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Sección: Editoriales / Golpe a golpe

Seguimos de luto

Por: Juan Sánchez-Mendoza 27/06/2011 | Actualizada a las 22:52h
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Y clamando justicia, por el crimen de Torre Cantú
También por muerte de Enrique Blackmore Smer
No hay voluntad de PGR para revelar pesquisas
Versión de que el Presidente filtró algunas pistas
 
No hay indicios para suponer que hoy, al cumplirse un año del homicidio de Rodolfo Torre Cantú, Enrique Blackmore Smer y tres de sus escoltas, la Procuraduría General de la República (PGR) esté interesada en rendir un informe detallado acerca de sus pesquisas.
 
A menos que Felipe Calderón Hinojosa insista en la versión que dio al periodista Jorge Fernández Menéndez --del Grupo Imagen--, en torno a las armas presuntamente utilizadas en el atentado.
 
Sobre ese particular, hay despachos informativos subidos a internet que ayer fueron divulgados profusamente, consignando que el señor de Los Pinos reveló a su interlocutor que “una pertenecía a la Procuraduría de Justicia de Tamaulipas y otra arma estaba registrada en la policía de Reynosa”.
 
Acudo a la referencia porque sé que el comunicador es profesional y serio en su trabajo. Y difícilmente se prestaría al juego de poner en boca de sus entrevistados palabras que no dijeron, por lo que toca a la titular de la PGR, Marisela Morales Ibáñez, ahondar sobre el particular o bien desmentir tan horrenda versión.
 
En cuanto a la postura del gobernador Egidio Torre Cantú, él mismo la fijó ayer al lamentar (ante la prensa) los escasos resultados.
 
No obstante da un voto de confianza a la funcionaria federal, con quien se reuniera la semana que nos antecede para intercambiar puntos de vista sobre el crimen que mantiene consternado y agraviado a su pueblo.
 
Y de cara a los periodistas (todos amigos de su hermano ultimado), el mandatario también lamentó que el anterior procurador, Arturo Chávez Chávez, no haya obtenido resultados sobre las investigaciones iniciadas hace un año.
 
Dijo el Gobernador: “Lamento mucho que una institución tan sólida como la que tenemos, en la que todos confiamos durante un año, haya tenido avances tan escasos. Lo lamento, es una mezcla entre indignación y tristeza. Lo lamento”.
 
Sentimiento estatal
 
En este mismo espacio, ya le he comentado que sobre el homicidio del doctor Rodolfo Torre Cantú se ha vertido cualquier cantidad de frases condenatorias al atentado --en el que también fallecieran Enrique Blackmore Smer y tres escoltas--, pero asoma una marcada diferencia entre los pronunciamientos de burócratas federales y de la clase política nacional, con respecto al sentimiento que embarga a los tamaulipecos.
 
Y es que sólo aquí, en esta tierra cueruda, nos duele profundamente el deceso de ambos amigos, quienes siempre antepusieron su mística de servicio y calidad humana a todo interés unipersonal.
 
Quienes de cerca los tratamos y con ellos compartimos el pan y la sal; de cierto modo fuimos confidentes de sus anhelos políticos y los acompañamos en algunos de sus recorridos por las colonias de ésta su querida Ciudad Victoria; los vimos abrazando abuelitas, cargando niños y dejándose querer por las amas de casa que agradecidas les propinaban besos (en sus mejillas) y abrazos por la ayuda recibida; estrechando la mano del hombre productivo y sudando a raudales en su peregrinar por el campo, sabemos de la integridad humana que en vida los distinguió.
 
Igual estamos convencidos que el doctor Torre Cantú y “El Güero” Blackmore Smer a nadie le hicieron daño.
 
Por eso jamás buscaron protección policial para ellos ni para sus familias –como funcionarios de la administración pública estatal, legisladores ni en la campaña que les tocó hacer por toda la geografía estatal durante semanas--, pues el cariño de sus conciudadanos les era suficiente para sentirse como en casa y como en casa ellos andaban por las arterias de todo el estado.
 
Duelo general
 
No hay quien en Tamaulipas se mantenga al margen del luto que hoy nos embarga.
 
Y esto no es cosa de partidos. No. Es, en primer lugar, un asunto de seguridad nacional; y en segundo un crimen contra la sociedad estatal, porque Rodolfo Torre Cantú, hasta el último momento de su vida dio lo mejor de sí mismo… y más, para cumplirle a su gente.
 
Él, desde antes de iniciar su campaña proselitista, confió a su amigo Enrique Blackmore Smer la atención de sus actividades, nombrándolo secretario particular, en tanto la secretaría privada la depositó en manos de Alejandro Martínez Villarreal, quien fue herido en el cobarde atentado acontecido en la carretera Victoria-Soto la Marina.
 
Jamás hubo pronunciamiento incorrecto del doctor Torre Cantú en contra de sus semejantes. Ni siquiera para referirse a los bandoleros que operan a lo largo y ancho del estado bajo la tolerancia del régimen presidencial de Felipe Calderón Hinojosa, por lo que resulta más que reprobable que lo hayan ultimado cuando se supone que el Ejército Mexicano, la Policía Federal y los cuerpos de espionaje federales contaban con información precisa, concisa y confidencial acerca de las embestidas delincuenciales.
 
Un hecho más que atrapa mi atención, es que tanto el señor de Los Pinos como el entonces secretario de Gobernación, Fernando Gómez-Mont Urueta, en sus comentarios primarios sobre el atentado hayan afirmado que se trató de una acción del crimen organizado –sin hasta esos momentos contar con elementos que así lo determinaran--, cuando tras el homicidio ellos fueron los primeros en pedir no calificara ningún acontecimiento cruento hasta que oficialmente no se ofrecieran elementos para determinar que así es.
 
Y hoy Calderón Hinojosa desliza (presumiblemente) otra versión a través de un periodista, supuestamente, pues no se ha confirmado que así haya ocurrido.
 
Pueblo incrédulo
 
De cualquier forma los tamaulipecos –nativos o avecindados--, ya no lo creemos al Gobierno Federal, pero sí seguimos indignados por los crímenes de Torre Cantú, Blackmore Smer y tres de sus escoltas, pues nuestra esperanza de restaurar la seguridad estatal, desarrollarnos como un estado productivo, ser más generosos en el trato humano y alcanzar un nivel competitivo en materia de educación, más empleos y quitarnos la etiqueta de ser territorio violento --que por culpa de la ineficiencia del Gobierno Federal nos cuelgan--, día tras día se diluye.
 
Incluso, hasta el optimismo parece ya ser palabra muerta.
 
Amigo incondicional
 
En este mismo espacio igual le he comentado que de Rodolfo Torre Cantú podrían escribirse infinidad de textos, siempre destacando su humanismo, generosidad y oficio político, pero nunca una sola frase que cuestione su actividad política en vida ni su comportamiento como ser humano.
 
Lo mismo que de Enrique Blackmore Smer, quien lo mejor de su existencia lo dio para ayudar al prójimo, como bien pueden avalarlo en las colonias de Victoria, los municipios conurbados a la capital del estado y en todo Tamaulipas, donde “El Güero” hizo amigos cotidianamente porque su fortaleza política la sustentaba, precisamente, en la amistad y en sus resultados como legislador.
 
En fin –repito a un año de la tragedia--, mis amigos Rodolfo y Enrique sólo se han adelantado.
 
Por eso conservamos el luto a un año de sus decesos.
 
Y con dolor profundo, en tanto la amistad entre ellos se mantiene inquebrantable hasta el grado de seguir jugando juntos en el más allá.
 
Em@il:
jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx

Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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