Por: Juan Sánchez-Mendoza27/09/2011 | Actualizada a las 22:35h
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Oposición juzga a priori su papel de árbitro Hay, sin embargo, certidumbre para el PRI Hasta “Chepina” habla mal del jefe Ugalde En Telesecundarias habría venta de plazas México podría vivir, otra vez, momentos
de incertidumbre política en su práctica democrática, merced a la
descalificación que se hace del Instituto Federal Electoral (IFE) a diez días
de iniciar formalmente el proceso comicial del 2012. Así lo dejan entrever las
descalificaciones verbales y epistolares de los jerarcas partidistas, que con
su actitud avalan una de las hipótesis más recurrentes de lo que ellos llaman
inconformidad social. Han dicho: “En el país existe descomposición
política”. Pero esa versión es la misma que se ha
manejado durante décadas, aun cuando se ha modificado el escenario político y
hoy se atraviesa por un clima de certidumbre electoral –aunque con alto grado
de abstención--, a tal grado que las diversas organizaciones que habrán de
participar en la justa no cuentan con elementos valederos para descalificar el
proceso; menos se han preocupado en reorganizar sus estructuras, como antaño;
ni en tender un sólido puente de plata a la democracia que tanto dicen buscar. Adjetivos recurrentes Ejemplo de que la oposición pretende
ensuciar todo lo que se refiere al proceso electoral del año próximo, son los
epítetos que desde los partidos Acción Nacional (PAN) y de la Revolución
Democrática (PRD) se lanzan en contra de los aspirantes del Revolucionario
Institucional (PRI) a la candidatura presidencial; y el descrédito que
promueven en contra de ciertos consejeros del IFE, dizque por no conformar un
cuerpo colegiado que en verdad garantice imparcialidad en los comicios. De ahí que insista: en México se podrían
dan momentos muy delicados por la voracidad política, y harto peligrosos, si es
que los anti priistas se empecinan en descalificar el proceso comicial que,
según se observa, de entrada y durante todo su desarrollo les sería adverso. Lo que ocurre es que hoy, como antaño,
esos políticos electoreros buscan los momentos adecuados para desencadenar una
crisis político-electoral, donde el PAN entendería la legalidad sólo si pudiera
adjudicarse la Presidencia de la República y la mayoría en el Congreso de la
Unión y la mentada “Chiquillada” –así se le conoce a los partidos
minoritarios--, cuando menos, lograra conservar su registro. Con todo ello, los protagonistas de este
affaire político parecen soslayar que su cerrazón mantiene en suspenso la estabilidad
social, política y económica de todo el país; que ya son otros tiempos y otras
las circunstancias, porque en la justa electoral que viene nadie sería más, ni
nadie menos. Igual, esos desestabilizadores se
empeñan en acusar a los gobiernos estatales de corte tricolor de ser los
principales promotores del clima de anarquía política que viven en sus propios
partidos, en lugar de ofrecer respuestas sólidas que eviten los desbordamientos
e impugnaciones sin razón de ser. Y han caído en el juego del membrete
albiceleste, sin querer recordar, quizá, que el IFE es una entidad
independiente y que esa autonomía tuvo su origen, precisamente, en los
planteamientos de los tres principales partidos que contenderán en el hándicap
2012. Por tanto, resulta absurdo que un
organismo incubado por los mismos partidos políticos ahora no tenga la
credibilidad que en su momento éstos le dieron al engendrarlo. ¿De qué se trata? Presiones partidistas La conducción del proceso electoral en
las circunstancias políticas actuales, donde los golpes bajos son alentados por
la mezquindad de quienes aspiran ocupar la residencia oficial de Los Pinos y
lograr el control de las cámaras de Senadores y Diputados, no es tarea fácil. Y menos podría serlo cuando hay
presiones internas y del propio Presidente de la República, que buscan hacer de
México una colonia más gobernada por el PAN. Un país sin identidad propia. Una
nación carente de libertad y soberanía. Por eso, como ya se ha hecho costumbre
en las más recientes competencias electorales, un grupo de oportunistas vuelve
a mostrar sus fauces. Y cual si fueran lobos hambrientos de poder se lanzan a
la caza de quienes no comulgan con sus ideas. Antes fueron los caciques y los grupos
de interés, luego los ex gobernadores y ahora son los fascistas quienes
abanderan causas encaminadas a maniatar electoralmente a la población, con el
rollo de que el proceso comicial estaría lleno de irregularidades, si acaso el
IFE dilata más la conformación de su equipo de consejeros. Por ello la preocupación de las
autoridades del Instituto Federal Electoral, pues de ellas lo menos que se dice
es que son una gavilla al servicio del Gobierno Federal. Y pa’ que no queden dudas en cuanto a
esta última versión, basta recordar que el mismo IFE acreditó los arribos de
Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa a la Presidencia de la
República, en dos procesos harto cuestionados. Ugalde, exhibido Otro escándalo que abona al descrédito
del Instituto Federal Electoral, lo suscitó la declaración de Josefina Eugenia Vázquez
Mota, en torno a la confidencia que según ella le hizo Luis Carlos Ugalde –el
ahijado de bodas de Felipe Calderón Hinojosa--, sobre el triunfo de su padrino. Por eso y más no hay quien le crea al
presidente del IFE. Aspirantes amnésicos Hay aspirantes a las candidaturas
legislativas del PRI que miran con desagrado a ciertos colegas que rehúsan
convertirse en corifeos de cuanto hacen o dicen, por creer ellos que en verdad
brillan con luz propia y han sido “iluminados” para representar al pueblo. Sin embargo olvidan que la prensa, así
como los ayudó en su lento aprendizaje político, igual podría cavar su tumba al
exhibir los excesos y debilidades que caracterizan su actuación como militantes
activos (¿o nuevos?) del membrete tricolor. Se hace camino al andar ***En el departamento de telesecundarias
podría estallar un grave conflicto, pues hay pruebas contundentes del tráfico
de plazas que ahí se ejerce, sin que hasta hoy ningún funcionario de la
Secretaría de Educación (SET) se atreva a coger el toro por los cuernos. Em@il: jusam_gg@hotmail.com
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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