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Sección: Editoriales / Golpe a golpe

Anticipo económico

Por: Juan Sánchez-Mendoza 24/08/2011 | Actualizada a las 22:32h
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En la reactivación, todos debemos participar
Sería injusto dejar problema sólo al gobierno
México ha servido de laboratorio a Calderón
Vía televisión, otra vez, daría informe anual
 
La reactivación económica de Tamaulipas es una de las asignaturas que más requieren el apoyo de todos los sectores productivos del estado, ya que de otra forma sería prácticamente imposible sortear la crisis que nos mantiene casi en la indefensión ante la escalada inflacionaria, motivada, según los eruditos en la materia, por un mal manejo financiero por parte de la Federación.
 
 Y en este paquete va implícita la contribución del Gobierno estatal, que, por cierto, al solicitar formalmente un adelanto de 731 millones 126 mil pesos con cargo al Fondo de Aportaciones para el Fortalecimiento de las Entidades Federativas, asoma claro interés para cumplir cabalmente su oferta de concretar obras y atender en tiempo y forma los programas sociales.
 
Así lo entienden en la LXI Legislatura del Congreso local, por lo que ayer, al sesionar su Comisión Permanente, se dio luz verde al Ejecutivo para que requiera legítimamente el anticipo a la Federación.
 
Incluso, se dio entrada a la iniciativa para tramitar un crédito por mil 500 millones de pesos, para aplicarse en materia de seguridad pública, que habrá de discutirse en el pleno que iniciará su segundo período del primer año de ejercicio constitucional en septiembre próximo.
 
Laboratorio de Calderón
 
Justo ahora, cuando vía televisión el Presidente de la República da la cara para (en cápsulas) informar por adelantado sobre el estado que guarda la administración pública federal, es pertinente recordar que él mismo, al asumir la jefatura del Poder Ejecutivo, ofreció que en México no habría más problemas económicos; erradicar la pobreza, vencer la crisis y evitar su recurrencia para que el país pudiera acceder a un auténtico desarrollo.
 
Pero no ha cumplido. Primero porque su política económica empuja a la Nación a la peor crisis de su historia; y luego porque ésta genera tal pobreza que ahora hay más de 60 millones de mexicanos afectados y la pérdida del 70 por ciento del poder adquisitivo la padece el grueso de la población.
 
Caro han pagado quienes votaron por el Partido Acción Nacional (PAN) el 2 de julio del año 2006 –y también los que sufragamos por otros partidos y/o candidatos presidenciales--, ya que el espejismo del michoacano de gobernar un país de primer mundo existe sólo en su mente.
 
Con hechos que de ningún modo generan progreso, México ha servido de laboratorio al señor de Los Pinos para experimentar en materia política, económica y social, pues lo mismo agudiza conflictos hacia el interior de su gabinete que solapa el enriquecimiento de un reducido grupo de inversionistas; e impulsa con cargo al erario a quien considera su propio relevo sexenal.
 
Con esto, el actual señor de Los Pinos rebasa en mucho a Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría Álvarez, José López Portillo, Miguel de la Madrid Hurtado, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León y Vicente Fox Quesada, cuando menos, quienes igual que él instrumentaron una versión moderna del porfiriato.
 
Ola de excesos
 
En aras de su pregonada modernización del ejercicio público, Felipe se ha excedido en el uso del poder que le confiere nuestra Carta Magna, como bien lo demuestra la cancelación de la ceremonia solemne, aunque derrochadora, en que el jefe del Ejecutivo federal personalmente entregaba al Congreso de la Unión su informe por escrito y solía pronunciar un mensaje político.
 
Bajo su régimen también se ha fortalecido la era de los tecnócratas que llegaron al poder con Miguel de la Madrid Hurtado, para desplazar a la vieja clase política y nacionalista.
 
Ya lo había adelantado José López Portillo en su libro “Mis tiempos”, en el que comentaba que él había sido el último Presidente de la Revolución.
 
Por tanto, lejos de todo concepto nacionalista, Calderón Hinojosa ha reimplantado el neoliberalismo, proyecto similar al liberalismo social que impulsó a inicios de este siglo Porfirio Díaz y que provocó la Revolución de 1910.
 
Este (mal) modelo, por cierto, ha cobrado altos costos sociales en diversos países de América Latina, como Chile, Venezuela, Argentina y Perú, sin considerar a las naciones de otros continentes que merced a políticas erróneas están sumidas en el atraso, abandono y pobreza.
 
Estrategia inoperante
 
La administración presidencial, hasta hoy inclusive, ha estado marcada por la ineficacia e ineficiencia que la vuelven inoperante.
 
Y Felipe Calderón Hinojosa, conforme transcurre el tiempo, se aleja más y más del pueblo, porque sólo de esta forma podrá cumplir con los compromisos contraídos con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y los dueños del dinero, que son quienes en realidad mandan y deciden qué hacer en Palacio Nacional.
 
Sin embargo, con esta su actitud, el inquilino de Los Pinos confirma estar más que equivocado, porque no toma en cuenta que si bien los pueblos gobiernan a los gobernantes, los intereses gobiernan a los pueblos; que con las voluntades mayoritarias y los intereses predominantes se puede seguir revolucionando a la sociedad mexicana, pero que adulterar la decisión del pueblo es tan malo como adulterar sus alimentos.
 
Bajo este entendido, creo bien vale la pena recordarle a Felipe que el porfirismo cayó porque había lo que él suponía que no existía: pueblo.
 
Que hubo pueblo en las masas que lograron conciliar intereses para luchar por la Independencia; que hubo pueblo para resistir a las invasiones externas; y
 
Que fue el pueblo el que hizo que México resurgiera frente a la intervención; y que ese mismo pueblo, al que Calderón Hinojosa desprecia tanto como sus colaboradores más cercanos, fue quien lo llevó a la Presidencia de la República.
 
Por tanto, debemos entender que el pueblo de México nunca se ha equivocado.
 
Nunca ha fallado.
 
Se han equivocado y han fallado sus gobernantes, pero no el pueblo.
 
Y basta obedecer al pueblo para que se pueda seguir adelante, o fracasar, como ahora bien debe saberlo el jefe del Ejecutivo federal.
 
El pueblo es dueño absoluto de la palabra; y sólo con su mano es posible construir.
 
Nuestro pueblo es bronco, y bravo cuando es preciso.
 
Pero también sabe ser sosegado y hasta dulce cuando en ello va la convivencia.
 
Sabe buscar la armonía y no la diferencia; la coincidencia en lo sustancial para evitar el encono en lo secundario.
 
Crisis se agudiza
 
En el transcurso de este su penúltimo año de gobierno, pudiera ser que Calderón Hinojosa disponga nuevos recortes federales (que afecten más todavía a los estados y municipios del país) como parte de su estrategia tendiente a sacar avante (y a su gusto) las mentadas reformas política y laboral, para enseguida anunciar que FMI otorgará a México otro crédito para frenar la inflación que aún se niega a reconocer.
 
Incluso esta perorata la repiten los jerarcas de su gabinete, quienes sin rubor alguno espetan que no hay tan grave crisis; y menos como la describen los medios de comunicación (masiva), aunque Usted y yo, y Usted también, nos demos cuenta de que la crisis en México es peor a las caídas económicas  sufridas por otros regímenes presidenciales, que, al menos en su momento, no gastaron carretadas de dinero tratando de disfrazar lo evidente.
 
E-m@il:
jusam_gg@hotmail.com golpeados@prodigy.net.mx

Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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