problemas en boga y hacer ruido, a fin de
proyectar ante la población una imagen distinta a su verdadera práctica del
ejercicio político al que por ley tienen derecho.
Incluso hasta se
muestran como individuos congruentes, aguerridos y defensores permanentes de
las causas que abanderan.
Por ello no
resulta extraño que esa mentada “chiquillada” exhiba un marcado oportunismo a
la hora de presentar trabajo, y, sobre todo, cuando de justificar el cobro de
prebendas se trata ante las instancias electorales.
Es decir, cuando
debe mostrar a propios y extraños sus destacamentos y divisiones con los que
aspiran alcanzar el triunfo electoral.
Sus jefes
partidistas configuran planes y estrategias a partir de la fuerza de sus
adversarios, cancelando así la posibilidad de brillar con luz propia y de
ampliar el proyecto que defienden rumbo a la conquista del poder.
Bajo este
entendido, tampoco es raro observar cómo al participar en un proceso electoral
los guías partidistas tienden las redes esperanzados en atrapar peces grandes o
pececillos, aunque estos no compartan su ideología, credo ni modo de hacer
política.
De cualquier modo
el plan a seguir tiene sustento en la búsqueda de alianzas interpartidistas. En
la pepena. En los escurrimientos o rémoras que deja el partido grande, y, en
menor medida, en la raquítica fuerza de que tanto hacen gala. Em@il: jusam_gg@hotmail.com
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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