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Sección: Editoriales / Golpe a golpe

Influencia humana

Por: Juan Sánchez-Mendoza 31/10/2011 | Actualizada a las 23:34h
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PRI es menos importante que candidatos
Y el proceso interno daría cabida a todos
Presiones internas dificultarían selección
Se advierten otros relevos en el gabinete
 
En la jornada electoral del uno de julio de 2012, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), como membrete, no influirá entre los ciudadanos tanto como sus propios candidatos.
 
De ahí la necesidad de que el proceso inter-selectivo contemple sólo a quienes tengan probada capacidad de convocatoria, madurez política y cuenten con dinero suficiente para invertir en una campaña que se prevé costosa.
 
En caso contrario, lo mejor para quienes aspiran a ser candidatos al Congreso de la Unión sería esperar nuevas oportunidades. Cuando todo vuelva a ser gratis y su majestad, “el dedo”, recupere fuero.
 
No obstante, en la entidad ya se advierte la fiebre pre-electoral.
 
Es decir, los suspirantes sufren un estado de tensión o agitación que obnubila su mente, agita su respiración y hasta les provoca paranoia, por saber que los comicios federales ya están a la vuelta de la esquina y hasta la víspera no ha recibido la bendición ni una señal de aliento.
 
Por tanto, la carrera interpartidista conllevaría la peculiaridad de dar cabida a todos los nombres surgidos de encuestas, sondeos de opinión y estudios de comportamiento, que si bien es cierto tampoco son garantía de nada, al menos sí tienen el aval de ciertos cotos de poder político; de los grupos de interés que influyen en las regiones y en los ocho distritos electorales en que se divide a Tamaulipas en los procesos federales; o de la “cargada” que generan sus mismos gremios.
 
Carrera en marcha
 
El día siete del mes que nos antecede, el Instituto Federal Electoral (IFE) dio inicio al proceso para designar Presidente de la República, 128 senadores y 500 diputados.
 
Esto significa que las candidaturas priistas al Congreso de la Unión habrán de ser definidas antes de concluir el año en curso, para que en la primera quincena de marzo del 2012 se hagan los registros en los plazos que determina la Ley Electoral.
 
O sea, entre el uno y 15 de abril del año venidero.
 
También quiere decir que quienes ostenten cargos partidistas y/o en la administración pública --en cualquiera de sus tres niveles de gobierno--, obligados están a renunciar seis meses antes si acaso pretenden ser tomados en cuenta para la nominación.
 
Aunque con una condicionante:
 
Dejar como asunto olvidado su afición por los regalos y la nostálgica comodidad de los triunfos fáciles, porque en ninguno de los ocho distritos electorales las condiciones de victorias son holgadas, aun cuando en un desplante triunfalista el (todavía) jerarca nacional del tricolor, Humberto Moreira Valdez, diga que la victoria es sólo cosa de trámite, tanto en los comicios presidenciales como para designar senadores y diputados en los 300 distritos de la geografía electoral.
 
Por otra parte, el Consejo Político Nacional (CPN) ya decidió que las candidaturas se decidan mediante consulta a la base; y el Consejo Político Estatal (CPE) está convencido de que en el proceso deben participar todos los militantes que así lo deseen, mientras cuenten con los requisitos solicitados: historia, méritos y trabajo partidista, que tendrán que comprobar ante las instancias de justicia de ese instituto.
 
Ello provoca la fiebre electoral.
 
Y aspirantes hay de sobra, como se advierte en cada uno de los ocho distritos electorales de Tamaulipas, donde existen más de tres militantes con posibilidades reales de triunfo –en el caso de quienes van en pos de una curul--, aunque muchos son más de lo mismo, y al menos una decena que pretenden los escaños de mayoría.
 
Cartuchos quemados
 
En el proceso de selección interna (que aún no inicia formalmente) para designar candidatos a los ocho distritos, son muchos los “cartuchos quemados” que están prestos a ganar el hándicap.
 
A ello obedece que en el Partido Acción Nacional (PAN) se tenga la certeza de propinar al tricolor otra derrota –la primera fue en los comicios federales del 2000 y la segunda en el 2006--, puesto que el grueso de los aspirantes hasta hoy ventilados en los medios de comunicación masiva no gozan de prestigio, madurez política ni experiencia administrativa, aun cuando han vivido pegados a la ubre gubernamental.
 
Sin embargo también entre los esbirros de Felipe Calderón Hinojosa hace aire, como lo demuestra la intestina disputa que escenifican hacia el interior del partido albiceleste las huestes de los tocayos Francisco Javier García Cabeza de Vaca y Francisco Javier Garza de Coss.
 
