Por: Juan Sánchez-Mendoza24/10/2011 | Actualizada a las 22:31h
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En el ámbito nacional, el
membrete albiceleste fragua una estrategia de confrontación política; y entre
sus objetivos primarios, según se advierte, es ignorar todo llamado a impulsar
un proceso electoral de altura, propositivo y de respeto. Ahí tiene usted, por ejemplo,
la actitud pendenciera de Gustavo enrique Madero Muñoz, que en el escándalo y
la diatriba finca su ilusión de acrecentar la clientela comicial del PAN. Y es que en esta etapa de
“calentamiento” Acción Nacional orienta sus esfuerzos a nulificar al adversario
tanto como a la autoridad electoral, utilizando cualquier instrumento o medio a
su alcance con fines beligerantes y perversos. Como defensor (que se hace llamar)
de la democracia, el dirigente nacional panista se muestra tan intransigente
que su verdad depende del cristal con que él mira. No por ignorancia u omisión,
sino tratando de alterar el proceso para elegir Presidente de la República,
senadores y diputados federales, merced a su afán de pescar a río revuelto. Por tanto, los caminos de la
civilidad y el respeto no forman parte de su lenguaje. Por el contrario, ya se
le hizo costumbre participar en las contiendas con desplantes agresivos y
calumniadores, en tanto sus caprichos no sean cumplidos. Ya ve usted que no respeta ni
a los mismos precandidatos Santiago Creel Miranda y Josefina Eugenia Vázquez
Mota, pues la arrogancia es, también, otro de sus atributos. Lo más lamentable de este caso
es la fractura que ya asoma en la nomenclatura albiceleste sin que aparezca
quien trate de resanarla, puesto que su llamada clase política anda sudando
otras calenturas. En lo doméstico, ahí están,
por ejemplo, Gustavo Cárdenas Gutiérrez, quien busca por todos los medios
reincorporarse al Gobierno Federal; y en la palestra igual aparecen Lydia
Madero García, Maky Esther Ortiz Domínguez y José Ángel Sierra Ramírez, que
rehúsan participar en la grilla estatal por temor a perder la chamba que les
dio Felipe Calderón Hinojosa. Métodos de “lucha” En la batalla intestina
que Acción Nacional fragua contra sus oponentes, seguramente aparecerían
guías, manuales y decálogos producidos en serie, a fin de que sus mensajes
impacten entre el mayor número de individuos y ofendan a políticos antagónicos
a través de la mentira y la calumnia. Este recurso siempre se ha
utilizado ante la falta de argumentos, trabajo político y reconocimiento
poblacional. Así, más que procurar la
crítica constructiva en torno a una problemática y la superación de la misma,
ésta se prejuzga y magnifica con fines electoreros. La toma de conciencia
ciudadana, sin embargo, sucumbe ante los afanes mediáticos de mostrar
escenarios limitados, donde todo se circunscribe a lo bueno y lo malo, lo útil
e inútil, sin dar mayor mérito a otras maneras de razonar y alcanzar metas
porque el maniqueísmo es parte de la identidad que distingue a la militancia
albiceleste. Es una perspectiva pendenciera
--paradójicamente va en picada en el contexto nacional, estatal y regional--,
con la que el PAN busca a toda costa vender cara su participación electoral y
demostrar que aún representa la alternativa de transformación por la que tanto
ha luchado el pueblo de México. No obstante la
irresponsabilidad e incongruencia de esa fuerza beligerante ya ha sido
plenamente identificada por los ciudadanos, que, por su parte, esperan el
momento (aún lejano) de emitir su veredicto en las urnas, pues es un hecho que
los pleitos, escaramuzas, luchas intestinas y llamados a la guerra no fácilmente
encuentran eco en una sociedad que se distingue por su tolerancia y pacifismo. Esto de ninguna manera implica
renunciar a sus derechos y obligaciones; más bien es una actitud tendiente a
reconocer el valor de las instituciones creadas en beneficio suyo. Merced a lo anterior, desde ya
se puede vaticinar que nuestro país no será campo fértil para la confrontación
