Por: Juan Sánchez-Mendoza16/12/2011 | Actualizada a las 08:48h
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Los
aspirantes priistas al Congreso de la Unión, tienen de plazo hasta el 21 de
enero de 2012 para renunciar a sus cargos actuales --en el sector público, de
dirigencia partidista o quehacer legislativo, si fuere el caso--, según lo
establece la convocatoria del Comité Ejecutivo Nacional (CEN).
Pero en realidad esto un asunto de
mero trámite.
Lo afirmo porque antes de llegar a esa
fecha, muchos días antes, en cada una de las entidades federativas ya se habrán
definido las candidaturas al Senado de la República y Cámara de Diputados
–previa negociación entre el equipo operativo de Enrique Peña Nieto y los
gobernadores--, por lo que hay que observar de cerca el desarrollo de las
convenciones partidistas y el actuar de todos y cada uno de los pretendientes.
En el caso de Tamaulipas, es difícil
augurar la identidad de quienes pudieran acceder a la nominación priista con
rumbo al Senado, ya que en la Ciudad de México se mueven y promueven políticos
como Tomás Yarrington Ruvalcaba, Manuel Cavazos Lerma, Eugenio Hernández
Flores, Carlos Flores Rico, Felipe Solís Acero, Marco Antonio Bernal Gutiérrez,
Cruz López Aguilar, Baltazar Hinojosa Ochoa, Mercedes del Carmen Guillén
Vicente y hasta Alejandro Guevara Cobos… más los que se acumulen la semana que
se aproxima, como es del dominio público o al menos de quienes acostumbran el
análisis político.
En tanto aquí, en el terruño, se
advierte en corto y abiertamente que los nominados podrían ser Morelos Jaime
Canseco Gómez, Enrique Cárdenas del Avellano, Miguel González Salum o Raúl
César González García.
¡Vaya trabuco!
Pero seguro estoy que el gobernador
Egidio Torre Cantú, a solas y con la serenidad que lo caracteriza, habrá de
tomar la decisión más adecuada para Tamaulipas.
Y es obvio, sé, que sabrá negociar
ante el mando tricolor que busca imponer candidatos en todo el país por encima
de los mandatarios.
En cuanto a las candidaturas de
diputados, advierto que al menos en el distrito uno jugará un representante de
los agentes aduanales; en el segundo (Reynosa) ya está amarrado un personaje de
la dinastía Garza Cantú; representando al tercero (Río Bravo) iría Diodoro
Guerra Rodríguez (actual secretario de Educación); por el cuarto (Matamoros),
Raúl César González García --si acaso no lograra la nominación como candidato
al Senado--; por el quinto, Miguel González Salum o Enrique Cárdenas del
Avellano (si se les negara el derecho de buscar escaños en la Cámara alta),
Blanca Guadalupe Valles o cualquier otro priista, ya que el distrito se da por
ganado; al sexto se enviaría a un maestro (que podría ser el dirigente actual
del magisterio) y al séptimo y octavo a un dirigente petrolero y otro del
sector obrero.
En fin, esto es sólo y simplemente una
apreciación personal.
Información manipulada
Nada alienta
más la descomposición de un proyecto político, la anarquía y la pérdida de
legitimidad, que la visión distorsionada de quienes tienen bajo su
responsabilidad el manejo comunicativo del Gobierno federal.
Y son
precisamente ésos “eruditos” quienes mienten cuando tratan de disfrazar las
verdaderas intenciones del señor de Los Pinos.
Hasta el
periodista menos avezado ha percibido ya la existencia de una clara embestida
en contra de la prensa escrita, la cual se mueve, indistintamente y como pez en
el agua, tanto en el gabinete como en Palacio Nacional.
Por eso y
por mucho más, a estas alturas de la administración de Felipe Calderón
Hinojosa, hay confusión.
Y es que a
los periodistas se nos pretende hacer rehenes de un pequeño grupo de grillos
intocables y mañosos, a los que es sencillo identificar por sus nombres y
apellidos.
No así por
su currículo, puesto que a muchos de ellos ni siquiera los habíamos oído mentar
hasta que aparecieron como virreyes.
Sin embargo
el peso de sus acciones y la influencia de sus provocaciones se palpan en todos
los rincones de la geografía nacional, a través de golpes de mano y una
constante amenaza de lo que nos espera a los periodistas en caso de no ceder a
sus caprichos.
O sea,
ensalzar al Presidente cuando es indigno de ello.
Mucho se ha
discutido sobre la conveniencia de hacer más críticas las páginas editoriales
de los rotativos; se ha exteriorizado el repudio general de los periodistas
hacia esos despreciables “iluminados”; se empieza a levantar la voz… pero ni
así el michoacano ha entendido que su enemigo real está en su propia casa.
No en los
periódicos.
Por si fuera
poco, los “expertos” en comunicación gastan carretadas de dinero en spots
televisivos proyectando una imagen que ya cansa al pueblo.
No por falta
de interés hacia lo que Felipe hace o deja de hacer, sino porque el bombardeo
mediático ha sido exagerado.
Rencor político
Por la fobia
que le tienen a todo lo que huele a crítica --o simple y llanamente por la
amenaza que recibieron de no tener tratos con la prensa escrita en el cierre de
la administración federal, a menos que quieran desatar la ira del señor de Los
Pinos--, algunos secretarios de estado están desperdiciando la oportunidad de
ser arietes en la renovación política del país.
Y por
supuesto, en la revitalización de su patrón, Calderón Hinojosa, quien hoy más
que nunca requiere de colaboradores íntegros –en la administración pública y en
el terreno político--, para evitar reveses más serios.
Muchos
funcionarios y legisladores federales dan la apariencia de hoy estar trabajando
con Felipe más a la fuerza que por convicción propia; y si aún no han resuelto
sus conflictos de intereses y sus lealtades divididas entre su pasado y su
presente, es porque carecen del carácter para decidir en qué equipo juegan, a
quién sirven, qué intereses representan en realidad.
Luego de
abjurar de sus promotores --con posturas por demás ambiguas--, esos mismos
hombres del poder han sufrido tal desgaste que sus figuras hoy sólo mueven a la
incredulidad, a la desconfianza, al descrédito entre los sectores poblacionales
donde se placean un día sí y el otro también.
Pero los
resultados de esa indefinición ya están a la vista.
Y no es
aventurado pronosticar que antes de las elecciones de julio del 2012 el
gabinete calderonista sufra serios descalabros.
Más cuando
persiste, por parte de la Federación, un claro desprecio hacia la prensa; en
tanto Andrés Manuel López Obrador, el crítico más iracundo de Felipe, convive
cotidianamente con los comunicadores y sus bonos han subido intensamente.
En tanto los
de Enrique Peña Nieto y los tres precandidatos panistas a la Presidencia de la
República tienden a la baja.
Se hace camino al andar
*** La incursión de militares estadounidenses en suelo mexicano es un claro
atentado contra nuestra soberanía, así lo hayan hecho con el permiso del
Gobierno federal que encabeza Felipe Calderón Hinojosa.
*** Miles de burócratas iniciaron ayer el asueto decembrino y pocos son, muy
pocos, los que habrán de hacer guardia en las próximas dos semanas. Por eso no
le extrañe que hoy luzca paralizada la actividad en la administración pública.
*** Los relevos en el gabinete gubernamental se darán al clarear el alba del
2012. No antes, pues el mandatario ha decidido no amargarles la Navidad ni el
Año Nuevo a los candidatos a ser sustituidos por motivos ajenos al proceso
electoral.
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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