Por: Juan Sánchez-Mendoza31/08/2011 | Actualizada a las 22:34h
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Egidio Torre Cantú, privilegia transparencia El anticipo económico reactivaría economía No distrae su tiempo en busca de culpables En tv, Calderón presume logros que no son El manejo transparente de los
recursos públicos es necesario para que cualquier gobierno afiance la
credibilidad ciudadana. Y esa claridad, admítase o no,
impacta profundamente en el ánimo del conglomerado social, que lo menos que
espera de sus autoridades es que le informen cuándo, cómo y en qué se gasta el
presupuesto. Invariablemente la rendición
de cuentas se acostumbra hacerla en ceremonias protocolarias anuales; y es en
éstas, precisamente, donde se suele disfrazar el endeudamiento de una
administración con el viejo truco de anteponer la realización de obras,
programas y proyectos, al estado real que guardan las finanzas públicas. Esto es inherente al
ejercicio del poder. Pero es, también, una mala
costumbre de quienes se prestan a la complicidad y el encubrimiento de las
acciones de sus antecesores, al no reconocer públicamente el monto de la deuda
pública heredada, bajo el argumento de que a ellos deben el cargo. Ya ve Usted el escándalo
provocado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHyCP) al revelar
públicamente que Coahuila, durante el régimen gubernamental de Humberto Moreira
Valdez, elevó su deuda hasta rebasar los 32 mil millones de pesos. Además ofreció cifras de otras
entidades con problemas similares. Pero sólo las que son
gobernadas por militantes priistas. ¡Bah! Caso doméstico Le comento lo anterior porque
aquí en Tamaulipas, desde iniciado el actual régimen gubernamental y hasta la
víspera, mucho se especuló acerca de la disminución y/o incremento de la deuda
pública, ocasionando que los grupos de interés (priístas o no priístas)
apuraran un rompimiento entre los que su fueron y los que están. ¿Con qué objetivo?, Usted
mismo podría cuestionarse, a lo que es sencillo responder: dejar mal parado al
mandatario en pleno ejercicio del poder y peor a su antecesor. Pero no es lo correcto. Así lo entiende el mandatario
Egidio Torre Cantú, quien sin buscar culpables del quebranto financiero que le
fue legado trabaja con ahínco para que el estado reactive su economía lo más
pronto posible. Obvio que para alcanzar ese
cometido se ha visto en la necesidad de recurrir a un anticipo de 731 millones
126 mil pesos –con cargo al Fondo de Aportaciones para el Fortalecimiento de
las Entidades Federativas--, ya que es una manera correcta de sanear sus
finanzas, hacerlas más eficientes y eficaces. Y refleja firme voluntad de no
buscar culpables, sino de encontrar soluciones en un claro objetivo de
transparentar más todavía el manejo de los dineros públicos, pues el bienestar
ciudadano no se logra con el castigo de quienes saquearon las arcas públicas
sino con acciones que tiendan a la reactivación económica. Los culpables Bajo este entendido, reconozco
que no sé, a ciencia cierta, si los empréstitos contraídos durante el régimen
de Eugenio Hernández Flores hayan sido o no necesarios para dar vigencia a su
administración y/o enfrentar las demandas ciudadanas (traducidas en apoyos
sociales, obras o programas), pero sí me queda en claro que el proyecto de
Torre Cantú va más allá de buscar culpables, pues para eso hay instancias
legales. Es decir, Egidio hace lo que
en su tiempo y circunstancia le es atribuible --en beneficio de su pueblo y de
su gente--, sin que con ello busque dar credibilidad a su gestión quemando leña
ya incinerada. De ahí las expectativas de
empresas eruditas en la materia de que su gobierno, en lo sucesivo, reflejará
una clara liquidez. Lo que viene Una vez demostrada su
experiencia en la administración pública, ya como gobernador, el mandatario
podría avocarse al cumplimiento de su Plan Estatal de Desarrollo. Y más cuando apenas cursa el
noveno mes de su ejercicio constitucional. Lograrlo no le sería
complicado, pues Egidio es un hombre que dialoga. No suele desgastarse en
politiquería y tiene proyecto y rumbo bien definidos. Tampoco acostumbra meterse en
asuntos ajenos; respeta el pluripartidismo, a los políticos sin importar su
filiación, a las organizaciones y a todos los movimientos de expresión
ciudadana. Cuando alguno de sus
colaboradores no funciona, es un hecho, pronto lo releva. Y en su lugar
generalmente nombra a otro actor más comprometido con su proyecto, y,
principalmente, con el desarrollo sustentable de Tamaulipas. Otras de sus preocupaciones
son generar empleos; llevar recursos a quienes menos tienen --a través de
programas de salud, educación, seguridad preventiva y de atención a los adultos
de la tercera edad, mujeres, niños y jóvenes--, concretar los proyectos
carreteros y dar certidumbre al campo. Compromisos anti-narco Desde que inició su
administración presidencial --¡uf!, de eso ya ha transcurrido un lustro--, y
hasta la víspera, Felipe Calderón Hinojosa una y otra vez se ha comprometido a
luchar cotidianamente contra el tráfico de drogas y la delincuencia organizada. Pero sus dichos no los
concreta en los hechos, aun cuando en los spots televisivos de los últimos días
presuma de grandes logros y acuda a la trillada letanía de ser el mandatario
que más ha trabajado por México. En la batalla no sólo han
intervenido las autoridades de la Secretaría de la Defensa Nacional (SeDeNa),
la Secretaría de Seguridad Pública Federal (SSP) y la Procuraduría General de
la República (PGR), sino que lo han hecho con tanto o más ahínco las
corporaciones estatales, quienes han acrecentaron su persecución contra el
crimen organizado. Sin reconocimiento alguno, es
obvio. Esto me hace recordar que hace
23 años, aproximadamente, a unos cuantos meses de que Carlos Salinas de Gortari
se convirtiera en inquilino de Los Pinos, era obsesión de la PGR acabar con la
mafia de Miguel Ángel Félix Gallardo, quien estorbaba al crecimiento del cartel
del Golfo; que seis años más tarde la administración presidencial de Ernesto
Zedillo Ponce de León se fijó acabar con la “familia” de Juan García Ábrego, en
tanto que la pandilla de Amado Carrillo Fuentes ganaba terreno; y que con
Vicente Fox Quesada se privilegió a otros grupos de malandrines, que, según se
dice, son los que ahora más contribuyen a la encarnizada disputa por el
trasiego de enervantes. Vale la pena señalar estos
antecedentes, porque se dice que en la reestructuración de la mafia aún figuran
cinco carteles bajo el dominio de doce “apóstoles”, sin que haya visos de que
el Gobierno federal avance en su combate –pese a que todos los días atrapan
“peces gordos”--, y sí, por el contrario, los hay en el sentido de que la
delincuencia organizada le ha ganado terreno, hasta el grado de ya haber
infiltrado todas las corporaciones encargadas de su combate. Se hace camino al andar *** La usura ya enseñó el cobre.
Y fue precisamente el presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM),
Jaime Ruiz Sacristán, quien asegura que ninguna institución crediticia cerrará
la llave a los estados y municipios. *** Obvio, de otra forma
acabarían con las gallinas que ponen los huevos de oro. *** De buena fuente sé que
habrá ex alcaldes en el patíbulo. E-m@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeados@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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