Por: Juan Sánchez-Mendoza06/09/2011 | Actualizada a las 23:00h
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En
Tamaulipas nadie por encima de la ley La reclusión
de Ruiz Pachuca va pa’ largo Auto de
formal prisión, a nadie sorprende Su abogado
gusta de operar en la prisión El auto de formal prisión que el juez segundo de
Primera Instancia Penal dictó en la víspera a Mario Santiago Ruiz Pachuca,
confirma que aquí en Tamaulipas nadie puede estar por encima de la ley. Y menos cuando ha cometido delitos graves y dolosos
al amparo de un cargo en la administración pública estatal. De ahí que a nadie haya sorprendido la resolución del
juez Santiago Espinoza Camacho, pues la permanencia del procesado (en el Centro
de Ejecución de Sanciones de Ciudad Victoria) ya estaba anunciada desde el
momento mismo de su ingreso. Así lo consideraron quienes acostumbran el análisis
político. Incluso ayer, en este mismo espacio, le comenté que
la reclusión de Mario Santiago va para largo. Ignoro por cuánto tiempo, ya que antes de serle
dictada la sentencia definitiva habrá de sujetarse a la instrucción para
ofrecer las pruebas que él y/o sus abogados consideren pertinentes en defensa
suya –y el mismo derecho lo tiene la fiscalía para aportar los elementos en que
sustenta su acusación--, desahogar éstas, rendir su confesión, exhibir
documentos y esperar los dictámenes de peritos; se inspeccione todo ese mar de
datos y declaren los testigos; se dé una confrontación documentada y realicen
cuantos careos sean necesarios entre el procesado y sus querellantes; y entre
el mismo preso y las personas que ambas partes propongan por su conocimiento de
la causa. Luego habrá de cerrarse la instrucción y los abogados
(defensores), tanto como la fiscalía, deben presentar conclusiones para que
finalmente el juez le dicte sentencia. Y eso cuando se trata de delitos graves se lleva
mucho, pero mucho tiempo. Hasta aquí lo que atañe al aspecto jurídico. Algo sobre la defensa La estancia indefinida de Mario Santiago Ruiz Pachuca
en la cárcel, es un asunto que no le inquieta a su abogado Juan Ramón Collado
Mocelo, quien sabe y bien --por experiencia propia--, que este tipo de procesos
es largo. Sobre todo cuando a su cargo tuvo la defensa de
Carlos Ahumada Kurtz --el argentino que enamoró a Rosario Robles Berlanga y
saqueó las arcas del Gobierno del Distrito Federal para con parte de ese dinero
comprar el periódico México HOY, al que le cambió el cabezal para llamarlo El
Independiente--; Raúl Salinas de Gortari –hermano mayor de Carlos el ex
Presidente de México, por su participación en el homicidio de su cuñado José
Francisco Ruiz Massieu--; Mario Villanueva Madrid –el ex gobernador de Quintana
Roo, acusado de lavado de dinero y por sus nexos con el narcotráfico--; Edgardo
Codesal –ex director de los árbitros mexicanos, implicado en grabaciones
telefónicas ilegales--; del también silbante Felipe Ramos Rizzo; y de Mario
Ruiz Massieu, en el proceso que enfrentó por lavado de dinero, cuando menos. Todos ellos pasaron largos años en prisión
enriqueciendo más al abogado, mientras éste cambiaba de amante como de
calcetines. ¡Ah!, pero eso sí, puras actrices, como Yadhira
Carrillo, Leticia Calderón y otras. Lección no aprendida Una clara sentencia atribuida al Benemérito de las
Américas, Benito Juárez García, reza que: “A los enemigos, justicia; a los
amigos, justicia y gracia cuando quepa ésta última” ¿Le dice algo? ¿Partido en ciernes? En la frontera tamaulipeca circula en los mentideros
políticos la versión de que hay un grupo de priistas resentidos que insisten en
crear un nuevo partido político. Eso me llevó a escudriñar en los anales
hemerográficos del Centro de Investigación y Análisis (CIA) –aprovecho estas
líneas para ofrecer nuestros servicios--, donde encuentro la información
siguiente: “El Partido Revolucionario Institucional (PRI), en su
nacimiento (en 1929) como Partido Nacional Revolucionario (PNR), fue creado
precisamente para aglutinar a todos los membretes regionales utilizados por los
grupos de interés que a través de éstos mantenían sus ínsulas de poder. En la década de los ‘20 surgieron en el país
membretes como el Partido Socialista Fronterizo (PSF) --creado por Emilio
Portes Gil en Matamoros, Tamaulipas, el 17 de mayo de 1924--, el Partido
Laborista Mexicano (PLM), el Partido Cooperativista (PC), el Partido Comunista
(PC), el Partido Nacional Agrarista (PNA), el Partido Liberal
Constitucionalista (PLC), el Partido Socialista del Sureste (PSS), el Partido
Socialista Agrario de Campeche (PSAC), el Partido Laborista del Estado de
México (PLEM), el Partido Socialista del Trabajo de Veracruz (PSTV), el Partido
Socialista de Puebla (PSP) y muchos otros órganos, cuyo interés precisamente estribaba
en conservar y ampliar las cuotas de poder. Fue cuando se planteó la necesidad de desaparecerlos
y fundar una especie de confederación que, en la práctica, derivó en el PNR,
tanto para efectos electorales como para dar paso a la unidad nacional que en
esos momentos tanto requería el país. De entonces a la fecha los partidos políticos
regionales sólo existen en la mente calenturienta de algunos acelerados. Y con mucha razón, ¡ya lo creo!, pues hasta hoy no
han surgido caudillos como los de antes ni hay líderes cuya capacidad de
convocatoria les permita organizar masas en un mismo objetivo: la justicia
social. Aún con hay quienes pretenden competir con los
líderes históricos, cuando no han sido capaces de juntar siquiera a los
miembros de su familia. Se hace camino al andar *** ¿Qué emisarios del pasado han puesto sus barbas a
remojar? *** Deben ser muchos, aunque en público no lo
admitan, pero ya no se dejan ver en el Club Campestre ni allá en el restaurante
que dejó de operar en las instalaciones del Tamux, que tanto frecuentaban para
emborracharse. *** Tampoco los hemos visto en los colegios de esta
ciudad ni en el lienzo charro donde aún conservan caballos, menos en sus
ranchos y huertas que lucen abandonadas. *** Un claro ejemplo, Víctor Manuel de León Orti,
quien desvió millones de pesos de los programas sociales para beneficiar al
rancho de su propiedad, “El Roble”, instalado en el municipio de Llera, al
tiempo que cambió de mujer por una “güera” del Mante. *** Bueno, es lo que se dice. E-m@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeados@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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