Por: Juan Sánchez-Mendoza16/08/2012 | Actualizada a las 22:22h
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El lunes próximo inicia el
calendario escolar 2012-2013. Y hasta la fecha incluso, no
existe una estadística oficial que informe cuántos serán los alumnos que habrán
de cursar la educación básica --ni el número de maestros en aulas, en todo el
país--, por ser éste un asunto que nada interesa al tercer secretario federal
de Educación Pública, José Ángel Córdova Villalobos. Menos cuando él arribó a la
dependencia hace un semestre --marzo 16 del año en curso para ser precisos--,
en lugar de Alonso José Ricardo Lujambio Irazábal, quien a su vez sustituyó a
Josefina Eugenia Vázquez Mota, el 6 de abril de 2009. A ello en parte obedece su
indolencia para atender puntualmente las funciones que le fueron conferidas,
pero por otro lado, exhibe claramente su desconocimiento del sector. De ahí deriva su falta de
sensibilidad para buscarle salida al reclamo de miles de rechazados por
instituciones de educación media superior (y superior), así como de los miles
de paterfamilias que con todo derecho le exigen ponerle un hasta aquí a la
voracidad mercantilista en los planteles de preprimaria, primaria y secundaria,
por lo menos. Total, ha de pensar, ya
va de salida. Claro, en el paquete comandado
por Felipe Calderón Hinojosa, que ya prepara maletas. Lo que viene Hace un año, con el regreso a
clases –hablo del ciclo escolar 2011-2012--, se puso en marcha un plan piloto
en seis mil aulas de educación básica (cinco mil de primaria y mil de
secundaria), como parte del nuevo modelo para transformar la enseñanza en
México. Así en las aulas previamente
designadas para aplicar ese esquema, el aprendizaje fue orientado a tres áreas
que forman su esencia: 1) “Ser nacional y ser
humano”, donde se enmarcan materias como geografía e historia; civismo, ética,
tecnología, deportes, artística, tutoría y asignatura; 2) “Ser universal y
competitivo”, que se concentró en el lenguaje y la comunicación; el inglés
(como segunda lengua); matemáticas, ciencia y tecnología y habilidades
digitales; y 3) Incorporar cada vez más el
uso de tecnología y cambiar los libros de texto. Estas innovaciones a nadie
sorprendieron, puesto que la Secretaría de Educación Pública, con la aplicación
de ese plan piloto, prácticamente arrancó la mentada reforma educativa, tan
cacareada por los regímenes presidencialistas más recientes. Sin embargo ésta aún ofrece la
impresión de ser tan sólo una copia del modelo de instrucción básica que se
aplica en otros países del orbe –como los Estados Unidos de Norteamérica, por
ejemplo--. Y todavía falta ver si aquí en México los educandos seleccionados
consiguieron recibir una instrucción profesional por parte de su profesorado,
como sí ocurre allende el río Bravo, donde el aprendizaje, por cierto, nada
tiene qué ver con sindicatos, aviadores, adjuntos, políticos, ni cambios de
Presidente. Todos promovidos Desconozco a quiénes les da
más gusto la segunda etapa del nuevo modelo educativo que habrá establecerse en
todo México en el ciclo que está por iniciar. ¿A los padres de familia,
mentores, alumnos o burócratas? Lo inquiero porque según el
nuevo método educativo a partir de este año ya no habrá educandos reprobados,
puesto que la SEP dispuso (con el aval del Congreso de la Unión): a) Evaluar a los alumnos de
preescolar, primaria y secundaria, cada tres años; b) Eliminar la boleta de
calificaciones; c) Crear la cartilla de
educación básica; d) Convertir al inglés como
segundo idioma oficial; e) Tener planteles de tiempo
completo; y f) Que la escuela ocupe el
centro de la operación curricular. Claro que falta todavía que el
régimen presidencial relevista revalide este acuerdo. Pero de buena fuente sé que lo
hará. Por tanto, bien vale la pena
advertir sobre lo que viene, pues en este ciclo escolar ya no habría escolapios
reprobados. Sector comercializado Durante décadas, el sistema educativo
