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Sección: Editoriales / Golpe a golpe

Candidaturas verticales

Por: Juan Sánchez-Mendoza 11/10/2011 | Actualizada a las 22:29h
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En Acción Nacional habría clara imposición
Y se percibe, al menos, aquí en Tamaulipas
Paco Garza de Coss nada tiene que ofrecer
El fracaso de Felipe, en su ‘reforma política’
 
Harta hilaridad provocan quienes se disputan la candidatura presidencial del membrete albiceleste –me refiero a Josefina Eugenia Vázquez Mota, Santiago Creel Miranda y Ernesto Javier Cordero Arroyo--, pues ninguno de los tres ha ofertado un proyecto cohesionado, sensato y tangible, que permita suponer voluntad para alentar una competencia interpartidista de altura, seria y propositiva.
 
Pero a cambio animan la desarticulación de cuadros.
 
Por eso no hay que descartar que el presidente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN), Gustavo Enrique Madero Muñoz –aleccionado por quien manda (todavía) en la residencia oficial Los Pinos (léase Felipe Calderón Hinojosa)--, sea quien al final de cuentas determine la candidatura; y, por supuesto, las nominaciones partidistas a los 128 escaños y 500 curules que ya están en juego.
 
Obvio es que este escenario desfavorece a la estructura estatal, que todavía controla (tras bambalinas) Francisco Javier Garza de Coss, pero las circunstancias dan pie a vaticinar que el palomeo de candidatos se hará en la Ciudad de México y no aquí, en Tamaulipas, por las evidentes fracturas interpartidistas que ya son del dominio público.
 
Y que por cierto mucho dañan al organismo en esta comarca.
 
Incluso sé, también, que en la cúpula del membrete albiceleste pesa más la opinión de los panistas oriundos de estas latitudes incrustados en el Gobierno Federal, que lo que pueda informar, decir y alegar Garza de Coss a su favor --y en justo reclamo al derecho que tiene para tomar decisiones merced a la investidura político-partidista--, como ha ocurrido en ocasiones anteriores.
 
Lo peor para él –una vez iniciado formalmente el proceso electoral--, es que sigue contrapunteado con algunos cabecillas de las camarillas estatales y municipales de la nomenclatura albiceleste, igual que con Ángel Sierra Ramírez --coordinador del Fondo Nacional de Apoyos para Empresas en Solidaridad (Fonaes)--; Gustavo Cárdenas Gutiérrez, ex titular de Apoyos y Servicios a la Comercialización Agropecuaria (Aserca) e incluso con la subsecretaria de Innovación y Calidad de la Secretaría de Salud, Maky Esther Ortiz Domínguez.
 
Hasta ahí… cuando menos.
 
Desavenencias locales
 
Hay casos que claramente ilustran discrepancias domésticas entre Francisco Javier Garza de Coss y sus “ovejas”.
 
Y son esos mismos pleitos los que impiden al (¿todavía?) dirigente partidista asir todos los hilos para manejar a su libre arbitrio el teatro guiñol en que está convertido el membrete albiceleste, de cara al actual proceso electoral que, según dicen, es la madre de todas las batallas.
 
Por un lado, nadie puede negar sus diferencias con Francisco Javier García Cabeza de Vaca, quien, admítase o no, es el prospecto más viable del membrete albiceleste para lograr la candidatura al Senado de la República, aún con todo y sus bravuconadas, pasado delictivo, soberbia, y petulancia.
 
En un segundo plano aparecen los panistas victorenses que tanto desprecia Garza de Coss --como serían los casos de Rosa Uribe Mora, Rachid Ramírez Abraham, Juan García Guerrero, Mónica Dávila de Cárdenas y Teresa Aguilar Gutiérrez--, que, hay que reconocerlo, serían quienes más posibilidades tuvieran de acceder a las candidaturas en juego.
 
De ahí que advierta, entonces, que, que al menos en el caso de Tamaulipas las candidaturas del PAN se darían de manera vertical.
 
Es decir, serían impuestas por el CEN.
 
Iniciativa inviable
 
La reforma política que el señor de Los Pinos propuso al Congreso de la Unión no surtió efectos (para él) positivos en el período legislativo anterior –pese al acuerdo convenido con Manlio Fabio Beltrones Rivera y el séquito cameral de éste--, pues en la Cámara baja el coordinador de la bancada tricolor, Francisco Rojas Gutiérrez; y en el Senado, se rehusó en tiempo y forma adecuar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos al gusto de Felipe Calderón Hinojosa.
 
