Por: Juan Sánchez-Mendoza05/10/2011 | Actualizada a las 22:26h
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PRI está obligado a incluir a toda su
militancia El sábado sesiona el Consejo Político Nacional Cervantes Durán ha cumplido y
bien su tarea Aversión de Calderón ante la
prensa impresa La unidad que tanto requiere el Partido
Revolucionario Institucional (PRI) para jugar plenamente fortalecido en el
proceso electoral federal del año próximo, en teoría es sencillo lograrla. Pero
en la práctica hay necesidad de emplearse a fondo e ir a la reconquista de los
cuadros que (hasta hoy incluso) se sienten marginados. A esos militantes se les debe convencer mediante un diálogo abierto y
permanente; abrirles espacios de activismo partidista e involucrarlos en un
pacto político que debiera sellar la gran familia revolucionaria si acaso el
interés común es jugarse el todo por el todo, en su pretensión de retornar a la
residencia oficial de Los Pinos por la puerta grande. De otro modo se correría el riesgo de que los inconformes sean otra vez
contaminados por aquellos ex militantes cuya indefinición ideológica salta a la
vista; y que la oposición trate de cooptarlos nuevamente con el viejo y
desgastado rollo de hacerlos candidatos a senadores y diputados federales. Por tanto el Comité Ejecutivo Nacional (CEN), que preside Humberto Moreira
Valdez, enfrenta la disyuntiva de recurrir al corporativismo como garantía de
votos. Pero no es lo adecuado; y menos cuando hay quienes han dedicado años al
partido y sólo requieren que se les tome en cuenta como activistas; claman la
atención de sus dirigentes y buscan participar abiertamente en un proceso
interpartidista de selección de candidatos. Por ahí debe empezar la tarea más importante que por el momento le toca
resolver al Consejo Político Nacional (CPN) –que precisamente sesiona el sábado
próximo--, en su renovada encomienda. Sobre todo cuando el mismo Humberto Moreira Valdez ha expuesto la necesidad
de fortalecer la unidad hacia el interior; y la competitividad electoral hacia
fuera; una democracia de calidad y una política social de avanzada que
reposicione al tricolor. Dirigencia estatal La sana comunión entre los comités nacional y estatal del PRI crece y se
fortalece con la presencia de Lucino Cervantes Durán al frente del partido en
Tamaulipas. Pero también con Carlos Flores Rico, dirigiendo el Movimiento Territorial;
y de otros tamaulipecos como Felipe Solís Acero, Cruz López Aguilar y Marco
Antonio Bernal Gutiérrez. Por si fuera poco, entre las filas del tricolor hay mucha tela de dónde
cortar para en Tamaulipas enfrentar a la frenética avecilla azul, como son los
ex gobernadores Enrique Cárdenas González, Manuel Cavazos Lerma, Tomás
Yarrington Ruvalcaba y Eugenio Hernández Flores; Erick Silva Santos, Enrique
Cárdenas del Avellano, Morelos Jaime Canseco Gómez, Felipe Garza Narváez, Edgar
Melhem Salinas, Baltazar Hinojosa Ochoa y muchos otros priistas que en lo
electoral han dejado constancia de ser ganadores. Los “contreras” Desde que se estrenó como dirigente estatal priista e inclusive hasta la
fecha, Lucino Cervantes Durán se ha dado a la tarea de recorrer todos los
municipios de la entidad. Y ha sostenido varios encuentros con los 43 comités municipales, en eventos
masivos, buscando la cohesión política, unidad, definición y el fortalecimiento
de cuadros, como nunca antes lo hiciera otro dirigente estatal. A su paso por el PRI, Lucino siempre ha demostrado su interés por el
trabajo político y ganas de hacer las cosas bien; practica una política
incluyente, no exclusiva; y en sus apuntes toma en consideración el sentir de
todos los militantes del partido, porque sólo así, ha dicho, se puede avanzar
cuando los tiempos son adversos, entendiéndose esto porque del uno de diciembre
de 2006 a la fecha el PRI está considerado como un partido de oposición al
régimen presidencial. No obstante, algunos “cartuchos quemados” parecen no entenderlo así. Y se
niegan a entenderlo porque son entes a quienes les aterra la modernización
política --como parte de su disputa por el poder, ya negado para ellos--, y