ha estado supeditado a los caprichos del corporativismo magisterial que, en su
búsqueda del poder por el poder mismo, mucho ha contribuido al estancamiento de
la enseñanza y a la comercialización de ésta (por parte de las instituciones
privadas), en un claro atentado al artículo tercero constitucional. Actualmente el Sindicato
Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) agrupa a más de un millón 200
mil afiliados en todo el país y recauda cuotas que acarician los dos mil
millones de pesos anuales. Sin embargo el censo de los
maestros y sus contribuciones gremiales podría ser mayor, tomando en cuenta a
los grupos opositores como Punto Crítico y Coordinadora Nacional de
Trabajadores de la Educación (CNTE). Hay que recordar que hasta
1992, cuando Carlos Jonguitud Barrios se mantuvo como dirigente magisterial,
los mentores objetaban (en petit comité) su cacicazgo corporativo, pero nunca
actuaron abiertamente en contra del grupo oficialista –fuera de los educadores
aliancistas del sur de México encabezados por Othón Salazar--; y en cuanto el
potosino fue desplazado por Elba Esther Gordillo Morales (gracias a una
disposición presidencial), los maestros inconformes empezaron a radicalizarse
en su búsqueda de democratizar al gremio, aunque jamás plantearon una
estrategia real para reorganizarse. Menos cuando la chiapaneca, en
un discurso “reformatorio” sobre los estatutos, se comprometió a que el SNTE se
mantendría ajeno a los intereses de los partidos políticos y que sus dirigentes
no ocuparían al mismo tiempo cargos partidarios ni de elección popular. Resulta obvio que la primera
en incumplir con la oferta fue ella, al (durante las siguientes décadas)
echarse en brazos no sólo de Carlos Salinas de Gortari, sino de Ernesto Zedillo
Ponce de León, Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa, obligando a los
secretarios generales (en turno) de las 56 secciones. y a los jefes de las
siete mil delegaciones, a respaldar sus maridajes políticos, que son exhibidos
en libros, reportajes, videos y millones de notas cotidianas en los medios de
comunicación masiva. Maestros tamaulipecos Considerando ese juego
oscurantista poco impacto han reflejado las expresiones del dirigente de la
sección 30 del SNTE, Arnulfo Rodríguez Treviño, cuando dice que ha hecho un
llamado a los maestros para que mantengan un clima sindicalista tranquilo
–refiriéndose a su relevo--, ya que existen claras señales de que hacia el
interior del corporativo hay la intención de querer desestabilizar la paz
social en el estado, si acaso se fragura la reelección de éste, por su codicia
de obtener más dividendos en el ciclo escolar que inicia el lunes venidero.. No ha dicho el jefazo
sindicalista, por supuesto, que el magisterio es el primer sector de todo
Tamaulipas que desde hace meses viene sembrando la zozobra en las escuelas y
entre los padres de familia, quienes son advertidos (en los planteles) que si
no cubren las cuotas (ilegítimas) por inscripción, sus hijos no tendrán derecho
a la matrícula. En fin, el doble lenguaje ya
está más que detectado, y, sobre todo, el atentado al que el SNTE contribuye
contra la educación laica y gratuita. Se hace camino al andar *** El PRI tamaulipeco no
requiere de un porro para mejorar tanto su estampa en el estado como su
penetración entre la sociedad, sino de activista de tiempo completo que lo
hagan valer y revaliden el liderazgo del verdadero jefe político estatal, por
lo que una decisión mal tomada podría ocasionarle serios problemas en el
proceso electoral del 2013. *** De la mujer que promueven
los sectores para ser considerada en la Secretaría General –me refiero a
Graciela de Alejandro Acevedo, más conocida como “Chacha”--, convencido estoy
de que es la mejor carta. *** En fin, hay que esperar. Em@il:jusam_gg@hotmail.com
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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