Por: Juan Sánchez-Mendoza30/08/2011 | Actualizada a las 22:32h
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De Calderón, en la pista sólo queda un jaco Josefina y Santiago son ajenos a su establo Petulancia de aspirantes priistas acelerados Sincronía de Egidio con Magdalena Peraza La declinación de Alonso José
Ricardo Lujambio Irazábal como aspirante a la candidatura presidencial del
membrete albiceleste, en nada fortalece al “delfín” del señor de Los Pinos
–Ernesto Javier Cordero Arroyo--, pero sí anima la participación (en el proceso
de selección interna) de Josefina Vázquez Mota, Santiago Creel Miranda y Emilio
González Márquez, aun cuando igual se da por descontado que el gobernador de
Jalisco deserte a su pretensión antes de octubre próximo. Por tanto, en la carrera
formal por tal nominación sólo correrían una yegua y dos jamelgos --a menos que
Felipe Calderón Hinojosa insista en la necesidad de postular a un personaje
ajeno al Partido Acción Nacional (PAN)--, que, a decir verdad, poca pelea
podrían ofrecer a los candidatos tricolor y del partido del Sol Azteca. Y eso que en ambos membretes
las cosas tampoco están definidas. En el caso del todavía
secretario de Hacienda y Crédito Público –ya casi “ex”, pues amenaza con
renunciar al cargo antes del aniversario del inicio del movimiento
independentista--, las encuestas siguen ubicándolo como el aspirante menos
posicionado entre sus compañeros militantes y lo que es peor, en el
conglomerado social. Del mandatario jalisquillo ni
la pena vale gastar más tinta. De ahí, entonces, que enseguida
de entregar por escrito su quinto y penúltimo informe de labores al Congreso de
la Unión –en claro acato al ordenamiento constitucional--, el señor de Los
Pinos pudiera entregarse de tiempo completo a reconsiderar su propia sucesión. Sobre todo cuando Vázquez Mota
ni Creel Miranda le garantizan la continuidad buscada por todo mandatario
federal saliente –y es que los dos han construido sus carreras políticas en
establos ajenos al suyo--, y su “delfín” no crece. En fin, lo cierto es que el
Presidente está entrampado en su propia trampa –la de cerrarle espacios a la
clase política del PAN--, por lo que la alternancia en el poder está cada día
más cerca. No sé si para bien, igual de
mal o peor –esto según el cristal por el que quiera mirársele--, pero la percepción
ciudadana es que el PAN ya nada tiene qué hacer en la residencia oficial de Los
Pinos. O en Palacio Nacional, que para el caso da lo mismo. Posicionamiento cuestionable La arrogancia con que algunos
nuevos militantes del partido tricolor analizan el proceso electoral 2012 --que
inicia en octubre próximo, si es que el Instituto Federal Electoral (IFE) no
cambia su calendario a modo y conveniencia del régimen presidencial actual--,
claro que genera en los ocho distritos electorales de Tamaulipas un raro
ambiente que podría arrojar resultados inesperados. No sólo por el posicionamiento
claramente liderado por el PRI, sino porque el partido del Sol Azteca podría
convertirse en la segunda fuerza política estatal, ante el debilitamiento que
asoma el membrete albiceleste y más a su favor, la miseria ofertada por “la
chiquillada” (o sea, el resto de los partidos). Ahondo en los motivos de esta
conjetura: 1)El conflicto interno (e incluso violento) que enfrenta el membrete
albiceleste por la desacertada conducción de Francisco Javier Garza de Coss, y 2) La petulancia de quienes ya
se sienten legisladores federales por parte del PRI, sin tener siquiera
“amarradas” las candidaturas que el año venidero se pondrán en juego. De cualquier forma Tamaulipas
sigue apareciendo en la radiografía política de la República Mexicana como
bastión tricolor. Pero ese posicionamiento,
hasta donde he analizado, es insuficiente para garantizar el arribo de quienes
pudieran resultar sus candidatos al Senado de la República y a la Cámara de
Diputados –uninominales, en el segundo de los casos, ya que en el primero son
de mayoría y primera minoría--, pues basta analizar los escrutinios federales
del 2000, 2003, 2006 y 2009 para confirmarlo--; y aunque no se descarta que en
la entidad el PRI siga siendo el partido dominante, tampoco debe menospreciarse
la fortaleza que el PRD ha logrado colgándose de la imagen de Andrés Manuel
López Obrador. Tan es así que, insisto, el
año próximo el PRD pudiera acceder a la segunda posición política estatal. Empatía gubernamental En la gira de trabajo que el
gobernador Egidio Torre Cantú realizó en la víspera en Tampico, dejó en claro
que cuando existe voluntad es posible alcanzar acuerdos. Y, lo mejor, concretar
obras en beneficio del conglomerado social. De ello también está
convencida Magdalena Peraza Guerra, quien hizo un reconocimiento público al
mandatario por el apoyo invaluable que éste ha dado a ese municipio sureño
desde el inicio mismo de su administración. Allá el gobernador puso en
marcha un programa de obras de pavimentación con una inversión de 70 millones
