Por: Juan Sánchez-Mendoza13/06/2011 | Actualizada a las 22:41h
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Refiere una sentencia
milenaria que no hay nada más embriagador que el poder. Pero tampoco nada más
peligroso. Y ésta es una gran verdad,
pues el ejercicio del poder en niveles de medio pelo puede provocar
extralimitaciones a quien lo alcanza. Incluso obnubilar su capacidad de
raciocinio, al momento de tomar decisiones. De ahí la importancia que
tiene abrevar en los estudiosos de los fenómenos políticos, quienes recomiendan
actuar con prudencia para aprender a dominar las emociones y no por el
contrario, ser presa fácil de la irreflexión al momento de mover las piezas del
ajedrez en sus encomiendas. Sin lugar a dudas, cada
situación es diferente y en función de ello la toma de conciencia resulta
fundamental en el desarrollo de un proyecto. Se lo comento porque en
Tamaulipas el futuro político implica nuevas y distintas empresas, que es
menester abordar con los enfoques y la dinámica que el momento y la
circunstancia demandan, si acaso el propósito es seguir pegado a la ubre
gubernamental. Esto quiere decir que los
hombres del poder deben saber dónde hay que detenerse, qué cambios graduales
impulsar, con qué amigos o enemigos jugar y cuándo consolidar lo alcanzado. Comúnmente la euforia de
sentirse influyentes coloca a ciertos funcionarios públicos en un estado de
vulnerabilidad; y los vuelve hostiles cuando alguien pone en duda su fortaleza
o comete la osadía de desafiarlos. Por tanto, en el ejercicio del
poder hay que confiar más en la sagacidad y estrategia de la gente, considerar
tanto a la suerte como a la circunstancias como elementos cambiantes, y
procurar rodearse de figuras talentosas. También resulta pertinente
reconocer que el poder tiene sus ritmos y pautas, y, a partir de esta base,
colocar a cada subordinado en su justa y real dimensión, a efecto de estar en
capacidad de utilizarlos a favor de la misma causa. Quien en verdad ejerce el
poder, no pierde de vista que la esencia de la estrategia consiste en controlar
los pasos subsecuentes, ya que la euforia podría alterar su facultad de interpretar
y dirigir hacia buen puerto los acontecimientos que se avecinan. Lo más común entre los
colaboradores más cercanos de todo líder es que el influyentismo se les trepe a
la cabeza y actúen más emocionalmente que con razón, al tiempo que muestra proclividad
a quedarse en lo establecido y, en el peor de los escenarios, vivir de la fama
ajena. Este tipo de actitudes relajan
la capacidad de análisis objetivo y llevan al conformismo, al considerar en
forma errónea que todo se encuentra bajo control. Los hombres y mujeres que
conocen y manejan con efectividad el poder, varían sus ritmos y pautas,
cambian, se adaptan a las circunstancias y responden, en lo inmediato, a las
contingencias. Es decir, jamás pierden la
dimensión del lugar que ocupan y menos se marean. El símil del manejo del poder,
bien podríamos encontrarlo en una de las primeras recomendaciones que hacen los
instructores de equitación a sus discípulos: “Antes de domar el caballo,
hay que domarse uno mismo”. Amigos incómodos Hago esta reflexión por saber
que hay colaboradores cercanos al gobernador Egidio Torre Cantú que no
corresponden a la confianza conferida, pues andan más preocupados en su futuro
político que en atender las tareas propias de las áreas donde despachan y, según
se ve, podrían intentar despacharse a lo grande. Algunos se dicen amigos del
mandatario, pero son los mismos que en realidad pretenden engañarlo y lo trepan
al ring endosándole sus broncas, cuando el interés de ellos está encaminado a
proteger negocios familiares y no al compromiso adquirido con su patrón. En fin, todavía el mandatario
tiene la oportunidad de enderezar el rumbo de este barco pa’ llevarlo a buen
puerto, antes que los “piratas” sexenales hagan de las suyas. Ya en otra ocasión y en este
mismo espacio plasme una frase lapidaria que hoy repito: “Es más fácil hacer amigos a
los políticos, que políticos a los amigos”. Ahí usted saque sus propias
conclusiones. Por hoy. Prestamistas abusivos El abuso contra el patrimonio
familiar que cotidianamente realizan las empresas prestamistas instaladas en
los 43 municipios de la entidad, es un asunto que el Congreso del Estado debe
atender en lo inmediato y no relegarlo, como lo hizo anteriormente, a un simple
punto de acuerdo. Más cuando su operación y funcionamiento
no acata lo dispuesto en la Ley de Ahorro y Crédito Popular --publicada en el
Diario Oficial hace una década (junio del 2001)--, que regula, promueve y
facilita el servicio. Por tanto, las llamadas casas
de empeño están incurriendo en el delito de usura, según lo establece el Código
Penal para el Estado de Tamaulipas. El tema bien lo conocen los
integrantes de la LXI Legislatura local, por lo que bien harían en promover una
iniciativa de ley para meter en cintura a tanto ladrón. Maniobra yanqui La maniobra de Barack Obama de
redoblar la vigilancia estadounidense en su frontera con México, ofrece la
impresión de ser un simple ensayo destinado al fracaso para así justificar su
propósito de militarizar formalmente la zona, pues con las medidas anunciadas
por la Casa Blanca difícilmente se frenaría el tráfico de drogas y armas. Sobre todo cuando la
estrategia norteamericana sólo contempla: a) Duplicar los equipos de
seguridad con que cuentan sus agentes locales, estatales y federales, en su
frontera sur; b) Agregar 16 puestos de la
Drug Enforcement Administration (DEA) en el suroeste, donde ya operan más de
mil de sus agentes; y c) Enviar al área un centenar
de agentes de la Oficina de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF). Para cumplir con este primer
objetivo, el gobierno yanqui dispone de millones de dólares, que su Congreso ya
aprobó para apoyar la lucha de México contra los cárteles en que el Tío Sam
divide la delincuencia organizada. De cualquier forma el
desplante de Obama conlleva el marcado interés de desactivar cualquier
cuestionamiento que pudiera hacerse al respecto. En concreto, porque el goloso
mercado gringo lo registra toda la Unión Americana y la siembra, cultivo,
cosecha, transportación, comercialización, tráfico y venta al menudeo, no son
privativos de México, sino de carácter continental y multinacional. Em@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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