Por: Juan Sánchez-Mendoza22/06/2011 | Actualizada a las 22:30h
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Gobierno Federal falla en reforma educativa Privilegia la expansión de escuelas privadas Los acuerdos Anuies-SEP, quedan en nada Policías ineficaces podrían limpiar la ciudad En este régimen presidencial
de Felipe Calderón Hinojosa, la Asociación Nacional de Universidades e
Instituciones de Educación Superior (Anuies) ha mostrado clara voluntad para
fortalecer vínculos de trabajo con la Secretaría de Educación Pública (SEP). Y derivado de los encuentros
sostenidos entre 27 rectores y el titular de la dependencia federal, se
alcanzó un acuerdo para reforzar el nivel académico, incrementar presupuestos,
ampliar la cobertura del sistema nacional de educación profesional, generar recursos
propios en todas y cada una de las instituciones, transparentar el manejo
financiero y lograr una mayor inversión en ciencia y tecnología. Acudo a esta cita porque ahora
que las instituciones públicas del nivel profesional están por cerrar sus actividades
correspondientes al ciclo escolar 2010-2011, vale la pena destacar que son la
falta de oportunidades para acceder a la universidad, así como las altas tasas
de desempleo, dos problemas potencialmente explosivos en el país. Esto endurece la hipótesis de
que lejos de la modernización universitaria prometida por Felipe Calderón
Hinojosa, las instituciones de enseñanza superior en México continúan dentro de
una olla de presión que podría explotar en cualquier momento; y más si se les
permea con las amenazas de estallidos sociales derivadas de la crisis económica
e inestabilidad política, además de la inseguridad pública, que se registra en
todo el país. Presupuesto insuficiente En sus cálculos financieros,
Felipe Calderón Hinojosa aseguró que sí era posible aumentar del 5 al 8 por
ciento del Producto Interno Bruto (PIB) al ramo educativo, pero resulta que en
los cuatro años y medio de su gestión presidencial, a la educación superior
sólo se le destina el uno por ciento del PIB, lo que equivale a cantidades
ridículas. Supuestamente los puntos
adicionales que se destinarían a la educación saldrían de una reforma fiscal
integral que, de entrada, aumentaría en seis puntos porcentuales del PIB los
ingresos públicos. Pero como el señor de Los
Pinos fracasó en imponer la tan mentada reforma fiscal, pospuso también el
triunfo de la “revolución educativa” y ésta queda como asignatura pendiente
igual que la reducción de la pobreza. Los males Sumida en la inercia,
improvisación y perspectivas a corto plazo, la educación superior transcurre
entre la crisis y la baja calidad derivada de una política de abandono por
parte del Gobierno Federal, que por un lado deja a la inversión privada toda
posibilidad de expansión y por otro recorta el financiamiento a las instituciones
públicas; y, lo peor, ya prepara una nueva embestida en contra de la educación
básica que por disposición suya no tendrá ya reprobados ni boletas de
calificaciones a partir del 2013. De cualquier forma la
disminución en la calidad de la enseñanza superior se ve influenciada por otros
aspectos como el “porrismo”, la presencia de “fósiles” y la multiplicación de
“adjuntos”; además de la creación de virtuales centros operativos de guerrilla
dentro de varias instituciones universitarias. Derivado de ese sentimiento de
orfandad en que se encuentran, las instituciones de educación superior son
campo fértil para que proliferen los grupos estudiantiles que se dedican a
cometer actos vandálicos; existe la presencia de cuando menos 200 mil
estudiantes que debiendo concluir sus estudios en un plazo normal de cinco años
sigan acudiendo “a clases”, y miles de “adjuntos” subempleados viven con la
promesa de llegar algún día a ocupar una plaza titular. Son ellos los que hacen el
trabajo de las eminencias y catedráticos que por estar ocupados en otras tareas
dejan la mayor carga de responsabilidad a sus auxiliares. Se estima que a nivel nacional
hay en las instituciones de educación superior más de 40 mil alumnos-maestros
con carácter de “adjuntos”, los que con frecuencia imparten la materia, aplican
exámenes y llevan el rol de calificaciones y asistencia. Un documento intitulado
“Programa estratégico de desarrollo de la educación superior” --elaborado por
la Anuies--, revela la trayectoria que ha seguido este rubro en las últimas
tres décadas, durante regímenes priístas y panistas en la Presidencia de la
República. Ahí se destaca que el Gobierno
ha dejado que la educación privada se desarrolle en medio de contradicciones,
nulo crecimiento, insuficiencia de financiamiento y matrículas altas, por
tratar de reducir la demanda que los jóvenes hacen por acceder a instituciones
públicas. La indolencia Para los especialistas en la materia, el culpable
de todas estas anomalías es el Gobierno Federal, “por no enfrentar y reconocer
la crisis; tratar de disimularla y crear una imagen que no corresponde con la
realidad social”. Igual hay quienes insisten en que sólo se maquillan
las cifras y no se instrumentan medidas para corregir y evitar que se siga
repitiendo el problema. Esto quiere decir que las
últimas administraciones presidenciales le han restado al sector educativo la
importancia que tiene. Incluso existe la idea de que
el Gobierno Federal no quiere que crezcan las instituciones públicas, como lo
avala el hecho de que en diez años la matrícula se haya incrementado en apenas
en un 0.56 por ciento. En cambio las escuelas
privadas ganan terreno, aunque con ello se enfrente el riesgo de perder
calidad. El mismo documento establece:
“Dejar a las libres fuerzas del mercado los servicios de educación superior,
bien pudo haber sido una estrategia compensatoria en un contexto de
insuficiencia de recursos, pero se enfrentan claros riesgos de pérdida de
calidad". También se lee que, al
contrario de esta situación, debiera retomarse la posibilidad de construir
nuevas universidades. En ese trabajo documental, se
destaca que en todas las entidades federativas, pero especialmente en el
Distrito Federal, no ha sido claro el trabajo de una instancia que permita
planear e impulsar el desarrollo de la educación superior que se ofrece. Al parecer no han sido
suficientes los intentos por reorientar el subsistema, por lo que se hace
necesario realizar un mayor esfuerzo, porque lo único que se ocasiona con
actitudes como la aquí planteada, es que se deje sin oportunidades educativas
superiores a las nuevas generaciones. Y eso que la demanda es de un
millón de espacios semestrales. Policías “necesarios” Harta razón tiene el diputado
local Juan Manuel Rodríguez Nieto, al sugerir no echar de las corporaciones a
los policías y agentes viales que reprueben el examen de confianza a que serán
sometidos, para impedir que (una vez en la calle) se involucren en actividades
ilícitas. Como presidente de la Comisión
de Seguridad Pública, Prevención y Readaptación Social, el también militante
del Partido de la Revolución Democrática (PRD) elogió la decisión del Gobierno
estatal para que dos mil 290 militares más refuercen el patrullaje en 22 municipios. Y propone qué hacer con los
uniformados que resulten sustituidos: “Pueden hacer otras
actividades comunitarias, como dar pláticas de prevención en escuelas, de
asistencia social o actividad administrativa”. Incluso hasta podrían pintar
las instalaciones policiacas; limpiar las calles y los jardines; reacomodar la
chatarra en los corralones y ayudar al mantenimiento de las unidades que se
utilizan para el patrullaje, entre otros quehaceres. Trabajo es lo que sobra en las
corporaciones policiales. ¿O miento? Em@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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