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Sección: Editoriales / Golpe a golpe

Rumor electorero

Por: Juan Sánchez-Mendoza 18/08/2011 | Actualizada a las 22:20h
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En toda víspera eleccionaria, se juega sucio
Más lo hacen quienes ya se saben perdidos
Cordero Arroyo sí amerita un jalón de orejas
El empréstito estatal reactivaría la economía
 
El juego sucio sería característica inherente de los políticos que, llegado el momento de las definiciones, ningún derecho tendrían de reclamar las candidaturas a legisladores federales que a partir de octubre próximo se pondrán en juego en todo el país.
 
Por eso desde ahora han dado en filtrar rumores a la prensa que no alcanzan su cometido merced a la ligereza de sus planteamientos –la mayoría de las veces--, o porque el receptor, por convicción propia, se rehúsa a magnificar supuestos que en nada contribuyen a la objetividad periodística y sí, por el contrario, a la real pérdida de credibilidad tanto de él como de la prensa en su conjunto.
 
El comentario surge porque (a últimas fechas) algunos periodistas hemos sido bombardeados con información que refiere ciertos deslices en la vida privada de algunos aspirantes al Senado de la República y al Palacio Legislativo de San Lázaro, sin que los autores de esa embestida se atrevan a dar la cara.
 
Ya por cobardía, o, como ellos argumentan, “por razones obvias”.
 
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos es muy clara al consignar que la libertad de expresión debe respetarse siempre y cuando no atente contra la vida privada de los individuos, pero hay quienes arguyen que un político no tiene vida privada, en clara alusión a su afán de ganar espacios a través de noticias escandalosas, con las que intentan lograr popularidad hacia el interior de los partidos.
 
En lo sucesivo y hasta la víspera de las contiendas internas, si es que éstas se practican conforme a los propios reglamentos partidistas, seguramente arreciarán los golpes bajos que refieran el mal comportamiento de fulano, zutano o mengano (en su vida privada), sin que nada ni nadie pueda frenarlos aun cuando se tratare de simples especulaciones, porque igual que los periodistas éticos existen vividores del oficio que en el chantaje y la extorsión encuentran su modus vivendi.
 
Por lo que respecta a la prensa profesional –los lectores bien que la ubican--, ésta difícilmente haría eco a la infamia, a la diatriba, o, en su caso, a la reproducción de versiones que no le constaran.
 
El tema viene a colación porque a mi correo electrónico ha llegado cualquier cantidad de anónimos que consignan supuestos malos comportamientos de “los posibles precandidatos”; su afición por el alcohol y las mujeres ajenas; amén de algunas tropelías familiares.
 
Igual hablan de situaciones que sí están enmarcadas en su actividad política, como son el origen de los dineros presumiblemente ilícitos que podrían utilizan en sus adelantadas e ilegales campañas de posicionamiento; el abuso de influencias con las que buscan lograr su cometido, y algunos actos de corrupción en los que supuestamente se han visto involucrados.
 
Pero eso es harina de otro costal.
 
Y de ello hablaré en futuras colaboraciones, pues hoy me ocupa simplemente la necesidad de aclarar que no soy, ni pretendo ser, repetidor de especulaciones.
 
Ni menos tengo interés en entrometerme en lo que no me importa; o sea, en la vida privada de los aspirantes.
 
Lamentablemente muchos de ellos han caído en el juego de sus pares y están más ocupados en querer curarse en salud que en atender puntualmente su quehacer político-administrativo inmediato.
 
Legisladores libertinos
 
Cierto es que los diputados federales gozan de fuero constitucional; que son los responsables de vigilar el cabal cumplimiento de las leyes; que son ellos quienes derogan y promueven la legislación vigente en el ámbito nacional y que gozan de libertad plena, como cualquier otro ser, para criticar, analizar, denunciar o simple y llanamente reconocer todo lo que ocurre en su entorno. Dentro y fuera del recinto legislativo; en sus lugares de origen, en sus comunidades o en sus distritos.
 
