Hoy es Jueves 11 de Junio del 2026


Sección: Editoriales / Golpe a golpe

Comunicación inadecuada

Por: Juan Sánchez-Mendoza 25/08/2011 | Actualizada a las 22:22h
La Nota se ha leído 2289 Veces


En Los Pinos privilegian a prensa extranjera
Hay información distorsionada de la realidad
Claro que existe pugna entre grupos priistas
En septiembre, la reforma al Código Penal
 
Las críticas más recientes de Felipe Calderón Hinojosa en contra de los medios de comunicación masiva, actualiza o reedita, según el punto de vista de cada cual, el viejo problema de la comunicación presidencial, que, en sí mismo, no es un dificultad de origen, sino la dificultad derivada de la interpretación política que del país él hace e impone como Presidente de México.
 
Desde el régimen de Miguel de la Madrid Hurtado (1982-88) y hasta la fecha (inclusive), el problema del manejo de prensa en Los Pinos se ha complicado, o, mejor dicho, se ha globalizado sin que mejoren sus contenidos en cuanto a la concepción histórica y política de nuestro país y su enmarcamiento ruinoso frente al mundo.
 
Esto porque los últimos cinco jefes del Ejecutivo federal, incluido Felipe, se dejaron seducir por las mieles informativas de los grandes consorcios estadounidenses que cabildean e influyen en la política de Washington. Especialmente en el Senado del país vecino del norte, que en una clara actitud intervencionista se ocupa una y otra vez de todo cuanto aquí se hace.
 
Bajo esas condiciones hoy se abre un mercado costosísimo de dependencia y cabildeo informativo con los gringos; principalmente con los “chamanes” de los medios más influyentes que mandan aquí y allende el río Bravo, sin que el Presidente de México tenga mayor capacidad de maniobra.
 
A raíz de ello se acentúa el fracaso en el manejo de la comunicación social de la Presidencia --incluidos todos los órganos en la materia--, y a los responsables del área, para justificar su actividad, no se les ocurre otra cosa que amordazar a la prensa, mediatizarla, privarla de contenidos, acosar periodistas, cercarlos desde las propias oficinas editoriales o bien encarecerles el medio y el modo de escribir y opinar sobre la realidad de su país.
 
En cuanto a la televisión, a la vez que se roba la imagen pierde los contenidos y hasta pareciera que se gobierna a través de ésta, cuando antaño los presidentes de México se relacionaban con las masas populares a través de la palabra escrita.
 
Por eso la crisis de la comunicación presidencial se ha viciado. A grado tal que cuando Calderón Hinojosa creyó alcanzar las alturas quiso reformar distintas leyes a través de la pantalla chica, tomando por modelo las estupideces que puso en boga Joseph Paul Goebbels en cuanto a su desprecio por la prensa escrita.
 
Atentado contra el pueblo
 
Por otro lado, bien sabemos que nada alienta más la descomposición social, la anarquía y la pérdida de legitimidad política, que la información distorsionada. Y es precisamente el gobierno federal el que miente cuando trata de disfrazar las verdaderas intenciones de Felipe Calderón Hinojosa.
 
Hasta el ciudadano menos avezado ha percibido ya la existencia de una clara embestida contra la economía familiar, la cual se mueve, indistintamente y como pez en el agua, tanto en la casa como en las fuentes de empleo y en la superestructura burocrática.
 
En estos momentos de ingobernabilidad y confusión, los cerca de 106 millones de mexicanos nos hemos convertido en rehenes de un pequeño grupo de “intocables” y “mañosos”, a los que es sencillo identificar por sus nombres y apellidos. No así por su currículo, puesto que a muchos de ellos ni siquiera los habíamos oído mentar hasta que aparecieron en escena pública.
 
Sin embargo, el peso de sus acciones y la influencia de sus provocaciones se siente en todos los rincones del territorio nacional, a través de golpes de mano y una constante amenaza de lo que nos espera en caso de no ceder a sus caprichos, aunque éstos, en el fondo, atenten contra nuestra precaria situación económica e incrementan la inseguridad que tantos muertos ha generado.
 
