Por: Juan Sánchez-Mendoza11/07/2011 | Actualizada a las 22:31h
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Santiago Creel Miranda causa baja en el Senado Javier Lozano Alarcón se otorga 10 días de plazo A Vázquez Mota no le interesa conservar la curul Regularizar los “chocolates” es medida populista La separación de Santiago Creel
Miranda como senador de la República, “para sin fuero y sin cargos buscar la
candidatura presidencial” –según lo advierte--, obliga a sus contrincantes en
la contienda interpartidista a que de inmediato lo emulen. De otra forma es difícil que
remonten en la medición de preferencias entre la militancia albiceleste --salvo
la diputada federal Josefina Eugenia Vázquez Mota, quien se mantiene en primer
lugar de las encuestas; pero aún así muestra disposición para dejar la curul--,
pues de permanecer al frente de sus responsabilidades actuales sería tanto como
confirmar que efectivamente utilizan los cargos para autopromocionarse
políticamente. Por tanto, son el gobernador
de Jalisco (Emilio González Márquez) y cuatro secretarios del gabinete federal
los que causen baja por su interés de disputarle a Santiago y Josefina la
candidatura presidencial. Obviamente me refiero a Alonso
José Ricardo Lujambio Irazábal (de Educación), Ernesto Javier Cordero Arroyo
(Hacienda), Javier Lozano Alarcón (Trabajo) y Jesús Heriberto Félix Guerra
(Desarrollo Social). En su caso, Lozano Alarcón
pide diez días para definir si continúa adelante con su aspiración o declina
–basado en una encuesta que él mismo contrató para analizar las posibilidades
que tiene de competir y ganar--, por lo que exhorta a sus compañeros de
gabinete a que hagan lo mismo antes de tomar la decisión de renunciar o
mantenerse en el cargo. Como fuere, ya el señor de Los
Pinos adelantó que quienes tengan aspiraciones presidenciales tendrán que irse
de su gabinete. Y quizá sean los cuatro
–además del mandatario jalisquillo--, pues los personajes que menos le
interesa que alcancen la nominación del Partido Acción Nacional (PAN) para su
propio relevo son, precisamente, Santiago Creel Miranda y Josefina Vázquez
Mota, quienes de acuerdo con la medición más reciente de Consulta Mitofsky se
alternan las preferencias de los panistas en este rejuego. Candidaturas codiciadas En el proceso federal del 2012
no sólo se pondrá en juego la Presidencia de la República, sino también el
Congreso de la Unión. De ahí que los grupos
políticos estatales ya anden alborotados con el asunto de los 128 escaños y 500
curules. Sobre todo por el temor
justificado (por la añeja costumbre) de que una vez postulado el candidato
presidencial, de manera centralista se definan las candidaturas a las cámaras
alta y baja; y en ese rejuego, es obvio, no tendría derecho a voz ni voto la
clase política que hasta hoy, inclusive, le ha querido “madrugar” a Enrique
Peña Nieto. Aplicando esta hipótesis en lo
doméstico, se advierte que Eugenio Hernández Flores, Tomás Yarrington Ruvalcaba
y Manuel Cavazos Lerma tendrían que esperar turno en la prematura y larga lista
de las candidaturas uninominales y plurinominales (por Tamaulipas y la segunda
circunscripción) al Senado de la República, pues por el lado del mexiquense, es
público y notorio, se privilegiaría la negociación con los nuevos factores de
poder. Por lo que respecta al gobernador
Egidio Torre Cantú, no se requiere ser agorero para entender que éste
negociaría (con el alto mando priista y con el entonces ya candidato
presidencial) cualquier número de candidaturas a diputaciones federales –de
mayoría relativa y representación proporcional--, y, cuando menos, una
uninominal y otra plurinominal para el Senado de la República. ¿Para quién? Sólo él lo
determinará llegado el momento. No antes, pues bien sabe que la prudencia, en
política, es una virtud que a muy pocos se les da. Bajo este entendido, lo más
recomendable es que los acelerados calmen sus ansias de novillero, pues
demostrado está que del plato a la boca se cae la sopa. Es decir: primero hay que
tener candidato presidencial, y luego, entonces sí, hay que aventarse al ruedo. Código Penal En su segundo período ordinario de sesiones del primer año de ejercicio
constitucional, el Congreso local por fin podría atender una demanda
prioritaria del pueblo tamaulipeco: dar paso a la discusión de reformas al
Código Penal. De esta forma se acataría uno
