Por: Juan Sánchez-Mendoza10/08/2011 | Actualizada a las 10:11h
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Sainetes empañan
el rejuego pre-electoral Reyerta en
Tamaulipas no es caso aislado Actores apáticos,
ante grave problemática Ya discrepan por
fotografías del momento Lo que ocurre hacia el interior del Partido Acción
Nacional (PAN), aquí en Tamaulipas, mancha el adelantado proceso sucesorio
porque el desencanto ciudadano crece y se multiplica cotidianamente, en
respuesta a tanto escándalo provocado por la reyerta que entre sí sostienen los
auto mentados impulsores de la democracia. Olvidados quedan los brotes de cualquier inconformidad
priísta ante la escaramuza que escenifica la clase política del membrete
albiceleste, en aras de obtener beneficios personales o de grupo en elección de
su nuevo Comité Directivo Estatal (CDE). Estamos a escasos dos meses de que el Instituto Federal
Electoral (IFE) inicie formalmente el proceso electoral del 2012, y hasta donde
se ve en Acción Nacional no hay voluntad para alcanzar acuerdos que den
certidumbre a la competencia interpartidista para designar candidatos
presidencial y al Congreso de la Unión, quizá porque en la confusión se apuesta
a descalificar los comicios del año próximo que, de antemano, saben perdidos
los panegiristas de Felipe Calderón Hinojosa, que en las revueltas
acostumbrados ya están a pescar los peces más apetecibles. Eso por un lado, y, por otro, al adelantado proceso lo
manchan los consejeros del mismo IFE, pues más de uno se ha querido pasar de
listo cobrando emolumentos exagerados –e incluso poniendo en entredicho su
honorabilidad--, cuando sabemos que ellos han sido, son, los más beneficiados
en las justas comiciales. ¿Pruebas? Las hay y de sobra, pero ese es otro
cantar. Mejor vayámonos al tema que hoy no ocupa, el del pobre
desempeño de los panistas, cuya actitud quizá derive resultados harto
cuestionables. No sólo en el plano cualitativo, sino también
cuantitativo, pues a como se observan los escenarios aquí en Tamaulipas podría
registrar la votación más pobre de su historia.
Esto derivado de tres situaciones bien marcadas: a) El bajo nivel de competencia que desde ya ofrece el
membrete albiceleste;
b) La apatía ciudadana ante el relevo de su dirigencia; y
c) Los sainetes que hasta hoy (incluso) han fracturado
más a su llamada clase política.
En fin… habrá qué esperar que un milagro ocurra para que
el PAN se convierta en una opción real y tangible para el electorado –de aquí a
la jornada de julio del 2012--, pues de otra forma el priísmo se vería abusivo
por acudir, prácticamente solo, a una competencia donde se supone participan
siete partidos políticos con registro oficial, que son financiados desde las
instancias mismas del poder. Actores
indolentes A ese clima de
anarquía partidista en mucho contribuye la clase política tamaulipeca del
membrete albiceleste involucrada en la administración pública federal, y,
también, el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) que preside Gustavo Madero Muñoz,
pues los unos y el otro hasta la víspera no han dado muestras de ya haber
decidido acabar con el autoritarismo que anida en su representación estatal. De ahí que Gustavo Cárdenas Gutiérrez, Maky Esther Ortiz
Domínguez, Ángel Sierra Ramírez, Lydia Madero García y otros, no se den tiempo
para exigir, cuando menos, que se cancele el método implementado por Francisco
Javier Garza de Coss para elegir a su propio relevo, a fin de establecer reglas
más claras en el proceso que den certidumbre real a cuanto militante quiera
participar. Fotografías del momento La percepción ciudadana discrepa de las estadísticas que
hasta hoy ofrecen las empresas encuestadoras en relación al posicionamiento de
los aspirantes a la candidatura presidencial, de al menos los tres partidos con
una real representación. Sobre todo porque éstas, según se dice, presumiblemente
alteran los resultados a capricho de sus clientes ocasionales, con el claro
objetivo de inducir el sufragio a favor o en contra de actores predeterminados. Hoy de nueva cuenta las empresas que viven de la
mercadotecnia político-electoral se han involucrado en la adelantada justa para
elegir Presidente de México, senadores y diputados federales en julio del 2012,
pero a diferencia de otros procesos en la actualidad se les da más importancia
de la que ameritan, merced a que los parámetros que ofertan son los adecuados
para supuestamente medir la tendencia del voto. Sin embargo hoy, también, son los siete partidos
políticos (con registro oficial) los que se encargan de desacreditar los
sondeos de opinión; y más cuando sus precandidatos “punteros” aparecen con
menos puntos porcentuales que uno o más de sus pares que sí saben cómo, dónde y
en qué gastar el dinero. La danza de corporativos registrados o no ante el
Instituto Federal Electoral (IFE), es otra de las causas que alienta la
incredulidad del pueblo ante las cifras divulgadas a través de los medios de
comunicación masiva. Y con justa razón, pues cada mes se habla al menos una
decena de encuestas, que si bien no son dadas a conocer sí obran en manos de
sus contratantes. Las empresas (todas) arguyen ser independientes, éticas;
aplicar en su levantamiento una metodología probada con índices menores de
error; practicar entrevistas aleatorias en todo el país –aunque en lo que
concierne a Tamaulipas, hasta la víspera no sé de persona alguna que haya sido
consultada--, y se disputan el derecho a anticipar el resultado de los comicios
“si acaso el IFE así lo determinara”. En otras circunstancias harto lejanas ya, sí acertaron en
sus pronósticos –es justo y responsable reconocerlo--, pero en las dos
contiendas federales anteriores a la que vivimos (2009 y 2006), fallaron en su
vaticinio, como lo prueba el hecho de que los resultados no correspondieran a
ninguna de las estadísticas divulgadas estridentemente. No ocurrió igual en el proceso electoral del 2000, cuando
le atinaron, pues entonces era previsible que tanto el candidato priísta a
Presidente Constitucional y muchos de los candidatos a senadores y diputados
federales, también de corte tricolor, eran arrastrados por el descrédito que
contra el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se animó desde la
residencia oficial de Los Pinos y en la Secretaría de Gobernación. Por tanto, negar los resultados de aquellos sondeos de
opinión resultaría insensato, aunque lo ofertado por las firmas encuestadoras
haya sido simplemente el reflejo de la actitud ciudadana en todos sentidos. Refiero lo anterior pa’ que no se crea que las encuestas
siempre fallan. No. Lo que ocurre en esta ocasión es que la percepción
ciudadana difiere en mucho de la medición practicada en segmentos poblacionales
con menos hambre de la que nos sobra. Usted bien puede comprobar esta apreciación si acaso se
diera tiempo para preguntar en familia, entre amigos o conocidos, qué opinan al
respecto. Consulta Mitofsky Se ven mal los candidatos que sus esperanzas de triunfo
las fincan en los resultados de la encuesta levantada por Consulta Mitofsky,
pues el estudio es simple y llanamente una fotografía del momento. En el tiempo que resta a los escarceos podría ocurrir un
mar de imponderables y alterarse el posicionamiento político-electoral de todos
y cada uno de los contendientes, por lo que es recomendable no echar las
campanas al vuelo. Menos cuando Mitofsky ha perdido credibilidad a tal grado
que hoy pocos ciudadanos son los que aún creen en los sondeos de opinión
presentados por la firma encuestadora. Em@il: jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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