Por: Juan Sánchez-Mendoza20/10/2011 | Actualizada a las 22:30h
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TV y radio manejan noticias a su antojo Hay hartazgo ciudadano por esa actitud Políticos en pleito, también contribuyen La ingobernabilidad asoma ya su rostro Sin distingos de ninguna
índole la sociedad mexicana acaricia la frontera del hartazgo, gracias a la
incapacidad que muestran los actores políticos para alcanzar acuerdos y
establecer un diálogo responsable que permita superar el peligroso
estancamiento en que se encuentra el país. Vivimos un escenario de
confrontación cotidiana, en el que ninguna de las partes en litigio cede, y sí,
por el contrario, se han dado a la tarea de ahondar sus diferencias generando
tristes y patéticos espectáculos, que al mismo tiempo amenazan con salirse de
cause y provocar una real desestabilización social. La rebatinga y pelea de
espacios de poder tiene lugar en todos los frentes, sin que haya un árbitro
confiable que reoriente y revierta el estado de las cosas que ya se encuentran
en un punto crítico y enredado en demasía. A este clima enrarecido
también contribuyen, de alguna manera, los medios de comunicación masiva
impresos y audiovisuales. Sobre todo la radio y la
televisión, cuyos imperios se localizan en las ciudades de México y Monterrey,
porque en su afán de “ganar la noticia” del diario acontecer nacional
auspician, consciente o inconscientemente, el linchamiento hacia una de las
partes en pugna favoreciendo a la otra, sin que les importe nada más que
engrosar sus auditorios mediante el amarillismo y la estridencia que también
nos tienen cansados. De esta forma la parcialidad y
objetividad sucumben ante la versión panfletaria cargada de morbo y
sensacionalismo con que son exhibidos los problemas hacia millones de
radioescuchas y televidentes, que, de manera puntual (y brutal), reciben una
serie de mensajes manipulados, en las más de las veces. Generar confianza y
credibilidad entre los distintos segmentos poblacionales en torno a los asuntos
públicos que debiera ser el propósito central de las autoridades y la prensa en
su conjunto, se ha convertido en un simple concepto que adorna el discurso
disociado con la realidad. El ejemplo más claro de lo
aquí plasmado, es que socialmente existe la percepción de que el sistema se
niega a transformarse y que las promesas de cambio y profundización de la
democracia --a las que acudió el actual Presidente de la República para arribar
al cargo--, no pasan de ser artificios y mascaradas a los que tanto es proclive
la clase política de nuestro país. Ello propicia el despertar del
“México bronco”, con toda la frustración de un inconsciente colectivo al que no
le importa quién lo hizo y es culpable… sino quién la pague. Esto además ocurre en
situaciones de la vida cotidiana, donde la sociedad tiende a vulnerar las
reglas y leyes establecidas mientras que los poderes y encargados de hacer que
éstas se cumplan se encuentran enfrascados en una lucha sin cuartel que amenaza
la seguridad nacional, en tanto se privilegian posturas sectarias y partidistas
en abono al caos y en detrimento al orden y la justicia. Comento esto porque los
recientes acontecimientos cruentos que han tenido lugar en todo el país, merced
a la lucha contra la delincuencia organizada, son un llamado de atención a las
autoridades para que distiendan el clima de confrontación entre los tres
poderes de la Unión y entre los gobiernos federal y estatales, y se alcancen
los acuerdos necesarios antes de que el país se les vaya de las manos. Asimismo, hago un llamado para
que los medios de comunicación masiva, principalmente los electrónicos cuyos
emporios se localizan en el Distrito Federal y la llamada Sultana del Norte
(repito), cumplan con su obligación de actuar responsablemente, de manera
objetiva y veraz, en el marco de la pluralidad y dejen de lado el morbo, la
violencia y el sensacionalismo que distingue sus contenidos programáticos y
contribuyen al clima de linchamiento que se ha enseñoreado a lo largo y ancho
de la patria. Política indignante En el actual contexto, donde
se agita la República Mexicana merced al enorme ruido que hacen los grupos de