Los del primer grupo --o sea los priístas--, apuestan a su “arrastre” y popularidad –aunque cotidianamente participan en una lucha que sólo provoca desgaste anímico y físico--, y los otros, como siempre, emulan a la competencia y no quieren quedarse atrás en cuanto a combates estériles se refiere.
 
Presiones internas
 
Muchos de los aspirantes priístas, en el proceso selectivo que se hará oficial a partir de la segunda quincena del mes en curso, se placean por todos los sectores recolectando recursos para su cuota de inscripción en la consulta a la base, salarios de sus abusivos simpatizantes –a quienes llaman colaboradores--, gastos de representación, francachelas y propaganda política, pues me informan que en la campaña proselitista del año próximo más posibilidades tienen de ganar quienes gasten millonadas de dinero en publicidad, carteles, engomados, espectaculares, plumas, vasos, mandiles, gorras y cuanta artículo les oferten, por lo que se hace necesario traer el morral repleto de billetes.
 
De cualquier forma, en esta lucha intestina los aspirantes se sacarán los ojos, unos y otros, sin que a los dirigentes municipales les importe prostituir todavía más la contienda interpartidista, con el cuento de la democratización.
 
Y es aquí, precisamente, donde se debe considerar que cuando un ser advierte su impotencia para alcanzar el éxito, pero se niega a admitirlo públicamente, comete todo tipo de tonterías por sufrir alteraciones extremas en su estado anímico, que regularmente rayan en la desesperación.
 
Este sería el caso de quienes parecen haber perdido totalmente la esperanza de ganar el proceso interno del PRI para designar candidatos a diputados federales.
 
Por ello recurren a la confrontación. No respetan las reglas del juego –como era de esperarse--, ni asimilan su estrepitosa caída en el ánimo de las bases tricolor, que al darse cuenta de que sus mensajes son sólo bravuconadas les vuelven la espalda y los dejan solos con su amargura y habladurías.
 
Eso acarrea escisiones en el tricolor, pero algunos jerarcas de éste no lo entienden así. Se cierran al diálogo, enloquecen, y ya preparan lo que sería su próxima embestida: aducir que las condiciones no están dadas para llevar a cabo consultas internas.
 
Es éste su último recurso sucio. Y todos los perdedores lo saben muy bien. Tanto que sus personeros una y otra vez se han reunido con gente de partidos antagónicos a los suyos tratando de que los arropen, a fin de contender bajo sus siglas como candidatos a una diputación. Pero sin éxito aparente.
 
Por lo mismo, no debe extrañarnos si en los días venideros vemos que algunos aspirantes con menos probabilidades de triunfo anuncian que abandonan la competencia interpartidista.
 
De ellos todo puede esperarse. Y más por saber que este, quizá, sea el último tren en sus mediocres carreras políticas.
 
Cambios en puerta
 
A nadie sorprendió la renuncia de Dinorah Blanca Guerra Garza como titular de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), como tampoco nos debiera extrañar el relevo de otros funcionarios en el gabinete del gobernador Egidio Torre Cantú.
 
Y estos se antojan inminentes, si tomamos en cuenta que estamos viviendo nuevos tiempos políticos; que prácticamente el primer año de su administración está por transcurrir; y que de acuerdo con las reglas del sistema político mexicano, no escritas, por cierto, el proceso electoral del 2012 hace necesario que el jefe del Ejecutivo estatal mueva sus piezas como parte del difícil arte de ejercer el poder.
 
De acuerdo con sus atribuciones constitucionales, el Gobernador puede disponer con entera libertad de aquellos cargos confiados a su grupo cercano de colaboradores. Y más cuando es preocupación suya hacer que la administración pública redoble esfuerzos para beneficio del pueblo tamaulipeco.
 
La tradición política igual marca que los relevos se ejecuten ya sea para retirar a los ineficientes, premiar a los esforzados, foguear a los miembros del grupo gobernante o para cubrir los flancos que se han tornado más vulnerables.
 
De ahí que no me cause sorpresa, entonces, que en lo sucesivo –en diciembre, para ser más precisos--, personajes del primer nivel dejen sus cargos para atender distintas tareas junto con otros funcionarios cuyas remociones estuvieran motivadas por razones electorales.
 
Algunos directores de área --particularmente en lo que se refiere a los cuerpos policiacos--, podrían también abandonar sus puestos con el fin de renovar por completo la política de seguridad pública que se ha convertido en un dolor de cabeza para el régimen.
 
Por ello concluyo:
 
Así como existen etapas en la vida del ser humano, en política el manejo de los tiempos es vital, tanto para crecer como para sobrevivir. Y los ajustes en el gabinete son, igual, parte de esa dinámica, porque renovarse es vivir.
 
E-m@il:
jusam_gg@hotmail.com golpeados@prodigy.net.mx

Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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