Por: Juan Sánchez-Mendoza07/08/2011 | Actualizada a las 22:33h
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Algunas son
‘fotografías del momento’ Y otras no
reflejan el sentir ciudadano Contratantes
intentan incidir en relevo García Román sólo
hace daño a CTM En los dos últimos meses el país entero ha sufrido la invasión de algunas
empresas encuestadoras, que de una u otra forma pretenden influir en la
sucesión presidencial adelantada --quizá “instruidas” por sus contratantes o
tal vez con el ánimo de generar confusión entre los sufragantes--, sin que
nadie atine a explicar cómo les nació tanto “interés tempranero” por el relevo
sexenal. Hasta donde entiendo, las encuestas deben ser tomadas en cuenta para
medir las preferencias sobre un artículo, persona o tema específico, por ser
parte indisoluble de la mercadotecnia orientada a su venta –claro que siempre y
cuando se hagan con el profesionalismo requerido--, pero aquí se da el caso de
que los muestreos de opinión pretenden utilizarse para distraer la atención y
cuidar el objetivo de fondo. En un estudio riguroso de los procesos y las tendencias sociales, las
encuestas podrían ser un instrumento muy valioso a condición de que se realicen
con metodología científica, pero en el caso que nos ocupa su excesivo manejo
echa por tierra la objetividad e imparcialidad, al tiempo que las deslegitiman
y causan desconfianza entre sus receptores. Como “beneficiarios” o víctimas de la cascada de encuestas –ahora se le
llama a este fenómeno “la encuestitis”--, surgen los aspirantes a las
candidaturas presidenciales de los partidos Acción Nacional (PAN), de la
Revolución Democrática (PRD) y del Revolucionario Institucional (PRI) que las
encabezan, pues el sufragante común muestra indiferencia ante sus resultados,
mientras la clase política llega el hartazgo y en lugar de darles crédito
empieza a pitorrearse de ellas. No obstante y en menoscabo de los membretes que aparentemente dan la
cara, debo reconocer que los sondeos sí reflejan el sentir ciudadano. Menospreciar sus resultados sería una acción irresponsable, por ser
(casi) copia fiel de lo que se palpa, se ve, se escucha todos los días sobre el
tempranero hándicap presidencial 2012. Que si fulano de tal ha venido de más a menos, o que si suben los bonos
del otro ¿a quién interesa realmente?, pues a decir verdad las cifras poco o
nada aportarían en la decisión final, salvo que satisficieran a quien en verdad
tiene la decisión en sus manos. Credibilidad cuestionada Todas las encuestadoras pretextan hacer un trabajo independiente y no
por encargo, lo que se antoja casi imposible si consideramos que para el
levantamiento de un muestreo como el que realizan se requiere, cuando menos,
pagar salarios a los encuestadores, coordinadores y especialistas en el manejo
de los cuestionarios aplicados; viáticos (transportación, hotel, alimentos,
teléfono, papelería, etcétera); gastos de operación y los imponderables que
surjan durante el tiempo del levantamiento y/o la ejecución del estudio. Y es el anonimato de sus financiadores, precisamente, lo que despierta
la sospecha en cuanto a su credibilidad. Eso y el hecho de que los remitentes de los documentos no den la cara. Por otro lado, se dice que las encuestas son malas consejeras, pero
todavía así nuestra sociedad es bombardeada con múltiples sondeos de opinión. Encuestas van y vienen, simulando ser retratos instantáneos de la
percepción del común de la gente ante los acontecimientos y sus actores en
México. Las encuestas normalmente no reflejan la realidad, pero sí un supuesto
de ésta; así tenemos que la realidad puede cambiar. Por ejemplo, disminuir drásticamente las preferencias electorales de un
actor, pero la percepción de la gente no cambia, por lo que para el grueso de
la población otras son las imágenes que siguen igual o están creciendo. De igual forma, las opiniones del común de la gente que nutren las
encuestas normalmente están contaminadas por lo que publican los medios de
