Por: Juan Sánchez-Mendoza12/08/2011 | Actualizada a las 09:08h
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Cuando hay voluntad para
acceder a estadios de buen entendimiento, en el ejercicio público se alcanzan
acuerdos que generalmente benefician al conglomerado social.
Y son más notorios cuando la
concordancia se da entre actores que profesan ideologías encontradas en el
terreno político, pues entonces se privilegia la democracia en toda la
extensión de la palabra.
Durante la época
postrevolucionaria, en México, se ha demostrado que por falta de voluntad los
desacuerdos derivan en encuentros donde los grupos se ocupan más del
contrincante que de las causas que dicen defender.
Es decir, de procurar justicia
para los que menos tienen.
Pero igual se han dado casos
en que los antagonistas políticos, por voluntad propia, anteponen los intereses
de sus pueblos a la diferencia de doctrinas, conscientes de que trabajando de
la mano con quienes se la tienden, sin más interés que el bienestar colectivo,
todos ganan.
Cito el hecho porque en la
víspera el gobernador Egidio Torre Cantú realizó una gira de trabajo en los
municipios Padilla y Güemez, donde se puso de manifiesto la sana relación que
sostiene con los alcaldes Edgar Eduardo Alvarado García y Lorenzo Morales
Amaro.
El primero es militante activo
del Partido Acción Nacional (PAN) y el otro del membrete tricolor.
Pero la diferencia
político-ideológica con el presidente municipal de Padilla ni la coincidencia
partidista con el de Güemez influyeron en el ánimo del jefe del Ejecutivo
estatal, quien dio el mismo trato a los dos.
Lo que si atrapa mi atención,
es que el munícipe de Padilla no sólo empate con el mandatario en los asuntos
que más impactan en la localidad, sino el reconocimiento público que le hizo
para devolver a la comunidad que preside la certidumbre y ganas de trabajar.
Dijo:
“Este municipio ha recuperado
su crecimiento económico, gracias al apoyo del Gobernador…”, a quien definió
como “un hombre de gran calidad humana, de carácter, de fortaleza… pero sobre
todo, un hombre que ha demostrado ser más grande que tres letras y un color.
“Es un hombre que ha interpuesto ante todo los intereses populares y los
intereses de su pueblo: Tamaulipas, respetando la libertad y la democracia,
siendo un caballero en esas cuestiones y siendo un buen amigo de los
padillenses”.
En respuesta el jefe del
Ejecutivo estatal destacó que “haciendo todos equipo, haciendo cada quien la
parte que nos corresponde, lograremos el Tamaulipas que todos queremos”. Por tanto, insisto, cuando hay
voluntad para trabajar es posible acceder a estadios de buen entendimiento.
Constructivo, claro está.
El juego de los tiempos
El Partido Revolucionario
Institucional (PRI), como membrete, requiere respetar los tiempos para elegir
candidato a la Presidencia de la República, a menos que exista el interés de
ceder a la oposición mayores espacios en la convulsionada disputa sucesoria.
Pero esta decisión no
corresponde al Comité Ejecutivo Nacional (CEN) –como tantas veces el mismo
Humberto Moreira Valdez lo ha querido ocultar--, sino al Consejo Político
Nacional (CPE), por ser un atributo que le conceden los propios estatutos
partidistas, aun cuando regularmente éste no cuente con autonomía real.
Refiero lo anterior porque es
evidente que la situación se ha tornado más ríspida hacia el interior del PRI
conforme transcurren los días.
Y más porque el equipo de
Enrique Peña Nieto ha entrado ya en una abierta confrontación con el de Manlio
Fabio Beltrones Rivera.
Hasta el día de ayer,
inclusive, el Consejo Político Nacional del PRI mantuvo su postura de que la
convocatoria para la justa interpartidista se publique hasta enero del 2012;
que la elección se desarrolle en los últimos días de febrero y que el 4 de
marzo marzo --aniversario de la fundación del tricolor, precisamente--, se dé a
conocer el nombre del abanderado. No antes, aunque los riesgos que conlleva
jugar con los tiempos pre-sucesorios son muchos.
Así, mientras en la sede
tricolor se nota una clara apatía por meter orden en este hándicap, los dos
precandidatos se conducen como mejor les viene en gana y nada parece importunar
sus tempraneras campañas proselitistas; menos sus dichos y actuares, aunque
habitualmente lo declarado y sus desplantes causen malestar entre ellos mismos,
hasta el grado de que muchos de los oportunistas que los acompañan en su
aventura alienten el encono, le apuesten a un “choque de trenes” y magnifiquen
la disputa política.
Chiva en cristalería
Elba Esther Gordillo Morales
asoma desesperación en el ocaso de su carrera política.
Por ello actúa como chiva en
cristalería arremetiendo contra todo lo que se le ponga enfrente.
Ya no le preocupa ventilar sus
escarceos con Vicente Fox Quesada, Marta María Sahagún Jiménez, Carlos Salinas
de Gortari, Miguel Ángel Yunes Linares, José Francisco Gil Díaz, Santiago Creel
Miranda y Felipe Calderón Hinojosa, como tampoco le importó el escarnio
provocado otrora por sus relaciones íntimas con Carlos Jonguitud Barrios (qepd)
–de éste heredó el cacicazgo magisterial--, Roberto Madrazo Pintado, Arturo
Montiel Rojas y Jorge Gutman Castañeda.
Tampoco su relación con
Humberto Moreira Valdez, Humberto Dávila Esquivel, José del Carmen Soberanis y
otros vividores de la política y del magisterio donde ella ejerce un cacicazgo
sólo equiparable al de su inventor, Carlos Jonguitud Barrios.
Seductores al acecho
Los más recientes escarceos de
Elba Esther con Santiago y Felipe, sin embargo, podrían encontrar su origen en
la residencia oficial de Los Pinos.
Esto se deduce por el
comportamiento que los tres han tenido a raíz de que la mentora juega en contra
de Josefina Vázquez Mota en su intención de ser la candidata albiceleste a la
Presidencia de la República, merced a un viejo pleito por los amores de un
mancebo.
La guía (a)moral del Sindicato
Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), por su parte, reconoce que
tiene acercamientos con Creel Miranda y Calderón Hinojosa –es decir, un romance
político--, al tiempo que coquetea con Humberto Moreira Valdez –el presidente
del CEN del PRI--, pues no pierde la esperanza de convertirse en secretaria de
Estado.
Por eso concluyo: Con tantos
pretendientes es difícil que la maestra salga bien librada --aun cuando sus
nuevas aventuras (electorales) sean por despecho--, pues probado está que la
infidelidad sólo conduce a la autodestrucción.
En fin, ella siempre se ha
caracterizado por compartir su corazón y exhibir la impotencia de quienes le fallan.
Se hace camino al andar
Hoy, en el Polyforum Victoria,
los alcaldes de la geografía estatal, sus tesoreros y demás funcionarios
municipales involucrados en asuntos del erario, recibirán (aparte del merecido
regaño) un curso intensivo para que errores como el reclamo del Subsidio para
la seguridad Pública Municipal (Subsemun) no se repitan.
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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