de pesos; atestiguó la entrega-recepción física del ex Instituto Regional de
Bellas Artes por parte de la Federación al ayuntamiento; y entregó
nombramientos a los Consejos de Colaboración Vecinal. Esto confirma que cuando se
trabaja en equipo, haciendo alianzas sin importar colores, partidos ni
ideologías, pero atendiendo el reclamo justo de la sociedad, todo es posible. Debacle anunciada Hay voces que advierten que
aquí, en Tamaulipas, el PAN opera ya una estrategia de confrontación política;
y entre sus objetivos primarios, según dicen, es ignorar todo llamado a
impulsar un proceso comicial de altura, propositivo y de respeto. Ahí tiene usted por ejemplo la
actitud pendenciera de los mentados “Panchitos” (Francisco Javier Garza Garza
de Coss y Francisco Javier García Cabeza de Vaca), que en el escándalo, la
infamia y la diatriba fincan su ilusión de acrecentar la clientela comicial del
membrete albiceleste –sólo si les favorece--, porque el titular de la Comisión
para la Regularización de la tenencia de la Tierra (Corett) insiste en ser
candidato a senador. Y es que en esta etapa de
calentamiento “Los panchitos” orientan sus esfuerzos a nulificar al adversario
tanto como a la autoridad electoral y al aparato burocrático estatal,
utilizando cualquier instrumento o medio a su alcance con fines beligerantes y
perversos. Como defensores (que se hacen
llamar) de la democracia y el cambio, ambos se muestran tan intransigentes que
su verdad depende del cristal con que ellos miran. No por ignorancia u omisión,
sino tratando de alterar el proceso electoral que está a poco más de un mes de
iniciar, por su afán de pescar a río revuelto. Los caminos de la civilidad y
el respeto no forman parte de su lenguaje. Por el contrario, acostumbrados
están a la agresión oral y a la calumnia en tanto sus caprichos no sean
cumplidos. Ya ve usted que no respetan ni
a sus mismos patrones del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) que preside Gustavo
Enrique Madero Muñoz, pues la arrogancia es, también, otro de sus atributos. Lo más lamentable de este caso
es la fractura que registra la nomenclatura albiceleste estatal, sin que
aparezca quien trate de resanarla, puesto que su llamada clase política anda
sudando otras calenturas. Ahí están, por ejemplo,
Gustavo Cárdenas Gutiérrez, Lydia Madero García, Maky Esther Ortiz Domínguez y
José Ángel Sierra Ramírez, tratando de llevar agua a su molino con miras de
autopromoción política. Aunque claro, cada quien de manera independiente. En fin, esto sólo es el
principio de una debacle anunciada. Métodos de “lucha” En la batalla intestina que
Acción Nacional fragua contra sus oponentes, seguramente aparecerían guías,
manuales y decálogos producidos en serie, a fin de que sus mensajes impacten
entre el mayor número de individuos y ofendan a políticos antagónicos a través
de la mentira y la calumnia. Este recurso siempre se ha
utilizado ante la falta de argumentos, trabajo político y reconocimiento
poblacional. Así, más que procurar la
crítica constructiva en torno a una problemática y la superación de la misma,
ésta se prejuzga y magnifica con fines electoreros. La toma de conciencia ciudadana,
sin embargo, sucumbe ante los afanes mediáticos de mostrar escenarios
limitados, donde todo se circunscribe a lo bueno y lo malo, lo útil e inútil,
sin dar mayor mérito a otras maneras de razonar y alcanzar metas porque el
maniqueísmo es parte de la identidad que distingue a la militancia albiceleste. Es una perspectiva pendenciera
--paradójicamente va en picada en el contexto estatal y regional--, con la que
el PAN busca a toda costa vender cara su participación electoral y demostrar
que aún representa la alternativa de transformación por la que tanto ha luchado
el pueblo tamaulipeco. No obstante la
irresponsabilidad e incongruencia de esa fuerza beligerante ya ha sido
plenamente identificada por los ciudadanos, que, por su parte, esperan el
momento (aún lejano) de emitir su veredicto en las urnas, pues es un hecho que
los pleitos, escaramuzas, luchas intestinas y llamados a la guerra no
fácilmente encuentran eco en una sociedad que se distingue por su tolerancia y
pacifismo, aunque en las urnas por siempre ha dejado constancia de su
inconformidad. Esto de ninguna manera implica
renunciar a sus derechos y obligaciones; más bien es una actitud tendiente a
reconocer el valor de las instituciones creadas en beneficio suyo. Merced a lo anterior, desde ya
se puede vaticinar que Tamaulipas no será campo fértil para la confrontación o
el crecimiento y desarrollo de liderazgos mesiánicos o dogmáticos; y que
durante el proceso comicial del 2012 los ciudadanos esperarían propuestas
viables que pongan remedio a los rezagos sociales y de justicia y seguridad,
que hoy por hoy son tarea inacabada. E-m@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeados@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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