Por: Juan Sánchez-Mendoza08/09/2011 | Actualizada a las 09:03h
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El censo más reciente del
Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi), determina
que en el municipio de Monterrey (Nuevo León) hay un millón 135 mil 550
habitantes.
Pero resulta indiscutible que
cotidianamente allá coinciden muchas más personas, pues esa localidad forma
parte y es el centro de un área conurbada.
Refiero el padrón porque hasta
donde he observado, la mayoría de quienes pueblan Monterrey abiertamente ya se
la juegan con Fernando Larrazábal Bretón –su alcalde--, en el enfrentamiento
que sostiene con Gustavo Enrique Madero Muñoz –el presidente nacional del
membrete albiceleste--, quien le dio como ultimátum el mediodía de ayer para
que solicitara licencia al cargo, a fin de aclarar qué tanto tuvo qué ver en la
extorsión que su hermano Jonás hizo a los propietarios de los casinos
instalados en la localidad.
Obviamente él se pasó la orden
por el arco del triunfo.
Y apoyado por una multitud.
Basta observar los videos
filmados en Monterrey para confirmarlo.
Pero también es cierto que su
desplante deja mal parado al pastor albiceleste --éste sucedió en el cargo a
José César Nava Vázquez--, y, deliberadamente o no, igual a su amigo Felipe
Calderón Hinojosa.
Actor escandaloso
El sentimiento de los miles de
regiomontanos que apoyan la lucha de Fernando Larrazábal Bretón es indiscutible
–considerando que todo individuo está en plena libertad de agregarse a las
causas que más le convengan--, como irrebatible es el hecho de que el alcalde
ha estado involucrado en otras situaciones de escándalo.
Basta referir que además de
ser sospechoso por encubrimiento a su hermano Jonás –en la práctica de la
extorsión--, fue acusado por desviar recursos públicos en la construcción de la
biblioteca “José Vasconcelos”, precisamente por el arquitecto de la obra,
Alberto Kalach, quien exhibió más de tres mil observaciones sobre la pésima
edificación del inmueble.
Y eso que se trató de la obra
más emblemática del sexenio erigida en Nuevo León por su amigo Vicente Fox
Quesada.
Tres años más tarde, en el
2000, arribó a la presidencia municipal de San Nicolás –dos décadas después de
haber emigrado de su natal Oaxaca a Nuevo León--, y en el 2002 Fox le entregó
reconocimientos por transparencia, desarrollo social y atención ciudadana.
De ahí brincó a la dirección
general del Comité Administrador del Programa Federal de Construcción de
Escuelas (Capfce); y luego se la jugó abiertamente con Felipe Calderón Hinojosa
en su búsqueda de la candidatura presidencial por el membrete albiceleste.
En 2006 Fernando Larrazábal se
convirtió en líder del Congreso de Nuevo León, ejerciendo el cargo durante un
año, y luego se echó en los brazos de Germán Martínez Cázares --¿lo recuerda?
Fue presidente del CEN del PAN--, con quien acordó declinar a su búsqueda de la
candidatura albiceleste al gobierno neoleonés, para allanarle el camino a Fernando
Elizondo, mientras él se la jugaría por la alcaldía de Monterrey.
Ganó. Cierto es y hoy la
ostenta.
Pero su pecado fue jugarle las
contras a su actual “guía político”.
Es decir, a Gustavo Enrique
Madero Muñoz, el elegido por el señor de Los Pinos, cuando éste contendió por
la dirigencia con Roberto Gil Zuarth.
Ya como alcalde de Monterrey,
ha marginado los liderazgos que en Nuevo León les ha llevado mucho tiempo
construir a Fernando Canales Clariond, Mauricio Fernández Garza, María Teresa
García de Madero y Luis Santos de la Garza, cuando menos.
