Por: Juan Sánchez-Mendoza14/08/2011 | Actualizada a las 22:30h
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Los tiempos para
designar candidatos priistas al Senado de la República y Cámara de Diputados,
estatutariamente sólo compete determinarlos al Consejo Político Nacional (CPN),
pero en realidad son los gobernadores y/o dirigentes partidistas estatales
(según sea el caso) quienes precisan el reloj político en cada entidad. Por eso cobran
especial importancia las palabras que el mandatario Egidio Torre Cantú
pronunció el sábado que nos antecede, en un evento de la Fundación Colosio, para
establecer que los priistas tamaulipecos irán con loe mejores candidatos al
Poder Legislativo federal. “Los vamos a
elegir bien, a tiempo. Ni antes ni después; y con ello vamos a ganar porque el
PRI es la fuerza de Tamaulipas”, dijo. Esta aseveración
seguramente habrá de desactivar a los acelerados que, desde hace meses incluso,
operan en los ocho distritos electorales en busca del posicionamiento que los
convierta en candidatos, pues le apuestan a la consulta a la base como método
selectivo, más que a la unidad. Y es que la
unidad es precisamente el apostolado inmediato al que recurren los dos
aspirantes presidenciales más visibles, en su abierto proselitismo que ellos
tanto niegan. Ahora toca al
presidente del Comité Directivo Estatal (CDE) del PRI, Lucino Cervantes Durán,
darle seguimiento a esa oferta del mandatario y evitar, sobre todo, que una
“mano negra” o “pachona” quieran influir en el (todavía lejano) proceso
selectivo de candidatos, pues se contaminaría cualquier buena intención hasta
el grado de dificultarle el gran electoral el palomeo de candidatos. Desacreditación
electorera México podría
vivir nuevamente momentos de incertidumbre en su avance democrático, merced a
la descalificación que ya se hace del Instituto Federal Electoral (IFE)) como
máximo órgano rector de los comicios a celebrarse en julio de 2011. Así lo dejan
entrever las desacreditaciones de dos jerarcas de partidos políticos opositores
al PRI, que con su actitud avalan una de las tesis más recurrentes de lo que
ellos llaman inconformidad social. Dicen: “en el
país existe descomposición política.” Pero ese rollo es
el mismo que han manejado durante años y años, aún cuando en la República
Mexicana se ha modificado el escenario político y se atraviesa por un clima de
certidumbre político-electoral, a tal grado que las diversas organizaciones
participantes en la justa que viene ni siquiera cuentan con elementos valederos
para descalificar el proceso; menos se han preocupado en reorganizar sus
estructuras, como antaño; ni en tender un sólido puente de plata a la
democracia que tanto dicen buscar. Ejemplo de que la
oposición pretende descalificar a priori el proceso electoral son los epítetos
que desde los partidos Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática
(PRD) se lanzan en contra de algunos notables del Revolucionario Institucional
(PRI), y el descrédito que promueven en contra del Instituto Federal Electoral,
dizque por no conformar un cuerpo colegiado que en verdad garantice
imparcialidad en los comicios. Lo que ocurre es
que hoy (como antaño) hay políticos electoreros que buscan los momentos
adecuados para desencadenar una crisis comicial, donde el PAN, PRD y PT
entenderían la legalidad sólo si pudieran adjudicarse la Presidencia de la
República y la mayoría en el Poder Legislativo. Con todo ello,
los protagonistas de este affaire soslayan (de manera irresponsable) que su
cerrazón mantiene en suspenso la estabilidad social, política y económica de
todo el país; que ya son otros tiempos y otras las circunstancias, porque en la
justa electoral nadie sería más ni nadie menos. Esos
desestabilizadores, igual, se empeñan en acusar al IFE de ser el principal
promotor del clima de anarquía política que viven sus propios partidos, en
lugar de ofrecer respuestas sólidas que eviten los desbordamientos. Y han caído en el
juego del Partido de Acción Nacional, sin querer recordar, quizá, que el IFE es
una entidad independiente y que esa independencia tuvo su origen, precisamente,
en los planteamientos de los tres principales partidos que contenderán en el
hándicap 2011. Por tanto,
resulta absurdo pensar que un organismo incubado por los mismos partidos
políticos ahora no tenga la credibilidad que en su momento éstos le dieron al
engendrarlo. ¿De qué se trata? Em@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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