Pero también es cierto que no por su investidura pueden recurrir a la difamación, a la mentira, a la diatriba para darse a notar o ganar reflectores; para que los periodistas les regalemos espacios, o para denostar a quienes no acceden a sus caprichos y chantaje político.
 
Quizá por ello mucho llamen mi atención las palabras que en vida pronunciara el ideólogo Jesús Reyes Heroles.
 
Dijo: “La ambición es móvil de la acción política; pero la ambición de buena ley, la ambición humana de servir y destacar, no de servirse y parecer”.
 
Cito lo anterior porque en todo el tiempo que los diputados federales de extracción albiceleste han despachado en el Congreso de la Unión –al menos los de origen tamaulipeco--, no he sabido de alguno de ellos que al menos se suba a la tribuna para proponer la elaboración de algún proyecto de ley tangible o que hayan defendido con la ley en mano causas de sus representados sin anteponer el interés propio o de los grupos de ultraderecha.
 
Por otra parte, debo aclarar que el fuero constitucional no les da patente de corzo para dar rienda suelta a su libertinaje.
 
Ni para agredir a los periodistas que no aplauden cuanta ocurrencia tienen; o para conspirar contra la libre expresión.
 
Triple interrogante
 
¿Por qué si los medios de comunicación masiva, sobre todo los electrónicos, auspician actitudes de violencia y en ocasiones de linchamiento político, la sociedad civil y los partidos políticos no hacen nada o muy poco para evitar tan bochornosos acontecimientos?
 
2) ¿Por qué si hay conocimiento pleno de que la cultura masiva del spot no aporta nada a la reflexión del electorado, se sigue tolerando que sea éste uno de los principales instrumentos de propaganda política?
 
3) ¿Por qué tenemos que ser receptores de confrontaciones estériles, descalificaciones y calumnias, salidas de políticos irresponsables, cada vez que se avecina y hay una  contienda electoral?
 
Los mapaches
 
Estos animales, también conocidos como ositos lavaderos, son mamíferos carniceros que se distinguen por tener orejas puntiagudas erectas, cuerpo rechoncho, larga cola peluda, cabeza ancha, hocico corto y unas manchas negras que le rodean los ojos como si portara un antifaz.
 
Son, además, ejemplares que cazan durante la noche.
 
Cualquier semejanza con algunos personajes de nuestra basta fauna política, no es mera coincidencia.
 
Usted bien puede identificarlos en los partidos con registro oficial, donde han empezado a hacer de las suyas porque su especialidad es la imposición de candidatos.
 
Acuerdo alterado
 
La placeada que por todo el país realiza Ernesto Javier Cordero Arroyo, amerita al menos una amonestación por parte del presidente del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del membrete albiceleste, Gustavo Enrique Madero Muñoz, y quizá hasta la inhabilitación para ocupar cargos en la administración pública, pues hay la sospecha de que su promoción política es con cargo al erario federal.
 
Hace días, en este mismo espacio, le comenté que los cinco aspirantes a la candidatura presidencial del PAN, ante su dirigente nacional, firmaron un acuerdo para que la nominación se buscara con limpio proselitismo y sin utilizar recursos públicos.
 
Pero ya ve Usted, al “delfín” de Felipe Calderón Hinojosa poco le importa lo que diga su dirigencia partidista.
 
Y, obvio, menos lo que diga o deje de cuestionar la opinión pública.
 
Se hace camino al andar
 
*** El adelanto presupuestal de 731 millones 126 mil pesos, con cargo al Fondo de Aportaciones para el Fortalecimiento de las Entidades Federativas, que pide el gobernador Egidio Torre Cantú para concretar obras, además de ser una solución sana para cumplir en tiempo y forma con el Plan Estatal de Desarrollo, vendrían a reactivar la economía estatal. 
 
Em@il:
jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx

Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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