Por: Juan Sánchez-Mendoza27/08/2012 | Actualizada a las 22:41h
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Hoy, durante la sesión extraordinaria de la LXI
Legislatura del Congreso local, que habrá de presidir el diputado Gustavo
Rodolfo Torres Salinas, será modificada la Ley Orgánica de la Administración
Pública del Estado de Tamaulipas. Esto quiere decir que la composición estructural del
Poder Ejecutivo sufrirá cambios sustanciales en algunas dependencias, a fin de
optimizar recursos, agilizar trámites, hacerlas más eficientes, adelgazar su
padrón laboral y evitar la duplicidad de funciones. Algunas direcciones generales serían enrocadas para
depender en lo sucesivo de otras secretarías; y en varios casos sólo se
cambiaría su nombre y en otros su organigrama. Y días después --quizá esta misma semana--, habrá
nombramientos de los nuevos funcionarios, aunque muchos de ellos sólo
cambiarían de dependencia, pero no de cargo. En el caso de los órganos que cambiarían de nombre y
atribuciones, no creo que ocurra nada extraordinario, pero en cuanto al
nacimiento de las nuevas dependencias hay que verlo minuciosamente –no ahora,
sino en análisis por separado--, pues el gasto corriente podría sufrir
modificaciones sustanciales, ya que al contratar empleados y asignarles
infraestructura y recursos para su operación podría distraerse parte del
presupuesto asignado al Gobierno estatal para el ejercicio 2012. Claro que esto ya ha sido contemplado por el Gobernador,
pero es interesante el tema, si tomamos en cuenta que para funcionar cualquier
dependencia se requiere, cuando menos, de colocar en sus carteras más
estratégicas a profesionales del servicio público.. Esto quiere decir que tendría que adelgazarse el
gasto de otras instancias –tomando en cuenta que no desaparece ninguna de las
instancias actuales--, a menos que el burocratismo simple y llanamente sea
reubicado, lo que, en el fondo, poco garantizaría por la proclividad que
manifiesta a la improductividad. La medida podría ser acertada –igual--, pero aquí la
dejamos, por el momento, hasta que no tengamos mayores elementos de juicio. Tarjetahabientes acosados Ante la insolvencia económica que padecen miles de
tarjetahabientes y la incertidumbre provocada por la crisis financiera que se
vive en todo el país, hay bancos que instrumentan nuevos programas para
recuperar la cartera vencida y ejecutan una contracción crediticia. Sin embargo ninguna de estas medidas es la panacea que
alivie el grave problema que padecen las instituciones bancarias y menos
quienes gustan utilizar el llamado “dinero de plástico”. De ahí que diversos bancos, en los últimos días, hayan
dado en enviar citatorios a sus clientes para exigirles que en un plazo no
mayor a las seis quincenas liquiden totalmente los intereses generados por sus
adeudos, ofreciéndoles “la oportunidad” de pagar en mensualidades el crédito
total. Claro, siempre y cuando cumplan con el pago puntual de
nuevos recargos. Tal es el caso de Banamex, que en escaso un mes trasladó
a cerca del 50 por ciento de sus “clientes problema” (que cayeron en la cartera
vencida) a bufetes especialistas en cobros extrajudiciales, para que mediante
el terror traten de recuperar al menos el capital y una parte de intereses
moratorios (que obviamente son ganancia para esas firmas recuperadoras de
pasivos), so pena de boletinarlos en el Buró de Crédito, que, por cierto, en
breve podría iniciar una recapitulación en su sistema operativo, según lo
anunciado por sus altos ejecutivos. La misma táctica, aunque a menor escala, la practican
Bancomer, HSBC (antes Bital), Banorte, Santander-Serfín y otros, que no están
dispuestos a perdonarle la vida a la “gallina de los huevos de oro”. O sea, a
sus tarjetahabientes. Por esa misma causa la emisión de nuevas tarjetas de
crédito se ha desplomado. Y es decisión de los principales bancos desincentivar
a los usuarios comunes, castigando el uso de este servicio con la aplicación de
tasas de interés onerosas. Esto de acuerdo con informes que celosamente guardan el
Banco de México y la Comisión Nacional Bancaria. Motivos del endeudamiento La necesidad de contar con recursos líquidos es
apremiante para los particulares, y de ahí se han agarrado las instituciones
bancarias que tan sólo por el servicio de disposición en efectivo llegan a
cobrar una comisión promedio que muchas veces rebasa el nueve por ciento; y al
mismo tiempo ejercen una política más agresiva para contrarrestar la cartera
vencida al limitar el otorgamiento de tarjetas a solamente los cuentahabientes
ricos. Otro de los efectos que resienten las personas que
pretenden obtener tarjetas de crédito, es la condicionante del ingreso. Hasta hace un año, quien percibía un ingreso mensual de
dos salarios mínimos era sujeto de crédito. Pero actualmente sólo la gente que
compruebe percibir entradas mayores a los doce salarios mínimos puede aspirar a
una tarjeta. Es aberrante esa disposición de la usura
institucionalizada. Y así lo reconoce la Asociación Mexicana de
Tarjetahabientes, a quien le resulta paradójico que mientras las autoridades de
los organismos crediticios (expresamente las del Banco de México y de la
Comisión Nacional Bancaria) realizan encuentros emergentes para ofrecer una
serie de mecanismos que permitan a los bancos mantener sus niveles de
capitalización y reestructurar su deuda, estos se nieguen a bajar sus tasas de
interés y a la emisión de nuevos créditos. En el primer caso --según advierte la Asociación Mexicana
de Tarjetahabientes--, los bancos han ofrecido congelar los pagos mensuales,
disminuir la amortización del capital e incrementar el pago de intereses de
acuerdo con los niveles que alcancen los rendimientos. Pero ninguna de estas tres medidas garantiza ningún
beneficio adicional para los usuarios. Por el contrario, con este tipo de programas la banca
sólo busca mantener “amarrados" a los clientes por mucho más tiempo del
estipulado en los contratos --cuando existen--, a fin de obligarlos mediante
todos los recursos legales y extrajudiciales a pagar elevadas tasas de interés. Alerta máxima En los próximos días usted, como usuario del “dinero de
plástico” o aspirante a convertirse en tarjetahabiente, podría recibir la
visita de algún representante bancario, quien haría todo lo posible porque le
firmara documentos en blanco u otros redactados con letra tan, pero tan
diminuta, que quizá no lograría leer. Pero niéguese a escuchar el canto de las sirenas. No
estampe su rúbrica sin consultar previamente con un abogado y/o un contador
público (de los que sí conozcan el tema), pues de lo contrario --no se lo
deseo, que conste--, estaría casi firmando su acta de defunción. Prestamistas abusivos El abuso contra el patrimonio familiar que cotidianamente
realizan las empresas prestamistas instaladas en los 43 municipios de la
entidad, es un asunto que el Congreso del Estado debe atender en lo inmediato y
no relegarlo, como lo hicieron los diputados de legislaturas anteriores, a un
simple punto de acuerdo. Más cuando su operación y funcionamiento no acata lo
dispuesto en la Ley de Ahorro y Crédito Popular --publicada en el Diario
Oficial en junio del 2001--, que regula, promueve y facilita el servicio de las
incontables promotoras de créditos que han aparecido en toda la geografía
estatal. Por tanto, las llamadas casas de empeño están incurriendo
en el delito de usura, según lo establece el Código Penal para el Estado de
Tamaulipas. ¿Acaso éste no es un buen tema para debatir en el
Congreso local? Eso acarrearía credibilidad a los diputados. Y más si
sancionaran tanto abuso. Em@il:jusam_gg@hotmail.com
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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