Por: Juan Sánchez-Mendoza08/08/2011 | Actualizada a las 22:03h
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Pierden recursos por no querer tramitarlos No son los únicos culpables de la omisión Calderón acelera su propio relevo sexenal Hay injerencia externa en tema sucesorio La falta de recursos
económicos es un problema grave que mucho afecta a los 2 mil 441 ayuntamientos
de la geografía nacional, pues la demanda de servicios públicos, derivada de la
explosión demográfica, rebasa toda capacidad de respuesta en materia de
recolección de basura, alumbrado público, limpia de calles y avenidas,
suministro de agua potable, drenaje y alcantarillado; ordenamiento vial y,
sobre todo, seguridad. Sin embargo hay instituciones
públicas y privadas, aquí en México o allende nuestras fronteras, que ofrecen
ayuda a los municipios en rubros específicos --a manera de empréstitos o fondo
perdido--, sin que importe la filiación político-ideológica de las comunas o la
ubicación territorial, ya que su aportación tiende simple y llanamente a
solucionar el problema. Y de eso existe constancia. De ahí mi asombro por la
negligencia que mostraron los alcaldes de Madero (Jaime Turrubiates Solís),
Altamira (Pedro Carrillo Estrada), Mante (Humberto Flores Dewey), Reynosa
(Everardo Villarreal Salinas), Nuevo Laredo (Benjamín Galván Gómez), Victoria
(Miguel González Salum) y Río Bravo (Juan Diego Guajardo Anzaldúa), para
solicitar en tiempo y forma los recursos del Subsidio para la seguridad Pública
Municipal (Subsemun), que a falta de trámite resultaron congelados. Hablamos de 138 millones 900
mil pesos. Perdidos ya. Así lo reconoce el secretario
del Consejo Ejecutivo Estatal de Seguridad Pública, Ramón Ochoa Delgado, quien
le echó valor al reconocer que varios ayuntamientos incumplieron con la
documentación que justifica la aplicación de la primera partida federal en
materia de seguridad pública. O sea, nos encontramos ante un
grave caso de negligencia, pues si antes se recibió una primera ministración de
recursos se ha fallado en el trámite simple para reclamar la segunda, siendo
que existían elementos de sobra no sólo para solicitar los nuevos recursos,
sino pedir una ampliación del monto merced al problema que cotidianamente
registran los municipios negligentes. En fin, alguien debe responder
por tanta ineficiencia. Hablemos de sucesión El eje central que mueve todas las fuerzas políticas de México, contra
lo que pudiera argumentarse, es el proceso electoral del 2012. Y a este fenómeno se le llama sucesión adelantada. Al respecto se evidencian tres vertientes: La promovida desde la administración pública federal por parte del mismo
señor de Los Pinos, Felipe Calderón Hinojosa, alentando la aspiración de cuando
menos tres panistas, entre quienes sobresalen el gobernador de Jalisco
(Emilio González Márquez), dos secretarios del gabinete: Alonso José Ricardo
Lujambio Irazábal (SEP) y Ernesto Cordero Arroyo (SHyCP), el senador (con
licencia) Santiago Creel Miranda y la diputada federal, que también es
coordinadora de la bancada albiceleste en el Palacio Legislativo de San Lázaro,
Josefina Vázquez Mota; 2) La renovada dirigencia nacional del Partido de la Revolución
Democrática (PRD), que ya muestra visos de que podría resolver el asunto de la
candidatura para Andrés Manuel López Obrador, merced al nuevo amor que exhibe
Marcelo Ebrard Casaubón; y 3) La disputa que por el control del Partido Revolucionario
Institucional (PRI) y la candidatura presidencial libran el senador Manlio
Fabio Beltrones Rivera, el gobernador mexiquense Enrique Peña Nieto y (todavía)
la diputada federal Beatriz Paredes Rangel. Al final se prevé una alianza entre los tres personajes. Polémica sin parangón La dinámica pre-sucesoria, a la par de lo indicado, motiva una fuerte
polémica en la que los actores principales establecen su posición y critican al
adversario. Algunos llegan incluso al cinismo, pues pretenden situarse por encima de
los acontecimientos y propenden a dar lecciones de seriedad, respeto y
ecuanimidad, cuando todo mundo sabe que trabajan de manera frenética en el afán
de llegar a la Presidencia de la República o colocar ahí a uno de sus