La propuesta del señor de Los Pinos para reformar sustancialmente nuestra Carta Magna –enviada al Congreso de la Unión--, a fin de permitir la reelección inmediata de los diputados federales (hasta por doce años), senadores y alcaldes, ameritó ser analizada en su justa y real dimensión, por lo que resulta inviable que sea aprobada al menos en la actual legislatura y bajo el régimen de Felipe Calderón Hinojosa.
 
Sobre todo porque el planteamiento también contempla:
 
a) Disminuir el número de legisladores federales, para que en el Congreso de la Unión sólo haya 96 escaños y 400 curules;
b) Aumentar del dos al cuatro por ciento el mínimo de votos para que los partidos políticos conserven su registro oficial y sigan gozando del financiamiento público;
c) Permitir a los ciudadanos que propongan iniciativas de ley ante el Congreso de la Unión, sin necesidad de recurrir a los representantes populares;
d) Admitir las candidaturas independientes para todo cargo de elección popular;
e) Que en la elección presidencial haya una segunda vuelta cuando el ganador no alcance la mayoría absoluta;
f) Consentir que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) pueda presentar iniciativas de ley en el ámbito de su competencia;
g) Facultar al Poder Ejecutivo para que al inicio de cada período ordinario de sesiones pueda presentar dos iniciativas que deberán dictaminarse y votarse antes de que concluya dicho período; y
h) Dar facultades al Ejecutivo federal para desplegar ante el Congreso observaciones a proyectos de ley aprobados, así como al Presupuesto de Egresos de la Federación.
 
Sistema reeleccionista
 
En cuanto al primer punto --la reelección de diputados federales, senadores y alcaldes--, Usted como el que esto escribe sabemos que siempre se ha dado, aunque no de manera inmediata como lo plantea el señor de Los Pinos.
 
Basta observar la composición del Senado de la República, la Cámara de Diputados (federal, por supuesto) y los 2 mil 438 ayuntamientos de toda la geografía nacional, para darnos cuenta que son muchos los políticos que han ostentado el mismo cargo aunque en legislaturas diferentes y en períodos municipales distintos.
 
Pero de que han repetido en ambas cámaras y un gran número de ayuntamientos, claro que lo han hecho, sin exclusión de colores, ideologías ni credos.
 
Incluso hay quienes se vanaglorian de sus récords y en la ocupación de curules, escaños y alcaldías, sustentan más que carreras políticas brillantes dejos caciquiles, o, simple y llanamente, exhiben la miseria de cuadros partidistas, según sea el caso, pero de igual forma su oficio de saltimbanquis.
 
Por eso no creo descabellada la proposición de que sean reelectos para períodos inmediatos, pues de cualquier forma quienes ya están enfermos de poder y saben de qué lado masca la iguana difícilmente rehusarían abandonar la plaza y sí, por el contrario, como ya ocurre, seguirían buscando imponer a su sucesor bajo el entendido de que en el siguiente período (ellos) retornarían por sus fueros.
 
Hay, sin embargo, casos aislados de alcaldes --a diferencia de los senadores y diputados federales--, que tanto beneficio han llevado a su tierra y a su gente en los tres años de ejercicio constitucional, pero que por mandato de ley obligados se han visto a ceder la estafeta, para en lo subsecuente observar cómo los que llegan destruyen lo bien construido (o quizá mal) y dan paso a la destrucción, por el simple placer que podría provocarles denostar a sus antecesores para ostentarse ellos, ante el jefe del Ejecutivo estatal, como víctimas del pasado
 
Pero bueno, eso harina de otro costal.
 
Lo cierto es que el Presidente otra vez no pudo con el Congreso de la Unión y su pretensión de reforma política sólo ha quedado en eso, en una intentona.
 
Se hace camino al andar
 
*** Preguntan los inteligentes lectores de ésta columna el por qué poco abordo temas estatales.
 
*** Y mi respuesta es simple: los editores se espantan ante la crítica que pudiera ocasionarles fuerte jalón de orejas en el gobierno.
 
*** Por algo no reproducen mis comentarios al respecto.
 
*** Sobre todo cuando hablo de los asesores, secretarios del gabinete, alcaldes (como Everardo Villarreal Salinas) y otros actores que se sirven de los cargos públicos para cometer fechorías.
 
Em@il:
jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx

Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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