Por: Juan Sánchez-Mendoza25/09/2011 | Actualizada a las 22:29h
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En nuestro país se lavan 100 mmd anuales El dinero sucio se invierte en toda actividad Diputados albicelestes, necios e inflexibles Delegados ya operan estrategia electorera Con una influencia económica devastadora, la
delincuencia organizada internacional bombardea los sistemas financiero,
bancario, comercial, industrial y político de México, dado el impúdico origen
de sus recursos. Según estimaciones de la Drug Enforcement
Administration (DEA), la Procuraduría General de la República (PGR) y la
Organización de las Naciones Unidas (ONU), en nuestro país se lavan un promedio
de 100 mil millones de dólares anuales, de los cuales entre el 30 y el 40 por
ciento son producto de los ingresos que obtienen los malhechores de cuello
blanco. Por ello esta actividad coloca a México como uno de
los principales países donde se blanquea dinero. Y más cuando se sabe que grandes capitales se suman
al flujo de recursos provenientes de otras actividades ilícitas como la
defraudación fiscal, el desvío de recursos, la fuga de capitales, la
especulación, la usura, el tráfico de armas, oro, joyas y obras de arte. También de los delitos bursátiles, el contrabando,
la prostitución, la pornografía, los fraudes, la economía informal, la
corrupción, las importaciones y exportaciones sobrevaluadas y subvaluadas; el
robo y la compra-venta de vehículos usados; el juego clandestino como la
bolita, las carreras parejeras, las peleas de gallos y otras; e igual
participan en la agroindustria y en el sector turístico. De ahí que nuestro país sea visto allá en el
extranjero como una nación donde la delincuencia organizada ya se incrustó en
la política, en el gobierno y en el sistema financiero, abarcando todas las
esferas sociales. Acusación directa Refiero lo anterior porque allende el río Bravo,
hace días, uno de los más altos mandos de la DEA se encargó de poner nuevamente
el dedo en la llaga, pues sin rebuscamientos acusó, con índice de fuego, que
“México lava dinero del narcotráfico” Enseguida ofreció una explicación más a fondo,
cuando dijo: “Millones de dólares provenientes de las ganancias
por la venta de cocaína, marihuana y heroína que se distribuyen en los Estados
Unidos, son inyectados al sistema financiero de México. “Una vez efectuada la entrega de drogas (en la
Unión Americana), los narcotraficantes mexicanos y colombianos trasladan en
avionetas y vehículos terrestres toneladas de dólares que son depositados
legítimamente en bancos de ese país”. Pero no reconoció --por desconocimiento o tratando
de tapar el sol con otro dedo--, que el Tío Sam es uno de los principales
centros de blanqueo de dinero, con sumas que podrían alcanzar anualmente los
200 y 300 mil millones de dólares, depositadas en bancos de Nueva York,
Chicago, Los Ángeles, Miami y San Antonio, por citar a unos cuantos. Y esto es un secreto a voces. Líneas de inversión Negocios de los más variados giros, sistemas
bancarios y bursátiles, servicios turísticos y casas de cambio fronterizas, es
donde se presentan las mayores operaciones de lavado de dinero a gran escala. Ahí los delincuentes de cuello blanco –que no son
menos que los narcotraficantes--, van e intercambian billetes de diez y veinte
dólares por otros cuya denominación es de 100 dólares o por otro tipo de
divisas, aunque existe un método más cómodo y hasta cierto punto extremadamente
fácil para el lavado de dinero: la inversión. Es así como grandes capitales sirven para echar a
andar todo tipo de empresas de servicios turísticos –hoteles, bares,
restaurantes, cantinas, discotecas, agencias de viajes, aerolíneas, etcétera--,
firmas agrícolas, textiles, de asesoría financiera y contable; agencias
automotrices, consorcios de bienes raíces y demás, sin olvidar la industria de
la construcción. En todos los casos anteriores los mecanismos para
limpiar dinero son más que sencillos, puesto que registran ingresos muy
superiores a los que en realidad obtienen, aun y cuando tengan que pagar
impuestos por percepciones que jamás obtuvieron legítimamente. Por ejemplo, en el caso de los hoteles, los
especialistas en el blanqueo de dinero hacen aparecer ocupadas todas las
habitaciones cuando en realidad permanecen vacías, y así el dinero ingresa
aparentemente en forma legal a los bolsillos de las mafias. En el caso de los restaurantes, agencias de viajes,
aerolíneas y otras empresas, es todavía más sencillo declarar consumos
excesivos sin que éstos se efectúen, lo que redunda en ganancias cuantiosas
para las empresas y/o personas poseedoras del negocio, como ya lo han
comprobado en la PGR. La banca tampoco se salva, al menos en México, y
prueba de ello es que en los sectores financieros de nuestro país y de todo el
mundo se menciona con insistencia que buena parte de estos negocios fueron
comprados con dinero de dudosa procedencia. Esa sospecha llevó a la quiebra a un buen número de
esas instituciones crediticias debido a la especulación, volatilidad de los
recursos y otras maniobras fraudulentas; y obligó a las autoridades federales a
iniciar averiguaciones previas, intervenciones y auditorías. Investigación en marcha Actualmente, en la Procuraduría General de la
República existen entre 70 y 80 investigaciones por el delito de lavado de
dinero. Muchas de ellas alcanzan el nivel internacional. Y en las pesquisas se involucran autoridades
judiciales de los Estados Unidos, Suiza, Inglaterra, Canadá y otras naciones. Desgraciadamente es muy difícil detectar el origen
del dinero de procedencia ilícita, pues a diario se realizan millones de
transferencias electrónicas, operaciones en ventanilla, movimientos con
pagarés, cheques de caja, cheques de viajero, depósitos, órdenes de pago,
cambio de divisas y demás, haciendo material y humanamente imposible la
detección del dinero sucio porque tampoco hay empleados capacitados para
detectar las operaciones sucias. Bueno, es lo que aducen los encargados de investigar
el lavado de dinero. Acá en México y allende el río Bravo, hasta eso. Diputados inflexibles Los diputados locales del Partido
Acción Nacional (PAN), ven mal todo cuanto no satisfaga sus dogmas extremistas
que hacen de ellos seres necios e inflexibles. Por ello su quehacer
legislativo deja mucho qué desear y su conducta, siempre, está encaminada a
fustigar cuanto ocurre en su entorno, sin importarles excederse en las
funciones que les confiere la propia reglamentación del Congreso. Con ésta su actitud a todas luces
electorera –en lo que respecta a sus acometidas más recientes en pleno
receso--, el rebaño albiceleste sólo demuestra que son un grupo carente de
disposición al diálogo y a la concertación. Una oposición cerrada, tal y como
definió Jesús Reyes Heroles a los partidos antagónicos al PRI. De ahí que recuerde a esos napoleones
de opereta lo que en vida acuñó el ideólogo veracruzano: “La oposición ni siquiera cumple el
papel elemental que en cualquier régimen político le concierne: resistir para
apoyar. No resiste y, por consiguiente, no apoya. La oposición se ocupa más de
nosotros que de señalar sus objetivos y propósitos. La crítica a lo ajeno es la
razón de su existencia”. Delegados federales Sé que algunos representantes del
Gobierno Federal que aquí radican, más a la fuerza (pa’ conservar su chamba)
que por convicción propia, han empezado a reunirse con fines electoreros y eso
deja mal parado al señor de Los Pinos, Felipe Calderón Hinojosa, pues éste
cotidianamente jura y perjura que los delegados no se entremeterán en el
proceso electoral que habrá de iniciar el siete de octubre próximo. ¿Usted le cree? Yo tampoco. Em@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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