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Sección: Editoriales / Golpe a golpe

Secretarios balconeados

Por: Juan Sánchez-Mendoza 22/06/2011 | Actualizada a las 08:58h
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Faltan poco más de tres meses para que el proceso electoral federal del 2012 inicie formalmente –evento que habrá de ocurrir durante la primera semana de octubre próximo--, pero ya se han presentado quejas ante la instancia responsable de organizar los comicios, por el indebido manejo del erario para promocionar aspiraciones presidencialistas.

La queja más reciente fue llevada al Instituto Federal Electoral (IFE) por el representante priista Sebastián Lerdo de Tejada, acusando a tres secretarios del gabinete (calderonista) por utilizar sus cargos y recursos públicos para propagar su imagen con fines electorales.

Son: Alonso José Ricardo Lujambio Irazábal (Educación), Ernesto Cordero Arroyo (Hacienda) y Javier Lozano Alarcón (Trabajo).

Además les imputa incurrir en actos anticipados de pre-campaña y campaña.

Igual responsabiliza al Partido Acción Nacional (PAN) por no actuar en consecuencia. Es decir, por consentir que sus militantes que trabajan como burócratas violen flagrantemente el artículo 134 constitucional, que obliga a los servidores públicos a la aplicación imparcial de los dineros bajo su responsabilidad.

Y como pruebas ofrece las siguientes:

1) El 27 de mayo del año en curso --en el Salón Panamericano del Palacio Nacional--, Cordero Arroyo habló de su ambición motivado por una carta publicada en los medios de comunicación masiva, en la que 134 militantes del PAN respaldaron su posible candidatura;

2) Lozano Alarcón, por su parte, aprovechó un foro sobre la reforma laboral, realizado el 14 de abril, para declarar sin rubor alguno: “Yo tengo clara, legítima y abierta aspiración por ser el candidato (del PAN) a la Presidencia de la República”; y

3) Lujambio Irazábal, capitalizó un evento al que fue convocado para explicar los lineamientos de la carrera magisterial, para ahí pronunciarse como aspirante a la candidatura albiceleste, al tiempo que descartó que Cordero Arroyo fuera el favorito de Felipe Calderón Hinojosa.

Que renuncien

La queja presentada por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) ante el IFE ya se había tardado.

Lo digo porque antes, muchos días antes de la protesta de Lerdo de Tejada, el presidente de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco), Jorge Dávila Flores, declaró en cuanto a la permanencia en la administración pública de quienes van en pos de la candidatura presidencial:

“Porque no es sano ni para la administración pública federal, ni para el desarrollo del país, ni para las decisiones que necesitan tomarse en el corto plazo, deben renunciar aquellos secretarios de Estado que tengan aspiraciones políticas”.

Y no se trata sólo de quienes militan en el partido de ultraderecha, sino de todos los aspirantes que actualmente ostentan posiciones en la administración pública.

De ahí que María de los Dolores Padierna Luna, quien está a cargo de la Secretaría General de la Comisión Política Nacional (CPN) del Partido de la Revolución Democrática (PRD), exija al jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard Casaubón, renunciar al cargo si acaso pretende ser nominado candidato presidencial.

En la misma tesitura se ha manifestado el coordinador parlamentario de Acción Nacional en el Senado de la República, José González Morfín, al replicarle a los priístas por su andanada en contra de los secretarios del gabinete presidencial que tienen aspiraciones:

“El que primero debe renunciar es Enrique Peña Nieto, quien (según denunció) desde hace dos años promociona su imagen”.

¿Y al respecto qué opina el pueblo?


Nada, simplemente observa las actitudes, escucha dimes y diretes y espera pacientemente el todavía lejano día de los comicios para emitir su veredicto.

La turbulencia

Hoy, como ayer, a la incredulidad ciudadana respecto a los asuntos políticos del país contribuye (sin lugar a dudas) la terquedad de quienes aspiran al poder y pretenden devastar lo construido.