comunicación masiva que tienen el poder de hacer aparecer el negrito en el
arroz, cambiando la percepción de la realidad de miles de personas,
prácticamente en minutos. De ahí que considere que los aspirantes serios, por ningún motivo, deben
tomar decisiones trascendentes basándose en las encuestas, aun cuando éstas no
son del todo inútiles. Usándolas con inteligencia pueden servir como herramienta de medición
para conocer la distancia que hay entre la percepción del común de la gente y
la realidad que conocen los expertos. Hay desestabilizadores Una sociedad bien informada, como la nuestra, poco caso hace a las
injurias de quienes anhelan el poder que les está negado. Ya por no confiar en la oposición, o porque simple y llanamente no está
dispuesta a dejarse engañar, otra vez, con acusaciones simplonas producidas al
calor de la impotencia. Por ello esta ciudadanía bien informada, en lo sucesivo, podría dar real
sustento a la política y restarle poder a las camarillas, a la filtración, al
rumor y otros instrumentos de política arcaica. Los tamaulipecos ya no deseamos confusión. Todos merecemos estar enterados
del alcance y los objetivos de la acción gubernamental y de las acciones
partidistas, para enseguida dar lugar a interpretaciones responsables y
reforzar nuestra dañada credibilidad. No para continuar confundidos, ni ser de nuevo presa fácil del oportunismo
que por siempre ha caracterizado a quienes son oposición, al menos en el
estado. Si usted ha observado en los últimos tiempos los aceleres de quienes
dicen mandar en los partidos Acción Nacional (PAN) y de la Revolución
Democrática (PRD), o de sus testaferros, arlequines, corifeos y panegiristas,
de inmediato se dará cuenta que sólo buscan desestabilizar. Por eso hay que frenarlos. CTM devaluada En Tamaulipas ya suman decenas
de miles los obreros que perciben salarios de hambre. Jornales miserables que
resultan insuficientes para cubrir al menos la canasta básica; y ofensivos
cuando se comparan con los sueldos que se pagan en otras entidades. De ahí que los asalariados se
quejen de Edmundo García Román --secretario general de la CTM en Tamaulipas--,
porque en apariencia éste secunda la idea de gravar aún más sus deplorables
economías con todo tipo de impuestos. Entre los obreros tamaulipecos
también se insiste en la necesidad de renovar sus cúpulas, pues ya se hartaron
de ser manipulados por los mismos dirigentes abyectos que durante décadas los
han despreciado hasta el grado de ignorar sus demandas y negarse a escuchar sus
quejas. Esa misma desconfianza, aunada
a la desesperación obrera por no tener qué comer, podría motivar un estallido
ínter sindical, donde los trabajadores más inconformes serían la punta de lanza
de todo un sector que se niega a morir, merced a los sueldos de miseria, a los
impuestos, y a la opresión en que vive, tanto por parte de los políticos como
por el lado de los empresarios explotadores. Representación anulada Actualmente son decenas de
miles los obreros sindicalizados que en apariencia gozan de prestaciones,
mientras otros tantos carecen de representación gremial, por lo que son presa
fácil del abuso patronal. En un análisis entregado a
este columnista, se establece que a los miles de tamaulipecos que conforman la
población económicamente activa anualmente se suman tres mil 600 solicitantes
de empleo, estrellándose contra una exigua oferta que ahonda la tragedia de
miles de familias sin ingresos y agigantan, a la vez, la pléyade de
delincuentes que para sobrevivir recurren a las actividades ilícitas, como ya
se ha demostrado con otros análisis sobre el incremento delictivo. De ahí la urgencia de que a la
CTM estatal llegue un sindicalista que trabaje en beneficio de los obreros,
pues de lo contrario otras centrales obreras serían quienes capitalicen la
desbandada que amenaza ya a esa central. Em@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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