Por: Juan Sánchez-Mendoza25/08/2011 | Actualizada a las 22:22h
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En Los Pinos privilegian a prensa extranjera Hay información distorsionada de la realidad Claro que existe pugna entre grupos priistas En septiembre, la reforma al Código Penal Las críticas más recientes de
Felipe Calderón Hinojosa en contra de los medios de comunicación masiva,
actualiza o reedita, según el punto de vista de cada cual, el viejo problema de
la comunicación presidencial, que, en sí mismo, no es un dificultad de origen,
sino la dificultad derivada de la interpretación política que del país él hace
e impone como Presidente de México. Desde el régimen de Miguel de
la Madrid Hurtado (1982-88) y hasta la fecha (inclusive), el problema del
manejo de prensa en Los Pinos se ha complicado, o, mejor dicho, se ha
globalizado sin que mejoren sus contenidos en cuanto a la concepción histórica
y política de nuestro país y su enmarcamiento ruinoso frente al mundo. Esto porque los últimos cinco
jefes del Ejecutivo federal, incluido Felipe, se dejaron seducir por las mieles
informativas de los grandes consorcios estadounidenses que cabildean e influyen
en la política de Washington. Especialmente en el Senado del país vecino del
norte, que en una clara actitud intervencionista se ocupa una y otra vez de
todo cuanto aquí se hace. Bajo esas condiciones hoy se
abre un mercado costosísimo de dependencia y cabildeo informativo con los
gringos; principalmente con los “chamanes” de los medios más influyentes que
mandan aquí y allende el río Bravo, sin que el Presidente de México tenga mayor
capacidad de maniobra. A raíz de ello se acentúa el
fracaso en el manejo de la comunicación social de la Presidencia --incluidos
todos los órganos en la materia--, y a los responsables del área, para
justificar su actividad, no se les ocurre otra cosa que amordazar a la prensa,
mediatizarla, privarla de contenidos, acosar periodistas, cercarlos desde las
propias oficinas editoriales o bien encarecerles el medio y el modo de escribir
y opinar sobre la realidad de su país. En cuanto a la televisión, a
la vez que se roba la imagen pierde los contenidos y hasta pareciera que se
gobierna a través de ésta, cuando antaño los presidentes de México se
relacionaban con las masas populares a través de la palabra escrita. Por eso la crisis de la
comunicación presidencial se ha viciado. A grado tal que cuando Calderón
Hinojosa creyó alcanzar las alturas quiso reformar distintas leyes a través de
la pantalla chica, tomando por modelo las estupideces que puso en boga Joseph
Paul Goebbels en cuanto a su desprecio por la prensa escrita. Atentado contra el pueblo Por otro lado, bien sabemos que nada alienta más la descomposición social, la anarquía y la
pérdida de legitimidad política, que la información distorsionada. Y es
precisamente el gobierno federal el que miente cuando trata de disfrazar las
verdaderas intenciones de Felipe Calderón Hinojosa. Hasta el ciudadano menos
avezado ha percibido ya la existencia de una clara embestida contra la economía
familiar, la cual se mueve, indistintamente y como pez en el agua, tanto en la
casa como en las fuentes de empleo y en la superestructura burocrática. En estos momentos de
ingobernabilidad y confusión, los cerca de 106 millones de mexicanos nos hemos
convertido en rehenes de un pequeño grupo de “intocables” y “mañosos”, a los
que es sencillo identificar por sus nombres y apellidos. No así por su
currículo, puesto que a muchos de ellos ni siquiera los habíamos oído mentar
hasta que aparecieron en escena pública. Sin embargo, el peso de sus
acciones y la influencia de sus provocaciones se siente en todos los rincones
del territorio nacional, a través de golpes de mano y una constante amenaza de
lo que nos espera en caso de no ceder a sus caprichos, aunque éstos, en el
fondo, atenten contra nuestra precaria situación económica e incrementan la
inseguridad que tantos muertos ha generado. Mucho se ha discutido sobre la
inconveniencia de seguirle recortando los presupuestos a las entidades
