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Sección: Editoriales / Golpe a golpe

Encuestitis aguda

Por: Juan Sánchez-Mendoza 10/11/2011 | Actualizada a las 09:13h
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En los dos últimos meses –Usted seguramente así lo habrá notado--, ha sido marcado el interés de algunas empresas encuestadoras para influir de una u otra forma en el proceso de la sucesión presidencial.

Tal vez instruidas por sus contratantes de ocasión pa’ favorecer sus pretensiones en la estadística, o quizá con la intención de generar mayor confusión entre los electores a través de fotografías momentáneas sobre la percepción ciudadana en torno a los siete aspirantes a la candidatura sexenal.

Hasta donde entiendo, las encuestas deben ser tomadas en cuenta para medir las preferencias sobre un artículo, persona o tema específico, por ser parte indisoluble de la mercadotecnia orientada a su venta –claro que siempre y cuando se hagan con el profesionalismo requerido--, pero aquí se da el caso de que los muestreos de opinión pretenden utilizarse para manipular la postulación de los candidatos a relevar al señor de Los Pinos; o simple y llanamente para distraer la atención ciudadana y cuidar un objetivo de fondo, que sería desacreditar al tricolor para impedir que retorne a la jefatura del Poder Ejecutivo federal.

En un estudio riguroso de los procesos y las tendencias sociales, las encuestas podrían ser un instrumento muy valioso a condición de que se realicen con metodología científica.

Pero en el caso que nos ocupa su excesivo manejo echa por tierra la objetividad e imparcialidad, al tiempo que las deslegitiman y advierto que causan ya desconfianza entre sus receptores.

Como “beneficiarios o víctimas” de la cascada de encuestas –ahora se le llama a este fenómeno “encuestitis aguda”--, asoman los aspirantes a la candidatura presidencial del partido tricolor (Manlio Fabio Beltrones Rivera y Enrique Peña Nieto), del membrete albiceleste (Santiago Creel Miranda, Josefina Vázquez Mota y Ernesto Javier Cordero Arroyo), y de los tres partidos que coinciden en la llamada izquierda (Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard Casaubón).

Sin embargo el sufragante común muestra total indiferencia ante los resultados mensuales, mientras la clase política alcanzó el hartazgo y en lugar de darles crédito empieza a pitorrearse de ellas.

No obstante y en menoscabo de los membretes que aparentemente dan la cara en la contratación de esas empresas encuestadoras –incluso de políticos en lo particular e instituciones electorales--, debo reconocer que los sondeos levantados ex profeso sí se acercan en mucho al sentir ciudadano.

Menospreciar sus resultados sería una acción irresponsable, por ser (casi) copia fiel de lo que se palpa entre el pueblo, se ve y escucha todos los días sobre el hándicap 2012, en los mentideros políticos tanto como en la calle.

De cualquier forma, que si fulano de tal ha venido de más a menos, o que si suben los bonos del otro, ¿a quién interesa realmente?, pues en realidad las cifras poco o nada aportarían en la decisión final, salvo que satisficieran a quien en verdad tiene la decisión en sus manos.

En el caso del PAN, ya sabemos que el fiel de la balanza es y sería Felipe Calderón Hinojosa; que en el PRI se trabaja a marchas forzadas para alcanzar un acuerdo entre Beltrones Rivera y Peña Nieto –sobre lo que diga o deje de opinar el devaluado Humberto Moreira Valdez--, y con respecto a la izquierda, ninguno de sus dirigentes se atrevería a frenar la aspiración del mentado “Peje”, quien por cierto se perfila como el único candidato presidencial hasta hoy definido.

¿Cuál independencia?

Todas las empresas encuestadoras, ante la opinión pública, dicen hacer un trabajo independiente y no por encargo, lo que se antoja casi imposible si consideramos que para el levantamiento de un muestreo como el que realizan se requiere, cuando menos, pagar salarios a los encuestadores, coordinadores y especialistas en el manejo de los cuestionarios aplicados; viáticos (transportación, hotel, alimentos, teléfono, papelería, etcétera); gastos de operación y los imponderables que surjan durante el tiempo del levantamiento y/o la ejecución del estudio.

Y es el anonimato de sus financiadores, precisamente, lo que despierta la sospecha en cuanto a su credibilidad.

Eso y el hecho de que los remitentes de los documentos enviados a los medios de comunicación masiva no den la cara.

Salvo las empresas serias.

Malas consejeras

Por otro lado, se dice que
las encuestas son malas consejeras, pero todavía así nuestra sociedad es bombardeada con la “encuestitis aguda”.

Encuestas van y vienen, simulando ser retratos instantáneos de la percepción del común de la gente ante los acontecimientos y sus actores en nuestro país, pues en el fondo entre sí discrepan en la estadística.

Esto quiere decir que las encuestas no reflejan la realidad, pero sí un supuesto de ésta.

Así tenemos que la realidad puede cambiar.