o el crecimiento y desarrollo de liderazgos mesiánicos o dogmáticos; y que
durante el proceso comicial los ciudadanos esperarían propuestas viables que
pongan remedio a los rezagos sociales y de justicia y seguridad, que hoy por
hoy son tarea inacabada. Hay que tomar en cuenta que
esta vez, como nunca, los ojos y oídos del electorado estarán atentos al
comportamiento de quienes aspiran relevar a Felipe Calderón Hinojosa en la
residencia oficial de Los Pinos, y formar parte de la LXII Legislatura del
Congreso de la Unión. Y es difícil que permanezcan
apáticos ante su oferta. Dentro o fuera de los partidos
políticos. Campaña de desprestigio Con respecto a los delegados
federales, tengo la sospecha de que éstos, con muy mala leche, igual fraguan
una campaña de desprestigio en contra del Gobierno estatal, como táctica
recurrente para que el PAN gane los comicios de julio próximo. Sin embargo los ejecutores de
esa andanada sólo exteriorizarían suposiciones sin mostrar evidencias, pues
demostrado está que no son congruentes entre lo que dicen y lo que pueden
sostener; pero juegan sucio en su búsqueda de enturbiar el proceso electoral. Hace días, en este mismo
espacio, le comenté que fuentes dignas de todo crédito me advirtieron que en
Reynosa, Matamoros, Tampico y Mante se pondría en marcha una campaña de
descrédito en contra de funcionarios del Gobierno estatal, como parte de la
estrategia electorera de Acción Nacional. También dije que en
circunstancias normales rumores como éste no ocuparían mi tiempo por ser
tácticas recurrentes para mendigar espacios en la prensa, pero que en un
contexto donde la política humanista es la prioridad del quehacer político-administrativo,
me parecía y sigue pareciéndome una barbaridad. Más cuando hay retrógradas que
le apuestan a la descomposición del sistema. Entes amafiados con funcionarios
federales enfermos de poder, que quisieran ver a Tamaulipas nuevamente hundido
en la miseria, el atraso, la anarquía y la inseguridad. Sólo así puede entenderse la
campaña difamatoria, que, estoy seguro, no hará mella en el ánimo de Egidio
Torre Cantú ni en el comportamiento político-electoral de los tamaulipecos (de
aquí a cuando entremos a la recta final del proceso), por conocer de antemano
la procedencia del golpeteo. Para arremeter contra la
entidad, el mandatario e incluso las instituciones, los Maquiavelo(s) de
guarache han trasladado su pueril conducta hasta la Ciudad de México, donde
buscan engatusar a los medios de comunicación masiva (mal) llamados nacionales. No obstante la operación ha
quedado al descubierto y podría ser abortada por órdenes directas del señor de
Los Pinos, a grado tal que sus principales maquinadores podrían ser blanco del
escarnio provocado por su propia tenebrosidad. Para ello se valen de
quintacolumnistas que por su misma falta de oficio no acostumbran confirmar la
veracidad de las versiones tendenciosas, aunque hay otros colegas, más
profesionales, que hacen caso omiso al rumor, la insidia y la calumnia. Se hace camino al andar *** Hoy, en el Palacio
Legislativo de San Lázaro, entre a discusión el asunto de la reforma política. *** Y se da como un hecho su
aprobación, aunque no al gusto del Presidente, pues en el asunto de la
reelección ésta ya se desechó en comisiones, por lo que la única sorpresa
pudiera ser la autorización para presentar candidaturas independientes a todos
los cargos de elección popular. *** El sábado próximo, en Río
Bravo, el diputado federal Edgar Melhem Salinas rinde su segundo informe de
labores, por lo que allá en su terruño natal se dará cita la clase política
priísta tamaulipeca. *** Hay que estar atentos al
mensaje de Edgar, quien por cierto es uno de los diputados más brillantes de la
LXI Legislatura del Congreso de la Unión. E-m@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeados@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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