Mucho se ha discutido sobre la inconveniencia de seguirle recortando los presupuestos a las entidades federativas y los municipios; se ha exteriorizado el repudio general de la población hacia el Presidente; una y otra vez se ha levantado la voz, pero ni así hemos podido disuadirlo de sus terquedades.
 
Por si fuera poco, sus asesores de prensa gastan carretadas de dinero en spots televisivos tratando de proyectar otra imagen que no le corresponde, pues cree que con anuncios mal elaborados podría convencernos de que fuera de él no ha existido nadie mejor al guiar los destinos de México.
 
Pero es obvio que ya nadie le cree. Nadie ajeno al grupo de sus panegiristas, que hoy afila sus fauces para devorar lo poquito que nos queda a esta sociedad desangrada.
 
Partido convulsionado
 
Toda organización política que ostente como bandera la democracia, debe obtener fuerza de su pluralismo; reunir a las diversas corrientes en torno de su interés estructural, y dar el mismo trato a todos los que de una u otra forma se involucran con ella.
 
Esto se logra mediante una comunicación abierta, a través del diálogo, y anteponiendo la estabilidad del organismo a los intereses de grupo, a los intereses de quienes sólo participan (en él) cuando de beneficiarse personalmente se trata.
 
Refiero lo anterior porque ahora son las fuerzas vivas del Partido Revolucionario Institucional (PRI), precisamente, quienes enfrentan un pleito interno ante la cercanía de los tiempos electorales, merced al descrédito que entre sí promueven los contendientes que van en pos de la candidatura presidencial.
 
Por eso no me extraña que algunos políticos involucrados en esta justa hablen de prietitos en el arroz, cuando todavía no existe, siquiera, el grano sobre la mesa.
 
De ahí la relevancia de su actitud, por demás irresponsable, pues no es desinformando como se lograría la nominación; ni es descalificando al adversario como se podría ganar simpatía; tampoco es denostando como se obtiene credibilidad, o, en su momento, el ansiado “destape”.
 
Por tanto, los priístas más acelerados deben entender que en este rejuego pre-electoral todos son iguales, ninguno es más que el otro, y que sólo una contienda de altura lograría su real posicionamiento, a menos que las conjeturas animen su actitud valemadrista.
 
Reforma en puerta
 
En su segundo período ordinario de sesiones del primer año de ejercicio constitucional –que inicia en septiembre próximo--, la LXI Legislatura del Congreso local dará entrada a una necesaria reforma al Código Penal.
 
De esta forma atenderá uno de los reclamos más urgentes de la sociedad en su conjunto, pues el castigo a la delincuencia se ha convertido en una prioridad ante la creciente inseguridad pública.
 
Con las modificaciones jurídicas, la nueva reglamentación podría facultar a los jueces a utilizar criterios propios para evaluar las circunstancias en que fueron cometidos los delitos, y, al mismo tiempo, determinar la peligrosidad de los responsables para que éstos no muy fácilmente volvieran a delinquir… aunque sean menores de edad.
 
La esperada reforma es urgente, también, porque hay que detener la ola criminal que se extiende por los 43 municipios del estado; y porque no hay rincón donde todo tipo de hampones no haya sentado sus reales.
 
Se hace camino al andar
 
*** Sé de buena fuente que el diputado Alejandro Guevara Cobos, uno de los más reconocidos saltimbanquis de la política estatal, estaría dispuesto a “sacrificarse” por el PRI si acaso la base le “suplicara” ser candidato a senador.
 
*** Él, como otros cartuchos quemados y algunos priístas de nuevo cuño que también aspiran ser candidatos a legisladores en el 2012, sin embargo miran con desagrado a ciertos colegas que rehúsan convertirse en corifeos de cuanto hacen o dicen, por creer que en verdad brillan con luz propia.
 
*** Lo que olvidan el legislador y los otros, es que la prensa, así como los ayudó en su lento aprendizaje político, igual podría exhibir sus excesos y debilidades que, admítase o no, en algo contribuyen al momento de tomar decisiones.
 
E-m@il:
 
jusam_gg@hotmail.com golpeados@prodigy.net.mx

Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
adadasdas
HoyTamaulipas.net Derechos Reservados 2016
Tel: (834) 688-5326