Y fue justamente Fernando
Canales Stelzer –el hijo de Fernando Canales Clariond--, quien presentó ante el
Congreso local una demanda de juicio político contra Fernando Larrazábal
Bretón, tras la difusión de un video donde se muestra al hermano de éste,
Jonás, recibiendo dinero en una caja de teléfono celular
Además, el alcalde de
Monterrey ha estado involucrado en otros escándalos, como el suscitado por
haber ordenado la clausura de 21 giros negros, lo que lo llevó a encarar una
confrontación con el Tribunal de lo Contencioso, luego de que ése órgano
jurisdiccional le otorgara un amparo al casino Winland para que reabriera.
Se le acusa de manipular al
Comité Directivo Estatal (CDE) del PAN en complicidad con Zeferino Salgado
–delegado de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT); y Raúl
Gracia, un funcionario de la judicatura estatal--, y de organizar eventos con
recursos del erario a favor del (todavía) titular de la Secretaría de Hacienda
y Crédito Público (SHyCP), Ernesto Cordero Arroyo.
“Guía” maniatado
Merced a la influencia que
dice tener en la administración de Felipe Calderón Hinojosa, el alcalde de
Monterrey se ha pasado por el arco del triunfo la recomendación de Gustavo
Enrique Madero Muñoz.
La de solicitar licencia como
alcalde.
Tampoco le inquieta la amenaza
de ser desconocido como militante albiceleste, pues la “aceitada” que hizo
correr entre líderes de colonos, periodistas y la estructura local del PAN,
hace que presuma su triunfo ante la embestida de su dirigente
político-partidista nacional.
Obvio es que éste ya perdió el
primer round.
Pero quiere recuperarse.
No obstante el nocaut
propinado por el alcalde regiomontano lo exhibe como un político débil.
Un actor maniatado, que sólo,
simple y llanamente, atiende lo que se le ordena.
Y eso, en plena víspera del
proceso electoral del 2012, lo deja mal parado.
Quizá tanto como a Humberto
Moreira Valdez –el pastor priista--, quien no levanta la cara luego de la
exhibida que le dio Hacienda por el endeudamiento extraordinario que dejó en
Coahuila.
El caso Comapa
Mientras no se nombre gerente
formal en la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Comapa) de
Ciudad Victoria, se corre el riesgo de que crezca la confrontación entre el
sindicato y funcionarios de ese organismo en detrimento de los miles de
usuarios.
Sobre todo porque hay
trabajadores que no atienden puntualmente las órdenes de quien está a cargo del
organismo, por considerar que no tiene autoridad jurídica al carecer de un
nombramiento oficial que lo acredite como tal.
En fin, esta situación de
anarquía administrativa sólo puede resolverla el Gobernador Egidio Torre Cantú,
ya que los trabajadores sindicalizados en cualquier momento podrían incluso
parar labores.
Los graduados
La graduación de la tercera
generación de alumnos del Programa “Bécalos”, tuvo lugar ayer en la Ciudad de
México.
Y ésta fue presidida por el
gobernador Egidio Torre Cantú, en compañía de quien preside la fundación:
Claudio X. González Guajardo; Emilio Azcárraga Jean –presidente de Televisa--;
el representante de la Asociación de Bancos de México, Jaime Ruiz Sacristán; y
el secretario de Educación Pública, Alonso Lujambio Irazábal.
Presentes estuvieron el rector
de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Ramón Narro Robles,
mandatarios estatales y el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo
Ebrard Casaubón.
Comunicación acertada
La información clara y
oportuna de cuanto acontece en el Congreso de Tamaulipas, es responsabilidad de
José Luis Castillo, quien con creces cumple la confianza en él depositada por
las fracciones parlamentarias y, sobre todo, por la coordinadora de la Junta de
Coordinación Política, Anastacia Guadalupe Flores Valdez.
Claro que para lograrlo José
Luis Castillo, el titular del área de prensa, le echa todos los kilos y bien
sabe deslindar responsabilidades entre la gente de su mayor confianza, como la
colega Cendy Robles y mi tocayo De la Sota.
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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