incondicionales. Recientemente hubo fuertes críticas hacia el Presidente de México por su
actitud con respecto al tema que nos ocupa, considerando irresponsable que
insista en el tema de la sucesión presidencial, pues, según estiman algunos
profesionales del análisis político, quienes se dejan seducir por el relevo
sexenal causan una polarización al interior de los partidos. El hecho está generando vacíos de poder, ya que los mismos miembros del
gabinete están más preocupados en privilegiar su agenda e imagen personal que
la agenda nacional. Hay un documento en poder del PRI, incluso, que refiere literalmente:
“La sucesión presidencial adelantada ha sido utilizada para crear cortinas de
humo y puestas en escena que distraen la atención de la opinión pública sobre
la incapacidad para resolver de fondo los problemas que atañen al país”. No debe olvidarse que este proceso fue adelantado y propiciado por el
mismo Presidente de la República desde hace casi un año, quien incluso ha
llegado a tolerar que el despacho más importante de su administración pública
sirva para abrirle abiertamente al futurismo a un gobernador panista, dos
secretarios de Estado y dos legisladores del mismo bando. El cuestionamiento hecho al señor de Los Pinos, sin embargo, él lo elude
porque de acuerdo a su propia visión, la carrera sexenal ya está en pleno
desarrollo, cuan cuando la gran mayoría trate de negarlo. Tanto para el PRI como para el PAN y para los integrantes de la
administración federal, el villano favorito que tratan de sumir en el
desprestigio es Andrés Manuel López Obrador, cuya popularidad no decrece
poniendo en tela de juicio las estrategias de golpeteo y linchamiento a las que
acuden sus adversarios en forma reiterada. Injerencia externa En el actual escenario nacional que se distingue por el golpeteo y la descalificación,
incluso utilizando a las instituciones del Estado, nadie quiere ceder ante lo
que consideran un legítimo derecho. No obstante, si las autoridades no muestran ecuanimidad y alcanzan un
acuerdo en beneficio del país al que se sujeten los aspirantes, los ánimos
podrían desbordarse. Mientras ello ocurre, los medios de comunicación masiva, que no pueden
mantenerse ajenos al proceso de la sucesión adelantada, tienen como referencia
obligada cualquier movimiento que hagan los aspirantes con rumbo al 2012. Reza un dicho popular expresado en términos de fatalidad: “Pobres de
nosotros, tan lejos de Dios y tan cerca de los gringos”. Otro más alude a nuestra dependencia con el país vecino del norte:
“Cuando a los Estados Unidos le da gripa, a México le da pulmonía”. Fuera de los lugares comunes y el costumbrismo, lo cierto es que hay una
evidente influencia del país más poderoso del mundo con respecto al nuestro, en
ámbitos económicos, tecnológicos y, en cierta forma, políticos. De esa realidad se originan los comentarios y análisis que ponderan al
factor externo como un elemento determinante o de gran influencia en cada
sucesión presidencial. Ateniéndonos a tal posibilidad, tendríamos que caer en la cuenta de que
tal vez los ojos de Washington estén posados en un personaje de origen mexicano
pero de corazón norteamericano, como en su tiempo lo fueron Carlos Salinas de
Gortari, Ernesto Zedillo Ponce de León, Vicente Fox Quesada y lo es, ahora,
Felipe Calderón Hinojosa. En tal virtud, no tendríamos qué esforzar el cerebro para entender que
la derecha seguiría gobernando el país. Pero aceptar de manera mecánica este tipo de posturas políticas y
afinidades ideológicas que sobre dimensionan la influencia del factor externo,
es ignorar la historia de la Patria y sus instituciones; la identidad y
fortaleza de los mexicanos. Es, en síntesis, negar el principio de autodeterminación y relativa
independencia que tenemos, merced a las luchas libertarias. No obstante el elemento foráneo, en este proceso, podría ser insuficiente
para determinar el rumbo del país; fundamentalmente en materia política. Más bien la clave se ubica en lo interno. Y es aquí donde las aguas están más que revueltas. Em@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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