Por: Juan Sánchez-Mendoza05/09/2012 | Actualizada a las 22:22h
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Hizo bien el presidente del
Comité Directivo Estatal (CDE) priista, Ramiro Ramos Salinas, en ponerle un
freno a los acelerados que ya reclaman la candidatura a la presidencia
municipal de Altamira. Y es que así evita el
desbordamiento de aguas en toda la geografía estatal –aplicándose el refrán
popular que advierte “al buen entendedor, pocas palabras--, e incluso enseña
músculo y olfato político. Para el dirigente tricolor aún
no es tiempo de hablar de aspiraciones ni adelantados, sino de trabajo hacia el
interior del partido para fortalecer la estructura. Así deben asimilarlo los
pretendientes a las 43 candidaturas priistas a las presidencias municipales,
pese a que desde hace semanas brota por todo el estado cualquier cantidad de
aspirantes a ediles y diputados locales. Este alboroto cobra mayor notoriedad porque en el
norte, centro y sur de la entidad, algunos acelerados se mueven de manera
abierta y muchos más lo hacen con cautela, aunque su indiscreción, igual, los
pone al descubierto. Como usted ya habrá notado, esos pretendientes a
“representarnos” se lanzaron a la cacería de las nominaciones enseguida de que
se dio la calificación de la elección presidencial por parte del Trife. Y, a
partir de entonces, arreciaron las zancadillas, los golpes bajos y todo lo que
es inherente al juego sucio de la política. Por eso nada tendría de extraordinario que
cotidianamente cambie “el listado” de los acelerados que buscan las alcaldías y
curules que se pondrán en juego a partir de la última semana de octubre próximo
–en los mentideros políticos, claro está--, y en los medios de comunicación
masiva que se prestan al rejuego. Por tanto, los “adelantados” no tienen por qué
atormentarse. Menos cuando el futurismo político es cosa normal
en toda víspera selectiva de candidatos. Se lo comento porque en los últimos días se han
dado los destapes a granel. Muchos motivados por los aspirantes mismos y otros
surgidos por obra y gracia de sus panegiristas, aunque al final de cuentas
todos y cada uno de ellos han aceptado, en público o en lo oscurito, su anhelo
de convertirse en alcaldes o diputados. Pero hasta hoy, incluso, todos son sueños guajiros. De la importancia del discurso de Ramos Salinas,
poniendo un alto a los acelerados, aunque hubiere sido mejor colocarles bozales
pa’ evitar den rienda suelta a su locuacidad. Vileza del rumor El rumor es un recurso
utilizado por quienes suelen propagar versiones con la aviesa intención de
distorsionar la realidad, pues sólo de esta forma los antropófagos contienen la
rabia que les produce no acceder a las posiciones que por méritos propios les
están negadas. Es también, el rumor, un
mecanismo de comunicación que se reproduce con rapidez entre los grupos
formales e informales, llegando incluso a sembrar inquietud y, en ocasiones,
obligando al afectado a desmentirlo públicamente. Por lo general provoca
inestabilidad y viene a llenar el vacío que genera la falta de información
objetiva en torno a un trance o tema. Su desplazamiento por el
tejido social es paulatino --y en ocasiones efectivo--, por lo que una vez que
ha prendido tiene que ser aclarado mediante una estrategia contundente que lo
sitúe en su justa y real dimensión. La fijación de los rumorólogos
consiste en acuñar un mensaje o una serie de versiones que tengan consistencia
y algo de credibilidad –hasta lógica, según sea el caso--, aunque partan de
supuestos y sean contrarios a la verdad, ya que ellos tratan de ganar la
atención de la opinión pública. De manipularla y hacerla copartícipe de sus
intereses oscuros, sin el menor pudor de que en ello va implícito el engaño,
porque es precisamente la hablilla malintencionada su mejor arma para buscar
poder. De ahí que los servidores
públicos, políticos, operadores y profesionales de la comunicación, tengan que
estar alertas ante cualquier expresión que falte a la veracidad y trate de
dañar una imagen pública tergiversando los hechos. Surgido de mentes perversas,
el rumor se convierte en un arma que incluso puede llegar a afectar un proyecto
político y a la persona que lo encabeza. Habitualmente el rumor no
tiene autoría en lo individual, pero se incuba y reproduce entre los grupos de
interés que lo magnifican. Sobre todo cuando se trata de
nulificar a “la presa” y trazar una ruta hacia el logro de un propósito,
normalmente relacionado con el poder. De esta manera los
funcionarios públicos son un excelente caldo de cultivo para que se propaguen
verdades a medias o mentiras completas y fluyan de boca en boca hasta prender
en el conjunto social. Más cuando los caníbales
desempleados van en pos de huesos con carnita pa’ tener ofrendas qué llevarle a
su rey. Eso lo saben en Palacio. Mando Único Policial Hay en Tamaulipas puntos de
vista diferentes en cuanto al Mando Único Policial –aun cuando éste
difícilmente se lleve a la práctica en el régimen que agoniza, pese a ya contar
con presupuesto--, entre los integrantes de los poderes Ejecutivo y
Legislativo. Pero lo cierto es que todavía
no hay fecha definida para que el Congreso de la Unión reforme por enésima vez
el artículo 115 constitucional, a fin de que la seguridad pública municipal no
sea más responsabilidad de los ayuntamientos, sino trabajo exclusivo del
Gobierno Estatal, a través de una corporación que le rendiría cuentas sólo a al
organismo federal creado ex profeso. Pero de que habrá la supresión
de distintas corporaciones para crear una policía única, claro que se llevará a
cabo, aunque lo más seguro es que se instituya en los albores del 2013. Esto vendría a coadyuvar al
saneamiento de las corporaciones cuya corrupción tanto ha exhibido la
delincuencia organizada en los cuatro años más recientes, y, por consiguiente,
derivaría en la creación de una sola policía estatal. De cualquier forma y hasta
donde sé, la Secretaría de Seguridad Pública de Tamaulipas mantiene en marcha
un proyecto encaminado a “limpiar” las corporaciones policíacas que en la
entidad operan. En principio se han aplicado
exámenes de evaluación a todos los efectivos de la Policía Estatal Preventiva
(PEP), policías preventivas municipales, Policía Rural, Policía Integral y al
personal de los centros de readaptación social, a fin de relevar a los malos elementos
que (se compruebe) mantengan cualquier roce con el hampa. La medida, por donde quiera
vérsele resulta sana. En el ámbito nacional marca el
inicio de un verdadero combate a la corrupción policial, y, por consiguiente,
daría un nuevo golpe a la delincuencia que tanto daño causa a la sociedad en
los más de dos mil municipios que existen en la República Mexicana. Con acciones como la aquí
consignada, el gobernador Egidio Torre Cantú (igual) confirma que en Tamaulipas
se ejerce realmente una cruzada contra los transgresores de la ley; y que en
tierra cueruda no hay impunidad ni se encubre a nadie, como lo ofreciera al
inicio de su mandato. Por si fuera poco, sé que el
mandatario ha dado instrucciones de combatir frontal, eficaz e incansablemente
toda conducta delictiva; erradicar la inmunidad; aplicar las estrategias
planteadas para con ellas elevar los niveles de seguridad; y que todos los
cuerpos policiales, sin distingo de ninguna índole, brinden el apoyo necesario
a las instancias federales en la realización de su trabajo contra la
delincuencia organizada. Em@il:jusam_gg@hotmail.com
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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