Por: Juan Sánchez-Mendoza21/08/2011 | Actualizada a las 22:37h
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Hoy retornan a clases en todos los niveles Entra en marcha ‘plan piloto’ de educación Magisterio politiza su presencia en las aulas Egidio Torre Cantú estimula el aprendizaje Con el inicio del ciclo
escolar 2011-2012, también se pone en marcha un plan piloto en seis mil aulas
de educación básica –cinco mil de primaria y mil de secundaria--, como parte de
un nuevo modelo para transformar la enseñanza en México. Así, en los salones de clase
previamente designados para aplicar el renovador esquema, el aprendizaje habrá
de responder a tres áreas que forman su base fundamental: 1) “Ser nacional y ser humano”, donde se enmarcan
materias como geografía e historia; civismo, ética, tecnología, deportes,
artística, tutoría y asignatura; 2) “Ser universal y
competitivo”, que se concentrará en el lenguaje y la comunicación; el inglés
como segunda lengua; matemáticas, ciencia y tecnología y habilidades digitales;
y 3) Incorporar cada vez más el
uso de tecnología y cambiar los libros de texto. Estas innovaciones a nadie
deben sorprender, pues la Secretaría de Educación Pública (SEP), con la
aplicación del plan piloto, prácticamente arranca la mentada reforma educativa
tan cacareada por los regímenes presidencialistas más recientes. Sin embargo ésta ofrece la
impresión de ser tan sólo una copia del modelo de instrucción básica que se
aplica en otras naciones del orbe –como los Estados Unidos de Norteamérica, por
ejemplo--. Y falta ver si aquí en México los educandos logran recibir una
instrucción profesional por parte de su profesorado, como sí ocurre allende el
río Bravo, donde el aprendizaje nada tiene qué ver con sindicatos, aviadores,
adjuntos ni políticos. No más reprobados Ignoro a quiénes dé más gusto
la segunda etapa del nuevo modelo educativo que habrá instituirse en todo
México en el ciclo 2012-2013, ya aprobado el plan piloto que este día se pone
en marcha. Si a los padres de familia,
mentores, alumnos o la burocracia. Lo digo porque según el nuevo
método educativo elucubrado por la hoy diputada federal Josefina Eugenia
Vázquez Mota (cuando era titular de la SEP) y consumado por Alonso José Ricardo
Lujambio Irazábal (su sucesor) contempla ya en plena práctica –es decir, a
partir del ciclo que inicia en un año más, cuando menos: a) Evaluar a los alumnos cada
tres años en preescolar, primaria y secundaria; b) Eliminar la boleta de
calificaciones; c) Crear la cartilla de
educación básica; d) Convertir al inglés como
segundo idioma oficial; e) Tener escuelas de tiempo
completo; y f) Que la escuela ocupe el
centro de la operación curricular. Claro que falta todavía un año
para que esto entre en operación en las 31 entidades de la República Mexicana y
en el DF. Pero bien vale la pena
advertir sobre el propósito, pues este ciclo escolar es el último en que habrá
alumnos reprobados. Educación politizada Durante décadas el sistema
educativo ha estado supeditado a los caprichos del corporativismo magisterial
que, en su búsqueda del poder por el poder mismo, mucho ha contribuido al
estancamiento de la enseñanza y a la comercialización de ésta (por parte de las
instituciones privadas), en un claro atentado al artículo tercero
constitucional. Actualmente el Sindicato
Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) agrupa a más de un millón 200
mil afiliados en todo el país y recauda cuotas que acarician los ¡dos mil
millones de pesos anuales! Sin embargo el censo de los
maestros y sus contribuciones gremiales podría ser mayor, tomando en cuenta a
los grupos opositores como Punto Crítico y Coordinadora Nacional de
Trabajadores de la Educación (CNTE). Hay que recordar que hasta
1992, cuando Carlos Jonguitud Barrios se mantuvo como dirigente magisterial,
los mentores rechazaban (en petit comité) cualquier otro cacicazgo corporativo,
pero nunca actuaron abiertamente contra el grupo oficialista –fuera de los
educadores alcistas del sur de México encabezados por Othón Salazar--; y en
cuanto el potosino fue desplazado por Elba Esther Gordillo Morales (gracias a