Por ejemplo, disminuir drásticamente las preferencias electorales de un actor, pero la percepción de la gente no cambia, por lo que para el grueso de la población otras son las imágenes que siguen igual o están creciendo.

De igual forma,
las opiniones del común de la gente que nutren las encuestas normalmente están contaminadas por lo que publican los medios de comunicación masiva que tienen el poder de hacer aparecer el negrito en el arroz, cambiando la percepción de la realidad de miles de personas, prácticamente en minutos.

De ahí que considere que los gobernantes, los legisladores por ningún motivo, deben tomar decisiones trascendentes basándose en las encuestas, aun cuando las encuestas no son del todo inútiles.

Usándolas con inteligencia pueden servir como herramienta de medición para conocer la distancia que hay entre la percepción del común de la gente y la realidad que conocen los expertos.

La libertad, primero

Harta diversión me causan –igual que a ellos provoco, seguramente--, esos “pela ‘os” abyectos que frente a frente tratan de convencerme de jugármela con sus patrones. O, lo que es peor, de inclinar mis escritos a favor de su jefe por el simple hecho de haber aceptado convivir con ellos.

Antes del asueto por el Día de muertos, advertí que al clarear el alba del mes en curso los panegiristas de quienes aspiran ser candidatos al Senado de la República y a la Cámara de Diputados –federal, por supuesto--, darían en “enamorar” a los columnistas que colaboramos en los medios impresos de comunicación masiva –igual que a conductores de noticieros radiofónicos y televisivos--, a fin de que comentáramos, habláramos o publicáramos sus actividades cotidianas.

¡Qué ilusos!


Más por creer que la libre manifestación de las ideas está a su servicio y por pensar que los periodistas independientes somos igual que ellos.

Es decir, gente incapaz de razonar y decidir por sí misma, cual marionetas cuyo movimiento obedece a la manipulación que de los hilos ejercen otros.

Esta reflexión surge porque en los últimos días he recibido infinidad de invitaciones a desayunar, comer o cenar –algunas, por supuesto, he aceptado con gusto--, por parte de simpatizantes de todos y cada uno de los entes que aspiran a las candidaturas legislativas aquí en Tamaulipas.

Pero entre estar con ellos y modificar mi forma de pensar, hay un mar de diferencia.

Se hace camino al andar

*** Entre el lunes y martes próximo habrá convocatoria priísta.

*** Y a partir de entonces, si no es que antes, iniciará la filtración de nombres con posibilidades reales de ser candidatos al Congreso de la Unión.

*** Lo más complicado, en el caso doméstico, es definir la fórmula que compita por los escaños en el Senado de la República, pues allá en la Ciudad de México mucho se mueven Tomás Yarrington Ruvalcaba, Manuel Cavazos Lerma, Marco Antonio Bernal Gutiérrez, Cruz López Aguilar, Eugenio Hernández Flores y Felipe Solís Acero, cuando menos.

*** Y es aquí, precisamente, donde habrá de probarse si en el PRI Tamaulipas aún tienen influencia los emisarios del pasado.

*** El rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), José María Leal Gutiérrez, ninguna objeción puso al relevo de un profesional en materia de prensa, como lo es Homero Treviño, como antes tampoco lo hizo cuando Germán Almaraz Smer fue renunciado –y eso que puso en orden el sistema financiero de la institución--, por lo que advierto que igual acataría el relevo de otros funcionarios sin objetar el por qué.


*** En la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Comapa) de Victoria los problemas crecen y se multiplican, pues el sindicato rehúsa ponerse de acuerdo con el encargado de la gerencia porque éste, formalmente, nada les representa.

*** De ahí la urgencia de resolver la situación de Carlos Montelongo Terán, ya que hasta las cuadrillas encargadas del trabajo pesado no le guardan respeto y trabajan como les da la gana en detrimento de los miles de usuarios del servicio en el llamado corazón de Tamaulipas.

*** El plazo para dictaminar la cuenta pública de los ayuntamientos, correspondiente a ejercicios anteriores del 2011, está por vencer. Y no se observa voluntad por parte de la Auditoría Superior del Estado y menos de la Comisión legislativa que preside Gustavo Rodolfo Torres Salinas para definir qué ex funcionarios y ex alcaldes ameritan ser procesados por la mala administración de recursos públicos.

*** El pueblo es paciente y sabe esperar, tanto como entender el rejuego sucio de la política que permite a los pillos librar la cárcel –ahí está Óscar Pérez Inguanzo--, ante una mala actuación jurídica para hacerlos purgar condenas por los ilícitos cometidos.

*** Hay muchas cuentas por dictaminar todavía y algunas, según se dice, registran desvío de fondos. Pero extrañamente no se ha resuelto el procedimiento a seguir para que los culpable reparen cuanto mal hicieron.

*** ¿Acaso por indolencia de los diputados? ¿Incapacidad? ¿O porque los ilícitos, como los cometidos por Pérez Inguanzo, con una fianza harían que los responsables sigan libres?


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Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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