Por: Juan Sánchez-Mendoza14/10/2011 | Actualizada a las 09:28h
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Uno de los principales motivos que generan hartazgo entre el electorado, es
que en los partidos políticos se ejercen cacicazgos que imposibilitan a sus
nuevos cuadros acceder a posiciones de mando y, por consiguiente, a las
candidaturas que se ponen en juego en todo proceso electoral.
De ahí que
la participación ciudadana, en las urnas, haya disminuido considerablemente en
al menos las últimas cuatro justas federales. Y ahí están los índices de
abstencionismo que no admiten lugar a dudas.
Esto ocurre
porque el votante ya está cansado de ver en las boletas los mismos rostros y
los mismos nombres en cada elección, aun cuando en un proceso comicial vayan en
busca de un escaño y, en otro, por una curul.
A eso hay
que sumarle que los jefes de las tribus interpartidistas son quienes en
realidad se reparten el pastel y dejan sólo migajas a los otros grupos que por
derecho propio están obligados a meter mano –léase los que garantizan el voto
corporativo (también conocidos como “charros” en el sindicalismo a la mexicana,
los gobernadores y quien al frente están de los organismos adherentes--; pero
nada ceden a los nuevos talentos.
Y que
conste, hablo de una práctica malsana que se da en los siete partidos políticos
con registro oficial, aunque los casos más notorios, otra vez, asomen en el
Revolucionario Institucional (PRI), el Panal, el partido del Sol Azteca y el
membrete albiceleste (PAN), como Usted bien sabe.
Por eso
considero innecesario legislar sobre una reforma política en que la reelección de
legisladores vaya implícita, pues ésta siempre se ha dado, aunque no de manera
inmediata como lo propuso el señor de Los Pinos.
Basta
revisar ligeramente la composición del Congreso de la Unión para confirmar que
son muchos los políticos que han ostentado el mismo cargo, aunque en
legislaturas diferentes.
Pero de que
han repetido en ambas cámaras, es un hecho.
Sin
exclusión de colores, ideologías ni credos.
Incluso hay
quienes se vanaglorian de sus récords y en la ocupación de escaños y curules
sustentan, más que carreras políticas brillantes, un dejo caciquil; o simple y
llanamente exhiben la grave miseria de cuadros partidistas, según sea el caso,
pero de igual forma exteriorizan su oficio de saltimbanquis.
Golpeteo sistemático
La práctica
anacrónica de ejercer el poder con los mismos rostros y los mismos nombres que
durante décadas estuvieron pegados a la ubre gubernamental, fue desterrada de
Tamaulipas desde iniciado el régimen de Egidio Torre Cantú.
Para bien,
según se ha visto.
Pero hay
emisarios del pasado que no comparten esta apreciación.
Y son ellos,
ya lo creo, quienes tras bambalinas arremeten en contra de las instituciones y
los funcionarios más cercanos al mandatario.
Sobre todo
en esta etapa (de calentamiento) del proceso electoral, a fin (quizá) de
desgastarlos mediáticamente para tratar de impedir que se les tome en cuenta
como precandidatos a posiciones legislativas.
Los mismos
cargos de representación popular que reclaman para sí mismos o sus grupos
algunos de los tamaulipecos que hacen grilla en la Ciudad de México; y otros
igual se mueven frenéticamente en los ocho distritos en que se divide
electoralmente al estado.
Sin embargo
el Gobernador ha mostrado un nuevo estilo de hacer política –con rostros nuevos
y desarrollando acciones para enfrentar los tiempos modernos que vive la
entidad--, depositando toda su confianza en personajes cien por ciento leales a
su proyecto.
Uno de
ellos, el secretario del Trabajo, Raúl César González García, cuya presencia en
la administración pública estatal harta inquietud causa a los emisarios del
pasado por tratarse de un hombre joven y entusiasta, que hace un par de meses
causó alta como consejero político nacional del PRI.
Ese solo
hecho, insisto, ha puesto nerviosos a quienes aspiran jugar en el proceso
electoral como candidatos priistas –pero impuestos por su majestad, “el dedo”,
allá en el Comité Ejecutivo Nacional (CEN)--, pues lo perciben y están
convencidos de que su futuro político depende y mucho del diálogo que sobre las
nominaciones con rumbo al 2012 sostengan el Gobernador y Humberto Moreira
Valdez.
Tan lo saben
que por eso golpean sistemáticamente al funcionario, a través de los medios de
comunicación masiva, en lugar de trabajar por la revitalización del PRI, que
por cierto a estas alturas requiere de mayor oxígeno para alcanzar un triunfo
contundente el uno de julio del 2012 y no, como en el 200, 2003, 2006 y 2009,
pasar de “panzazo” el examen electoral.
O en su
defecto reprobar, como ya ocurrió en dos contiendas para elegir Presidente de
México y renovar el Poder Legislativo.
Otra cosa
que no entienden los emisarios del pasado, es que el PRI necesita jugar rostros
nuevos y sangre joven en el actual proceso, si es que en realidad pretende
llevarse el “carro completo” para ejercer una administración presidencial y la
supremacía en el Congreso de la Unión, a la altura de los nuevos tiempos que ya
vive nuestro país.
En
colaboración posterior ahondaré al respecto –incluso revelando identidades de
quienes representando fierros distintos al del actual Gobernador, han querido
ponerle piedrotas en el camino a su proyecto--, pues por hoy el espacio se ha
agotado.
Se hace camino al andar
*** En Mante, la
cabecera del VI distrito electoral federal, hay tantos aspirantes a la
candidatura priista a la Cámara de Diputados que carezco de tinta para
enumerarlos.
*** De cualquier forma le refiero
hoy los nombres de tres “cartuchos quemados”: José Ernesto Manrique Villarreal,
quien “chaqueteó” al PRI en 2004, cuando se sumó a la candidatura gubernamental
(por el PT) de Álvaro Garza Cantú y Rigoberto Rodríguez Rangel, a quien nadie
quiere en la comarca que, por cierto, abarca 17 municipios en el caso que nos
ocupa.
*** Acá en Victoria, la cabecera
del V distrito electoral federal, sólo Humberto Filizola Haces ha manifestado
públicamente aspirar al cargo de diputado, pero fuerte y quedito se habla de
que también buscarían la posición el alcalde Miguel González Salum, José
Cárdenas Castillejos y Enrique Cárdenas del Avellano, aunque la prioridad de
éste último es ir al Senado de la República.
*** Y ya que andamos con el tema
de los aspirantes a la Cámara alta, son muchos los priistas que suspiran por la
posición.
*** Se dice que puntea el
secretario General de Gobierno, Jaime Morelos Canseco Gómez, en la pista donde
también corren Enrique Cárdenas del Avellano, Eugenio Hernández Flores, Tomás
Yarrington Ruvalcaba, Manuel Cavazos Lerma, Carlos Flores Rico, Marco Antonio
Bernal Gutiérrez, Felipe Solís Acero y todos los que se acumulen esta semana.
*** Lo cierto es que cualquiera
haría un papel más digno que la senadora priista Amira Gómez Tueme.
*** Con respecto a Matamoros, se
dice que Raúl César González García va en caballo de hacienda, por lo que
Daniel Sampayo Sánchez deja en manos de su primo Alfonso Sánchez Garza la
responsabilidad de recomendarlo en Palacio de Gobierno, a fin de ser él quien
vaya al Palacio Legislativo de San Lázaro a representar al PRI, por suponer que
“Poncho” mantiene harta influencia en el ánimo del Gobernador.
*** Y claro, hasta podría contar
con el respaldo de Tomás.
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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