Por: Juan Sánchez-Mendoza23/11/2011 | Actualizada a las 22:31h
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A tres días de entregar su
primer informe de Gobierno ante el pleno de la LXI Legislatura del Congreso
local, Egidio Torre Cantú se da tiempo para revisarlo y atender otras
actividades inherentes a su investidura. Así muestra la firmeza de su
mandato. Plena confianza en lo que se realiza en las distintas áreas de la
administración pública y seguridad en sí mismo, mientras los nostálgicos del
poder se tragan los vaticinios que hicieran cuando se les despegó de la ubre
gubernamental, en un intento venenoso de mediante el rumor provocarle
problemas. Tal vez al inicio de este
régimen hubo quienes cayeron en la trampa de las voces discordantes que se
alzaron en contra de Egidio. Pero hoy que lo ven con rumbo definido, con
proyecto político propio, no dudan en reconocer cuán equivocados estaban; que
fueron engañados por falsos profetas, y, por supuesto, víctimas de la
desinformación. Al trabajo de Torre Cantú
obedece que los capitales extranjeros, los nacionales y por supuesto los
domésticos, de nueva cuenta se muestren interesados en invertir en Tamaulipas y
que se hable, en términos reales, de recuperación económica, de más empleo; de
una política humanista, tendiente a ir al rescate de los más necesitados y
asistirlos con proyectos productivos, de asistencia social y oferta de fuentes
laborales. La congruencia del mandatario
entre su oferta y los hechos logrados hasta ahora, asoma con más claridad tras
haber sorteado prácticamente su primer año de gobierno. Y es cuando la entidad recobra
el paso y se vislumbran perspectivas firmes de recuperación. Lamentablemente (hasta hoy
también) los enemigos de Tamaulipas –que se cubren tras las curules y escaños
del membrete albiceleste--, siguen echando a caminar conjuras
desestabilizadoras, con la intención de doblegar a Torre Cantú. Pero se equivocan. Yerran en
sus pretensiones, pues Egidio no se arredra ni se debilita, sino que atiende su
propio rumbo. El rumbo de Tamaulipas. Y si ha recibido golpes éstos no le hacen
mella, pues tiene voluntad y fuerza para asimilarlos. El gobernador es un mandatario
que gana credibilidad de manera paulatina. Un político en el que confían los
inversionistas extranjeros, los hombres de negocios nacionales y los
tamaulipecos en general. Bueno, aunque haya excepciones, como aquellos que no
alcanzaron a subirse al carro gubernamental y que hoy por hoy siguen tercos en
convulsionar al estado. Esto lo sabe Egidio. Igual sabe que para lograr un
crecimiento más rápido y sostenido en materia económica es necesario replantear
acuerdos; alentar la inversión; impulsar el turismo; garantizar la educación
laica y gratuita; insistir en el combate a la delincuencia para que exista una
mayor seguridad pública; generar empleos y apoyar con recursos al campo para
que Tamaulipas recupera la alta productividad que antaño lo hizo ser ejemplo
nacional. Pero con tiento, paso a paso
como lo ha venido haciendo, pues las heridas que sus antecesores le hicieron al
estado, si bien muchas ya están curadas, hasta la fecha no han cicatrizado del
todo. Cita dominical El próximo domingo se dará
cita en Ciudad Victoria toda la clase política de Tamaulipas, los empresarios,
los dirigentes sociales... la sociedad en general, para escuchar el mensaje que
pronunciará el gobernador Egidio Torre Cantú luego de entregar su primer
informe de labores, donde seguramente hablará de sus compromisos y resultados. Recuento puntual En su primer informe de
Gobierno, Egidio Torre Cantú seguramente hará un recuento puntual de todas las
acciones emprendidas a lo largo de once meses; y como eje de su actividad
aparecerían los ejes en que se divide su Plan Estatal de Desarrollo, que
contrajo de cara a la sociedad al asumir el cargo. Hay que recordar que durante
esta primera etapa al frente del Poder Ejecutivo de Tamaulipas, el mandatario
tuvo que sortear numerosas dificultades que, por cierto, se tradujeron en un
ánimo de descontento generalizado ante las medidas draconianas que el Gobierno
Federal impulsó dizque para restablecer los equilibrios y sanear los vicios que
padecía la administración pública. Sin embargo los resultados
alcanzados en el avance de la vida democrática del estado; los avances
programáticos en torno a la construcción de un nuevo Tamaulipas y los alivios
sustantivos a favor de los sectores sociales más vulnerables, han permitido
paliar en gran parte los efectos de esa crisis, aunque hay sectores aún
desatendidos por la incapacidad de algunos funcionarios públicos que no han
logrado aterrizar los programas gubernamentales. Sin embargo considero que el
primer informe de Gobierno incluirá las medidas correctivas que tuvieron que tomarse
para caminar por el sendero correcto en los asuntos políticos, económicos y
sociales de la entidad. De ahí que el panorama general