interés y la ineficiencia del titular del Poder Ejecutivo Federal --quien no
logra colocarse a la altura de las circunstancias, y, muy al contrario, exhibe
su proclividad hacia la confrontación con todo aquel factor de poder que no
comulgue con su ideología y visión de gobierno--, es cuando se afianza la
necesidad de que la política sea dignificada. No es posible que se continúe
promoviendo un clima de confrontación desde los poderes de la Unión,
principalmente desde la Presidencia de la República que encabeza Felipe
Calderón Hinojosa, en virtud a que estamos llegando a límites peligrosos; y ya
en algunos rincones de la patria empieza a enseñar su rostro la
ingobernabilidad, cuya presencia perjudica a todo el sistema. De ahí que resulte propicio
distender el ambiente y dar paso a los buenos oficios de personajes que
antepongan el interés del país por encima de camarillas y grupúsculos, que con
su actitud dañan al tejido social de manera torpe e irresponsable. Por ello hacen falta
auténticos líderes o promotores de la paz y la reconciliación nacional. Entiéndase bien: políticos de
nuevo cuño en el ámbito nacional que liguen la palabra con la acción y den
resultados; a la par que generen un clima de confianza y sana convivencia en un
marco de pluralidad. Sólo así podría avanzarse en
la consolidación de la democracia y evitar que todas las tentaciones anarquistas,
autoritarias y terroristas sean desactivadas en beneficio de los millones de
mexicanos que aún creemos en la posibilidad de un país más justo y equitativo,
donde se acabe con los grandes rezagos sociales y la inseguridad pública que,
por desgracia, mucho daño le han hecho a nuestra Patria. Presupuesto discordante Con la clara intención de preparar el ambiente para
que la noticia no cayera de sorpresa a los gobiernos estatales, la Secretaría
de Hacienda y Crédito Público (SHyCP) adelantó que: 1) El presupuesto federal del 2012 será austero y
restrictivo; 2) Habrá recortes de personal en casi todas sus
dependencias; 3) Menores recursos para las entidades federativas,
tanto como para los municipios; y 4) Una drástica disminución de apoyos sociales. Esta simple filtración de lo que Felipe Calderón
Hinojosa busca para el año próximo, ha sacudido a las fracciones legislativas
de todos los partidos con registro oficial. Sobre todo porque el proyecto del Presupuesto de
Egresos que se envió a la LXI Legislatura de la Cámara de Diputados –federal,
por supuesto--, al ser reformado antes de someterse a discusión para su
análisis y dictamen, contempla como solución única para evitar más recortes
sacar avante una nueva reforma económica al gusto y modo del señor de Los
Pinos. En caso contrario, ¿de qué monto sería el apretón
del cinturón? Eso no lo sabe ni el mismo jefe del Ejecutivo
Federal. Pero sí es una clara amenaza para que los gobiernos
estatales y el Congreso de la Unión lo apoyen en su obsesión de hacer más agresivo
el sistema recaudatorio de impuestos que se nos cobran a los mexicanos, so pena
de reducir más las remesas federales a los estados y municipios, aun cuando los
recursos de Hacienda sean recaudados en provincia. En su mayoría en las entidades del norte del país
como Tamaulipas. Se hace camino al andar *** Ramón Garza Barrios podría enfrentar un proceso
penal por sus excesos al frente del ayuntamiento de Nuevo Laredo, cuya deuda
pública rebasa los mil 600 millones de pesos. *** Lo malo del asunto es que Benjamín Galván
Gómez, su sucesor, se muestra tibio para apoyar a la Auditoría Superior del
Estado y dice que él, por su parte, sólo busca que se haga justicia. *** Y es obvio que no exhibe prueban contundentes,
aun cuando quizá si las tenga por su calidad de alcalde. *** En fin, allá él si su antecesor “la libra” por
falta de elementos. *** Ya ve Usted que en el caso de Óscar Pérez
Inguanzo, la actual alcalde de Tampico, Magdalena Peraza Guerra, mucho prometió
para hundirlo en prisión y es hora de que ninguna prueba ha aportado. E-m@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeados@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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