porque maniobrando en contra tratan de recuperar terreno, sus ínsulas; ésas
posiciones que antaño los hicieron intocables y hasta ricos. De otra forma no se entiende el por qué tras bambalinas buscan ponerle
trampas a su dirigente, que, dicho sea de paso, las sortea con tino por ser un
gallo jugado y amplio conocedores de los entretelones de la grilla y más
conocedor, aún, de los documentos básicos que rigen a ese órgano político. Fobia por la prensa Nada alienta más la descomposición de un proyecto político, la anarquía y
la pérdida de legitimidad, que la visión distorsionada de quienes tienen bajo
su responsabilidad el manejo comunicativo del Gobierno federal. Y son precisamente ésos “eruditos” quienes mienten cuando tratan de
disfrazar las verdaderas intenciones del señor de Los Pinos. Hasta el periodista menos avezado ha percibido ya la existencia de una
clara embestida en contra de la prensa escrita, la cual se mueve,
indistintamente y como pez en el agua, tanto en el gabinete como en Palacio
Nacional. Por eso y por mucho más, a estas alturas de la administración de Felipe
Calderón Hinojosa, hay confusión. Y es que a los periodistas se nos pretende hacer rehenes de un pequeño
grupo de grillos intocables y mañosos, a los que es sencillo identificar por
sus nombres y apellidos. No así por su currículo, puesto que a muchos de ellos ni siquiera los
habíamos oído mentar hasta que aparecieron como virreyes. Sin embargo el peso de sus acciones y la influencia de sus provocaciones se
palpan en todos los rincones de la geografía nacional, a través de golpes de
mano y una constante amenaza de lo que nos espera a los periodistas en caso de
no ceder a sus caprichos. O sea, ensalzar al Presidente cuando es indigno de ello. Mucho se ha discutido sobre la conveniencia de hacer más críticas las
páginas editoriales de los rotativos; se ha exteriorizado el repudio general de
los periodistas hacia esos despreciables “iluminados”; se empieza a levantar la
voz… pero ni así el michoacano ha entendido que su enemigo real está en su
propia casa. No en los periódicos. Por si fuera poco, los “expertos” en comunicación gastan carretadas de
dinero en spots televisivos proyectando una imagen que empieza a cansar al
pueblo. No por falta de interés hacia lo que Felipe hace o deja de hacer, sino
porque el bombardeo mediático ha sido exagerado. Aversión gubernamental Por la fobia que le tienen a todo lo que huele a crítica --o simple y
llanamente por la amenaza que recibieron de no tener tratos con la prensa
escrita, a menos que quieran desatar la ira del jefe del Ejecutivo federal--,
algunos secretarios de estado están desperdiciando la oportunidad de ser
arietes en la renovación política del país. Y por supuesto, en la revitalización de su patrón, Calderón Hinojosa, quien
hoy más que nunca requiere de colaboradores íntegros –en la administración
pública y en el terreno político--, para evitar reveses más serios. Muchos funcionarios y legisladores federales dan la apariencia de estar
trabajando con Felipe más a la fuerza que por convicción propia; y si aún no
han resuelto sus conflictos de intereses y sus lealtades divididas entre su
pasado y su presente, es porque carecen del carácter para decidir en qué equipo
juegan, a quién sirven, qué intereses representan en realidad. Luego de abjurar de sus promotores --con posturas por demás ambiguas--,
esos mismos hombres del poder han sufrido tal desgaste que sus figuras hoy sólo
mueven a la incredulidad, a la desconfianza, al descrédito entre los sectores
poblacionales donde se placean un día sí y el otro también. Pero los resultados de esa indefinición ya están a la vista. Y no es aventurado pronosticar que antes de las elecciones de julio del
2012 el gabinete calderonista sufra serios descalabros. Más cuando persiste, por parte de la Federación, un claro desprecio hacia
la prensa; en tanto Andrés Manuel López Obrador, el crítico más iracundo de
Felipe, convive cotidianamente con los comunicadores. Tanto o más que Humberto Moreira Valdez. Em@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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