Por: Juan Sánchez-Mendoza28/09/2011 | Actualizada a las 22:44h
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La desconfianza y/o pérdida de credibilidad ciudadana hacia los partidos
políticos que habrán de participar en el proceso comicial del 2012 --cuyo
inicio formal está programado para el viernes siete de octubre próximo--,
encuentra sustento en su marcada incongruencia y la poca seriedad con que estos
se conducen. Así lo exhiben los mecanismos antidemocráticos que por adelantado se
utilizan para seleccionar candidatos a la Presidencia de la República y al
Congreso de la Unión; y, sobre todo, por los tantos jaloneos para tratar de
influir en su postulación, como se observa claramente en al menos los tres
membretes con mayor posicionamiento: PAN, PRD y PRI. Generalmente en los mentados grupos de interés se malinterpreta la
legislación electoral, en un claro afán de adecuarla a los caprichos de las
camarillas o facciones partidistas, que en toda justa comicial se adueñan de
los membretes. Igual ocurre enlos partidos Verde Ecologista de
México (PVEM), del Trabajo (PT), Nueva Alianza (Panal) y Convergencia, aun
cuando actúan siempre a manera de comparsas de los partidos más
representativos. Inclusive, cuando de pelear se trata para defender sus “parcelas” los dueños
y/o cabecillas de esos membretes hasta pierden la compostura y no asoman pudor
alguno al exhibir sus mezquindades que degradan y, lo peor, enturbian la vida
democrática de sus organizaciones; tanto como la de un país, como el nuestro,
tan ávido dealcanzar una democracia plena en la
elección de sus autoridades gubernamentales. Su actitud, por supuesto, tuerce cualquier buen propósito y aflora la falta
de ética, de principios y, sobre todo, de madurez política, por lo que los
partidos dejan de ser espacios ideológicos para convertirse en pancracios donde
se enseñorean las pasiones e intereses individuales y sectarios. Hay más: esa lucha que resulta encarnizada hacia interior de los membretes…
hacia el exterior resulta más grave. Habría imposición La añeja práctica de imponer candidatos a cargos de representación popular,
que durante décadas tanto ha dado de qué hablar en contra del Partido
Revolucionario Institucional, hoy podría involucrar a los otros seis membretes
que habrán de participar en la justa comicial del 2012. El hecho se prevé porque ninguna organización sería capaz de anteponer el
ejercicio democrático a la reaparición de su majestad, el dedo, como método
para designar abanderados. Ya ve usted tanto sainete escenificado en el PAN, PRD y PRI. En el caso de Convergencia, PVEM, PT y Panal, quizá pudiera ser
justificable la espera, tomando en consideración su miseria de cuadros.- Pero la excusa no aplicaría en los tres partidos más representativos, ya
que probado está que en esos membretes dominantes hay militantes de sobra con
qué cubrir las fórmulas requeridas… Y hasta para prestar. ¿O miento? Poder político A menos que hacia el interior del PRI ocurrieran imponderables –como el
capricho de algunos cacicazgos ya devaluados que pretenden imponer a sus
cuates, corifeos y panegiristas; las recaídas físicas de algunos aspirantes,
las negociaciones en lo oscurito o la debilidad de alguna de las partes en el
jaloneo para repartirse el pastel--, en pos de las candidaturas al Congreso de
la Unión irían sólo aquellos militantes previamente palomeados por los
gobernadores de extracción priista y, por supuesto, por el jerarca del partido
(Humberto Moreira Valdez) y quien resultare su candidato presidencial. Por tanto,los otros que pretenden ser
candidatos, sólo de milagro alcanzarían la nominación. De ahí que les recomiende: desde ahora deben empezar a buscar chamba. Fallas carcelarias Cierto es que el hacinamiento carcelario en gran parte obedece al
desinterés del Gobierno Federal para reubicar en sus prisiones a los
delincuentes de alta peligrosidad, pero eso no justifica los errores que se
cometen en la administración penitenciaria de las entidades federativas y que
son, precisamente, el origen de tantas fugas y amotinamientos. En reiteradas ocasiones se ha denunciado que el problema principal que se
vive en muchas cárceles de todo el país no es tanto la sobrepoblación –en el
entendido de que los malhechores no llegaron a purgar condenas en suites
ejecutivas--, comparado este fenómeno con el autogobierno que hacia el interior
de las prisiones ejercen los propios reos. Ese añejo vicio es lo permite a los criminales organizarse en bandas y
controlar a su libre arbitrio la posesión de armas punzocortantes y de fuego,
la venta de drogas y licores, la renta de celdas y hasta de espacios para la
visita conyugal, compartiendo las ganancias (aunque en parte mínima) con la
autoridad penitenciaria que regularmente accede a dejar hacer y dejar pasar
porque de esa forma, según han reconocido, su vida corre menos peligro en la
convivencia cotidiana con todo tipo de delincuentes. Los amotinamientos se dan generalmente cuando hay rompimiento en la
connivencia, desacuerdos con la llegada de nuevas autoridades y/o traslados
subrepticios; sin tener nada qué ver, en apariencia, con las fugas arregladas
ni los enfrentamientos entre los grupos que se disputan el control
penitenciario. Centralismo infame Convencidos de que la aplicación de los recursos federales en cuanto al
rubro social hasta hoy resulta errónea, los diputados federales del membrete
tricolor trabajan en una iniciativa para reglamentar que los estados y
municipios definan las reglas de operación de esos dineros y así evitar el
centralismo de éstos. Los legisladores han externado que las reglas actuales de operación de
dependencias como la Sedesol y la Sagarpa son retrógradas, ineficientes e
injustas, ya que entidades como Tamaulipas resultan desplazadas (en la
aplicación de esos recursos) a pesar de los altos impuestos que aquí se
recaudan y van a la Federación para su manejo discrecional, como ha quedado
demostrado en las últimas legislaturas y regímenes gubernamentales tanto a
nivel nacional como estatal. Esa posición legislativa, por donde quiera vérsele conlleva la peculiaridad
de ir a rescate de quienes menos tienen y más lo necesitan. Em@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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