una disposición presidencial), los maestros inconformes empezaron a
radicalizarse en su búsqueda de democratizar al gremio, aunque jamás plantearon
una estrategia real para reorganizarse. Menos cuando la chiapaneca, en
un discurso reformatorio (de a mentiritas sobre los estatutos), se comprometió
a que el SNTE se mantendría ajeno a los intereses de los partidos políticos y
que sus dirigentes no ocuparían al mismo tiempo cargos partidarios ni de
elección popular. Es obvio que la primera en
incumplir con la oferta fue ella, al (durante las siguientes décadas) echarse
en brazos no sólo de Carlos Salinas de Gortari, sino de Ernesto Zedillo Ponce
de León, Vicente Fox Quesada y Felipe Calderón Hinojosa, obligando a los
secretarios generales (en turno) de las 56 secciones y a los jefes de las siete
mil delegaciones a respaldar sus maridajes políticos. Maestros tamaulipecos Considerando ese juego sucio,
poco impacto han tenido las expresiones del dirigente de la sección 30 del
SNTE, cuando dice que ha hecho un llamado a los maestros para que eviten caer
en provocaciones y mantengan un clima sindicalista tranquilo, pues existen
claras señales de que actualmente, hacia el interior del magisterio, hay
intenciones de querer desestabilizar la paz social en el estado por su codicia
de obtener más dividendos en el ciclo escolar que apenas inicia. No ha dicho el jefazo
sindicalista, por supuesto, que el magisterio es el primer sector de todo
Tamaulipas que desde hace meses viene sembrando la zozobra en las escuelas y
entre los padres de familia, quienes son advertidos (en los planteles) que si
no cubren las cuotas (ilegítimas) por inscripción sus hijos no tendrán derecho
a la matrícula. En fin, el doble lenguaje ya
está más que detectado, y, sobre todo, el atentado al que el SNTE contribuye
contra la educación laica y gratuita. Continuidad educativa La enseñanza laica y gratuita,
en estricto apego a la legalidad, es un servicio público que no debe estar
supeditado a los intereses del Sindicato Nacional de Trabajadores de la
Educación; y menos al gusto de quienes manejan las distintas áreas en que se
divide la dependencia gubernamental encargada de este rubro, identificados
plenamente cual caciques allá por el rumbo de Tamatán. Por ello el jefe del Ejecutivo
estatal, Egidio Torre Cantú, ha girado instrucciones para que se cumpla el
compromiso de implementar una educación integral de calidad, basada en valores,
pertinente, incluyente e innovadora. Esto con la clara intención de
formar ciudadanos aptos para desempeñarse con éxito en la nueva sociedad del
conocimiento y comprometidos con el desarrollo sustentable de Tamaulipas, a
partir de una formación humanista y práctica vinculada a las necesidades
sociales y productivas del estado y del país. El mismo Gobernador ha
reconocido que la educación, como patrimonio del individuo, fortalece su
capacidad de desarrollo personal, social, económico, político y cultural. De ahí su compromiso de que
todos los niños de preescolar y primarias públicas sigan teniendo educación de
excelencia y además un seguro contra accidentes que los proteja desde que salen
de sus casas. Como usted podrá apreciar,
Egidio tiene muy en claro que la educación integral es la mejor arma para
erradicar de tierra cueruda el espectro del analfabetismo, del ocio, de la
ignorancia y de la marginación. Igual entiende, ya lo creo,
que para alcanzar la meta es necesario implementar un proceso altamente
democrático que asegure la participación de los principales actores educativos:
alumnos, maestros, padres de familia, instituciones, organizaciones, clubes de
servicio y a la ciudadanía en general, a efecto de considerar sus opiniones y
propuestas respecto a la situación de la época y las perspectivas de la
educación. Quizá existan funcionarios del
ramo y algunos mentores que no comulguen con la política educativa de Torre
Cantú, pero serían los menos, estoy seguro, porque en los hechos Egidio ha
demostrado que nada detendrá su proyecto de elevar la calidad en el aprendizaje
de nuestros hijos. Em@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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