del estado hoy ofrezca la impresión de que se ha modificado en forma
importante, pues una cantidad de asignaturas que permanecían estancadas o
metidas en círculos viciosos se ha destrabado, fluyendo con sorprendente
rapidez e indicando el inicio de un nuevo y alentador ciclo. El balance de estos once meses
de gobierno, por tanto, perfila un pasado inmediato pleno de retos y
dificultades que se han ido traduciendo en signos alentadores de recuperación
económica, en un avance sin precedente de la vida democrática y del orden legal
e institucional. Es más, creo que esos avances
fundamentan refrendan mucho en el pueblo tamaulipeco la esperanza de un futuro
promisorio. Estabilidad política Es, quizá, en la vida
democrática de la entidad donde con mayor fuerza se han registrado importantes
éxitos a lo largo de este año de gobierno. Después de los primeros meses
plagados de obstáculos que originó la inmadurez de los políticos de oposición y
el uso de tácticas de chantaje y/o contestatarias por parte de éstos,
principalmente, se ha podido avanzar por fin en el terreno del buen
entendimiento entre el Gobierno y todas las corrientes ideológicas del estado;
y se ha restaurado la legalidad que así sepulta el clima de desacuerdo e
inconformidad que privó entre los principales actores políticos a lo largo de
muchos años. Por otra parte, después de
varios meses en que se hizo necesario dialogar para restaurar la unidad, el
divisionismo no sólo ha disminuido en su nivel de virulencia e intensidad, sino
que se ha sabido encauzarlo y conducirlo por el terreno de la legalidad, con
sus altas y bajas, como cualquier proceso, pero con mayores avances que
retrocesos. Con ello también se ha evitado
caer en el clima de anarquía y caos generado por la insurrección de algunos
nostálgicos del poder, restaurando la confianza de los tamaulipecos en la vigencia
del orden institucional y en la estabilidad estatal. Tratamiento económico En el terreno económico, los
primeros meses de gobierno se caracterizaron por la instauración de medidas
dolorosas, que, sin embargo, en el momento actual empiezan a producir los
efectos tan esperados por todos los tamaulipecos –nativos o avecindados en la
entidad--, que tuvimos que asumir los costos de una crisis que principalmente
afectó nuestra economía familiar. Hace once meses, con las
medidas económicas impulsadas por Egidio Torre Cantú cuando asumió el poder,
casi no podíamos creer que fuera a ocurrir la tan ansiada recuperación
económica, pero hoy podemos apreciar que los signos vitales de nuestra economía
muestran que la emergencia está a punto de entrar en plena recuperación. Seguridad pública A once meses de la gestión de
Egidio, ésta es quizá el área más vulnerable, toda vez que el combate a la
delincuencia organizada, que es responsabilidad del Gobierno Federal, no ha
rendido los frutos prometidos ni los programas han funcionado adecuadamente. Por ello los avances que las
instituciones estatales han alcanzado en materia de prevención, persecución del
delito, administración de la justicia y seguridad pública, no han sido
calibrados en su justa y real dimensión. No obstante esa ausencia de
resultados positivos por parte de la Federación, sigue siendo alentador que en
materia de seguridad pública se esté aplicando el rigor de la ley en toda la
geografía del estado –por parte de las instituciones domésticas, por supuesto--,
con las reformas a las leyes y códigos que rigen en el estado. Con ello Torre Cantú refrenda
su compromiso de superar las deficiencias, limitaciones y falta de credibilidad
en la prevención y persecución de los delitos que tanta inquietud, y hasta división,
han generado entre los tamaulipecos. Naturalmente habrá quienes
argumenten la falta de voluntad política para resolver estos casos, como causa
principal de los deficientes resultados que han rendido quienes se han
encargado de desentrañarlos y aplicar las penalidades correspondientes. Pero aquí vale la pena señalar
que si algo ha distinguido a la gestión de Egidio es, precisamente, su interés
por restaurar el clima de seguridad pública a todos los tamaulipecos. Lo que viene Una vez demostrada su experiencia
en la administración pública, el Gobernador podría avocarse a la consolidación
de su proyecto político-administrativo con el enroque o cambios en su equipo de
trabajo. Y más porque el año venidero
tendrá lugar un interesante proceso electoral, donde serán designados
Presidente de la República, cuatro senadores y ochos diputados federales, por
lo que respecta a Tamaulipas. De los funcionarios que se
irán, habrá quienes dejen la administración pública por cuestiones
políticos-partidistas, pero otros merced a su ineficiencia, ineficacia,
ineptitud e incapacidad, que son cuatro males que no comulgan con el régimen de
Torre Cantú. E-m@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeados@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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