de los reclamos más urgentes de la sociedad en su conjunto, pues el castigo a
la delincuencia se ha convertido en una prioridad ante la creciente inseguridad
pública. Con las modificaciones
jurídicas, la nueva reglamentación podría facultar a los jueces a utilizar
criterios propios para evaluar las circunstancias en que fueron cometidos los
delitos, y al mismo tiempo determinar la peligrosidad de los responsables, para
que éstos no muy fácilmente ganaran nuevamente la calle para volver delinquir. La esperada reforma es
urgente, también, porque hay que detener la ola criminal que se extiende por
los 43 municipios del estado; y porque no hay rincón donde todo tipo de
hampones no haya sentado sus reales, como lo reconocen las fuerzas armadas de
la Federación. Más delitos Antes de la actual crisis
económica, en Tamaulipas se generaba un delito cada hora. Pero ese índice, desde hace un
par de años, se ha incrementado tanto con la presencia de los grupos
delincuenciales, que hasta la cuenta ya se perdió, aunque el procurador General
de Justicia diga simplonamente que los índices han disminuido. ¿Y cómo estarán las cosas que
algunos gobiernos municipales ya buscan implementar, junto con la ciudadanía,
modelos de defensa para hacerle frente a la criminalidad generalizada? Incluso existe, como usted
bien lo sabe, una ley (federal) de uso de armas de fuego para la autodefensa,
ante la impotencia de los cuerpos policiacos que han perdido el control sobre
el hampa. Aunado a ello, en una malentendida
defensa de los derechos humanos, diversas organizaciones no gubernamentales han
logrado que consumados delincuentes, poco después de ser encarcelados, alcancen
nuevamente su liberación para seguir trasgrediendo la ley, agredir y causar
daño y dolor a sus semejantes. Por eso la importancia de
reformar el Código Penal. Nueva regularización Esta en puerta una nueva regularización de “chocolates”. Claro, como una medida populista del señor de Los Pinos con miras
electorales, como en su oportunidad lo hiciera Vicente Fox Quesada El decreto con que se absuelve
del delito de contrabando a los tenedores de vehículos internados ilegalmente a
México –que podría publicarse en los primeros días de agosto--, afecta
directamente a los 2,000 concesionarios que ofertan 17 marcas diferentes de la
industria automotriz. Igual repercute en el
patrimonio de quienes poseen automotores adquiridos legalmente en nuestro país,
pues por razones obvias el costo de sus vehículos disminuyó drásticamente; pero
también podría beneficiar a quienes en verdad requieren de un automotor barato
que aminore su gasto de transporte. De cualquier forma no se puede
soslayar que la introducción de automotores a territorio nacional sin pagar
derechos de aduana, es un delito llamado contrabando; y tampoco se debe pasar
por alto que quienes se encargaron de la maniobra, por ese sólo hecho, se
hicieron acreedores a las sanciones que el Código Penal Federal contempla en su
contenido. Bien sabemos que en su momento
muchos de los contribuyentes que actualmente poseen automotores llamados
“chocolates” desafiaron a la autoridad hacendaria; y que la pena mínima a que
se hicieron acreedores es al decomiso de las unidades. Pero su delito el Gobierno
Federal pretende borrarlo con un simple plumazo, ante el justificado desacuerdo
de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automóviles (AMDA), que ante el
contrabando sufre una de las peores crisis de su historia. Me explico más en detalle. Los vendedores, adquirientes o
tenedores de esa “chatarra”, admítalo o no el señor de Los Pinos, incurren en
ilícitos claramente establecidos en el Código Penal Federal y no hay porque
tolerar sus pillerías, como el Sistema de Administración Tributaria (SAT)
tampoco tolera a los evasores fiscales, según se dice. Entonces, no hay derecho para
perdonar el contrabando. Y menos cuando: a) El grueso de los
propietarios de los vehículos “chocolates” no los adquirieron allende el río
Bravo, sino acá de este lado de la frontera; b) Quienes los introdujeron a
territorio nacional, seguramente fueron expertos contrabandistas solapados por
el personal de Aduanas; y c) Para trasladarlos desde la
línea divisoria hasta los lugares donde ahora circulan, los automotores
tuvieron que pasar por garitas y retenes de otras corporaciones. Em@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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