De ahí que la continuidad (tan cacareada por los regímenes priístas y de “la alternancia”) resulte discursiva --al menos hasta la fecha--, y que en lo que respecta a los planes de largo alcance, estos pasen a engrosar el archivo de los sueños milenarios.

Por eso y mucho más, todos los que apetecen suceder al señor de Los Pinos obligados están a emplearse a fondo y establecer sólidos compromisos con los segmentos sociales, en vez de enfrascarse en un intercambio de acusaciones y descalificaciones que sólo enturbian el panorama pre-electoral.

Si no quieren ser disciplinados en las contiendas interpartidistas, que no lo sean, porque lo más importante, ahora, es ir al encuentro de la sociedad que buscan gobernar y escucharla, a fin de cumplir con su obligación cívico-política de mostrar en público sus proyectos.

Por tanto, no basta con privilegiar la cultura del spot, los mensajes cortos en medios electrónicos o andar como saltimbanqui, de un lado a otro, haciendo como que se trabaja en su quehacer burocrática, cuando en realidad se está en plena campaña de posicionamiento.

Sería irresponsable pasar por alto el hecho de que las estructuras partidistas que soportan a los contendientes son bastante limitadas, bajas en mística y viciadas, debido a la contaminación pragmática que les endilga el sistema de control “institucional”.

Y nadie en su sano juicio puede ignorar que, en conjunto, los individuos que deciden pertenecer a un partido político con dificultad llegan al 10% del electorado total.

Ello significa que el grueso de los sufragantes no ha encontrado la suficiente motivación para expresar su pertenencia hacia algún membrete de los que participan en el contexto político nacional.

La experiencia también señala que las tendencias que permanecen latentes e inactivas, una vez que palpan la mentira y el engaño o la seriedad y justeza de las propuestas, salen de la pasividad e imponen su voluntad en las urnas.

Por tanto, aún es tiempo de que los pretendientes eleven la mirada y expresen con claridad cómo y cuándo transformarían la problemática actual en beneficio del pueblo mexicano.

Ellos tienen la palabra y la obligación de hacerlo.

No hay de otra, si es que juegan a convencer y ganar.

El triunfalismo, la perversión, el sectarismo y las bravuconadas, así como la tentación manipuladora, deben quedar al margen.

Sobre todo porque la sociedad, más que circo y pan, merece respeto.

Se hace camino al andar

La protesta pública de policías municipales y agentes de Tránsito en Victoria, hay que analizarla en su justa y real dimensión, pues resulta claro que incurrieron en ilícitos --como es el uso de vehículos oficiales y el consumo de combustibles; abandono de trabajo y sublevación--, por lo que sus manipuladores debieran recibir un escarmiento.

Sobre todo porque al municipio dejaron sin seguridad –aunque con ellos vigilando tampoco la existe--, no hubo quien estacionara los automotores de gente influyente –en el caso de los agentes viales--, y hasta hubo el peligro de enfrentamientos con las fuerzas federales que investigan sus vínculos con la delincuencia organizada.

Lo peor del caso es que esos genízaros municipales pudieron provocar males mayores. Pero afortunadamente todo quedó en una simple protesta, pues los federales no cayeron en la trampa, por saber que la sociedad victorense cansada está de los abusos, prepotencia y acciones incalificables cometidos cotidianamente por los uniformados municipales.

Sin aludir el tema, el secretario general de Gobierno, Morelos Canseco Gómez, en la víspera anunció la llegada de otros dos mil 290 militares que en los días por venir habrán de asumir el control de las corporaciones policiacas en 22 municipios.

¿Acaso enterados de ello los policías preventivos de Victoria y los agentes de Tránsito protestaron?


Lo cierto es que la pérdida de confianza hacia los uniformados de la localidad es tanta y se multiplica día tras día.

Em@il:

jusam_gg@hotmail.com
golpeagolpe@prodigy.net.mx

Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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