federativas y los municipios; se ha exteriorizado el repudio general de la
población hacia el Presidente; una y otra vez se ha levantado la voz, pero ni
así hemos podido disuadirlo de sus terquedades. Por si fuera poco, sus
asesores de prensa gastan carretadas de dinero en spots televisivos tratando de
proyectar otra imagen que no le corresponde, pues cree que con anuncios mal
elaborados podría convencernos de que fuera de él no ha existido nadie mejor al
guiar los destinos de México. Pero es obvio que ya nadie le
cree. Nadie ajeno al grupo de sus panegiristas, que hoy afila sus fauces para
devorar lo poquito que nos queda a esta sociedad desangrada. Partido convulsionado Toda organización política que
ostente como bandera la democracia, debe obtener fuerza de su pluralismo;
reunir a las diversas corrientes en torno de su interés estructural, y dar el
mismo trato a todos los que de una u otra forma se involucran con ella. Esto se logra mediante una
comunicación abierta, a través del diálogo, y anteponiendo la estabilidad del
organismo a los intereses de grupo, a los intereses de quienes sólo participan
(en él) cuando de beneficiarse personalmente se trata. Refiero lo anterior porque
ahora son las fuerzas vivas del Partido Revolucionario Institucional (PRI),
precisamente, quienes enfrentan un pleito interno ante la cercanía de los
tiempos electorales, merced al descrédito que entre sí promueven los
contendientes que van en pos de la candidatura presidencial. Por eso no me extraña que
algunos políticos involucrados en esta justa hablen de prietitos en el arroz,
cuando todavía no existe, siquiera, el grano sobre la mesa. De ahí la relevancia de su
actitud, por demás irresponsable, pues no es desinformando como se lograría la
nominación; ni es descalificando al adversario como se podría ganar simpatía;
tampoco es denostando como se obtiene credibilidad, o, en su momento, el
ansiado “destape”. Por tanto, los priístas más
acelerados deben entender que en este rejuego pre-electoral todos son iguales,
ninguno es más que el otro, y que sólo una contienda de altura lograría su real
posicionamiento, a menos que las conjeturas animen su actitud valemadrista. Reforma en puerta En su segundo período
ordinario de sesiones del primer año de ejercicio constitucional –que inicia en
septiembre próximo--, la LXI Legislatura del Congreso local dará entrada a una
necesaria reforma al Código Penal. De esta forma atenderá uno de
los reclamos más urgentes de la sociedad en su conjunto, pues el castigo a la
delincuencia se ha convertido en una prioridad ante la creciente inseguridad
pública. Con las modificaciones
jurídicas, la nueva reglamentación podría facultar a los jueces a utilizar
criterios propios para evaluar las circunstancias en que fueron cometidos los
delitos, y, al mismo tiempo, determinar la peligrosidad de los responsables
para que éstos no muy fácilmente volvieran a delinquir… aunque sean menores de
edad. La esperada reforma es
urgente, también, porque hay que detener la ola criminal que se extiende por
los 43 municipios del estado; y porque no hay rincón donde todo tipo de
hampones no haya sentado sus reales. Se hace camino al andar *** Sé de buena fuente que el
diputado Alejandro Guevara Cobos, uno de los más reconocidos saltimbanquis de
la política estatal, estaría dispuesto a “sacrificarse” por el PRI si acaso la
base le “suplicara” ser candidato a senador. *** Él, como otros cartuchos
quemados y algunos priístas de nuevo cuño que también aspiran ser candidatos a
legisladores en el 2012, sin embargo miran con desagrado a ciertos colegas que
rehúsan convertirse en corifeos de cuanto hacen o dicen, por creer que en
verdad brillan con luz propia. *** Lo que olvidan el
legislador y los otros, es que la prensa, así como los ayudó en su lento
aprendizaje político, igual podría exhibir sus excesos y debilidades que,
admítase o no, en algo contribuyen al momento de tomar decisiones. E-m@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeados@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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