Por: Juan Sánchez-Mendoza23/08/2011 | Actualizada a las 22:33h
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Miles de aspirantes a
ingresar quedaron fuera No llegó el
‘mega-presupuesto’ comprometido Instituciones privadas
reflejan mayor matrícula Egidio, al rescate de
San Carlos y San Nicolás Las actividades en los centros de educación media superior y superior de
este ciclo escolar, no involucran a todos los aspirantes a continuar sus
estudios o cursar una carrera profesional merced a la falta de recursos
económicos o, simple y llanamente, por no haber alcanzado cupo en ninguna las
instituciones públicas. En torno a ello, los estudiosos del fenómeno advierten que la falta de
oportunidades para acceder a la educación media superior y profesional es un
problema potencialmente explosivo para el país… y esto fortalece la hipótesis
de que lejos de la tan traída y llevada modernización educativa, prometida por
Felipe Calderón Hinojosa, la enseñanza superior en México continúa dentro de
una olla de presión que se podría destapar en cualquier momento. Ante esta apreciación, resulta válido especular en que a lo largo del
presente ciclo escolar pudieran contaminarse ciertas escuelas estatales de
educación superior y otras instituciones públicas ajenas a la Universidad
Nacional Autónoma de México (UNAM) y al Instituto Politécnico Nacional (IPN),
que hoy enfrentan conflictos serios por su incapacidad para atender la demanda
estudiantil, dejando sin matricular a miles de aspirantes. El problema también lleva a recordar que, según los cálculos que el
señor de Los Pinos hizo al inicio de su régimen, sí era posible aumentar del 5
al 8 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) al ramo educativo. Sin embargo en la práctica a la educación superior sólo se le destina el
1 por ciento del PIB, hasta nuestros días. Supuestamente los puntos adicionales que se destinarían a la educación
saldrían de una reforma fiscal integral que, de entrada, aumentaría en seis
puntos porcentuales del PIB los ingresos públicos. Pero como el Presidente fracasó en su intento de imponer la tan mentada
reforma fiscal, no hubo más ingresos y, por tanto, se pospuso la modernización
educativa y queda como asignatura pendiente. Igualito que la reducción de la pobreza. Instituciones olvidadas Sumida en la inercia, improvisación y perspectivas a corto plazo, la
educación superior transcurre entre la crisis y la baja calidad derivada de una
política de abandono por parte del Gobierno Federal, que por un lado deja a la
inversión privada toda posibilidad de expansión y por la otra recorta el
financiamiento a las instituciones públicas. La disminución en la calidad de la enseñanza se ve influenciada por
otros aspectos como el porrismo, la presencia de fósiles y la propagación de
profesores adjuntos; además de la creación de virtuales centros operativos de
guerrilla dentro de varias instituciones. Especialmente en Guerrero, Sinaloa, Puebla y el Distrito Federal. Derivado de ese sentimiento de orfandad en que se encuentran, las
instituciones de educación superior son campo fértil para que proliferen los
grupos estudiantiles que se dedican a cometer actos vandálicos; hay la
presencia de cuando menos 160 mil estudiantes extemporáneos –son los que
debiendo concluir sus estudios en un plazo normal de cinco años siguen
acudiendo “a clases”--, y miles de maestros adjuntos subempleados viven con la
promesa de llegar algún día a ocupar una plaza titular. Son ellos los que hacen el trabajo de las eminencias y catedráticos que
por estar ocupados en otras tareas dejan la mayor carga de responsabilidad a
sus auxiliares. Así, se estima que a nivel nacional hay más de 40 mil alumnos-maestros
con carácter de adjuntos, los que con frecuencia imparten la materia, aplican
exámenes y llevan el rol de calificaciones y asistencia. El documento intitulado “Programa estratégico de desarrollo de la
educación superior” --elaborado por la Asociación Nacional de Universidades e
Instituciones de Educación Superior (Anuies)--, revela la trayectoria que ha
seguido este rubro en los últimos 30 años. Ahí se destaca que el Gobierno ha dejado que la educación privada se
desarrolle en medio de contradicciones, nulo crecimiento e insuficiencia de
financiamiento. ¡Ah!, pero eso sí, no hay quien se meta con las escuelas privadas. Culpables del fenómeno Para algunas
autoridades universitarias, el responsable de todas estas anomalías es el
Gobierno Federal por no enfrentar y reconocer la crisis; tratar de disimularla
y crear una imagen que no corresponde con la realidad social. Esto quiere
decir que las últimas administraciones presidenciales le han restado
importancia al sector educativo, bajo los regímenes priístas y de ultraderecha. Incluso subyace
la idea de que el Gobierno Federal no quiere que crezcan las instituciones
públicas, como lo avala el hecho de que en diez años la matrícula se haya
incrementado apenas en un 0.56 por ciento. En cambio las
escuelas privadas ganan terreno, aunque con ello se enfrente el riesgo de
perder calidad en la enseñanza. Al respecto, en
colaboración anterior le he comentado que dejar a las libres fuerzas del
mercado los servicios de educación superior, bien pudo haber sido una
estrategia compensatoria en un contexto de insuficiencia de recursos, pero se
enfrentan claros riesgos de pérdida de calidad. También dije que
“al contrario de esta situación, debiera retomarse la posibilidad de construir
nuevas universidades públicas”. Al parecer no
han sido suficientes los intentos por reorientar el subsistema, por lo que se
hace necesario realizar un mayor esfuerzo porque lo único que se ocasiona con
actitudes como la aquí planteada, es que se deje sin oportunidades a las nuevas
generaciones. Y eso que la
demanda es de 1 millón de espacios anuales, contra los 180 mil creados en el
presente año. La disputa Datos de la misma Anuies, igual revelan que la disputa por los espacios
educativos la va ganando el sector privado, como bien lo advierte la
información más reciente de la propia institución, al revelar que la matrícula
pasó de 2 millones 47 mil alumnos a 2 millones 236 mil en el actual ciclo
escolar. ¿Pero dónde estudian esos jóvenes? ¿Y de dónde salen los recursos para su manutención? Hasta hace cinco años existían mil 292 instituciones de educación
profesional, de las cuales 529 pertenecían al sector público y 763 al privado;
mientras el subsistema universitario estaba integrado por 72 universidades
públicas y 175 particulares. El estudio cita que además de las 44 universidades públicas, integran el
sector público 78 institutos tecnológicos, 36 universidades tecnológicas, 351
escuelas normales, 21 institutos tecnológicos agropecuarios, 8 institutos
tecnológicos del mar y un instituto tecnológico forestal. Pero esto poco le importa a la administración presidencial de Felipe
Calderón Hinojosa, quien da la impresión de privilegiar el crecimiento de la
educación privada ante la debacle que sufre la educación pública. Se hace camino al andar *** Consciente del anterior fenómeno y en un desplante humanista, el
rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT), José María Leal
Gutiérrez, giró instrucciones precisas para prorrogar, hasta hoy, 24 de agosto,
la inscripción del estudiantado a las distintas carreras que la institución
estatal imparte. *** En la gira de trabajo que realizó por los municipios de San Carlos y
San Nicolás, el gobernador Egidio Torre Cantú dejó establecido que su
administración seguirá impulsando programas de asistencia social; anunció un
apoyo millonario para obras comunitarias e inauguró instalaciones médicas. *** La Auditoría Superior del Estado de Tamaulipas ha decidido llamar a
cuentas a todos los que de una u otra forma tuvieron qué ver con los
ayuntamientos que están en la mira. *** Y esto habré de documentarlo mañana. Precisamente. E-m@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeados@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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