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Sección: Editoriales / Golpe a golpe

Parece insólito, pero no, es verdad

Por: Juan Sánchez-Mendoza 01/06/2011 | Actualizada a las 09:05h
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De cara a un nutrido grupo de obispos católicos participantes en la Asamblea Nacional Ordinaria de los ministros de culto –desarrollada en la Ciudad de México--, Gustavo Enrique Madero Muñoz los exhortó a no confundir la libertad de expresión y (tampoco) la libertad religiosa con la interferencia en los procesos electorales.

“Creo que esto es una reserva que tiene la legislación nacional para no mezclar de manera inconveniente los asuntos de libertad de credo, de creencia, de práctica de religión que cada quien a su juicio le convenga, con la libertad de tener procesos democráticos libres de cualquier injerencia”, dijo.


Esto porque en algunos municipios del estado de México es notoria la intromisión de clérigos en la promoción política del candidato priista a la gubernatura, Eruviel Ávila Villegas, según ha dicho el abanderado del membrete albiceleste, Luis Felipe Bravo Mena.

Claro que probarlo es más difícil de lo que parece, pero de que tiene razón el presidente nacional del PAN, claro que la tiene.

Y se queda corto.

Sobre todo porque los obispos han abusado de su investidura desde los púlpitos donde predican el Evangelio.

Rebuscado fueros

Comento lo anterior porque en tiempos que requieren de máxima prudencia, respeto y fortalecimiento de las instituciones, la Iglesia Católica, en busca de fueros pasados, emite declaraciones por demás violatorias del marco legal que la rige.

Hay obispos que han dicho que “México está en riesgo de padecer brotes sociales violentos, debido a que el actual modelo económico es un generador de injusticias, impunidad y pobreza”.

Para los prelados, con esta actitud, el único campo excluido a la participación eclesiástica es el que está reservado a los partidos políticos.

Y por lo que se refiere a su actuar en los ámbitos de educación y medios de difusión, exhortan a la sociedad ir dando los mismos pasos que sigue la Iglesia.

Con esos desplantes tal pareciera que los clérigos han encontrado en Norberto Rivera Carrera un ejemplo a seguir, y, dada la influencia y manipulación que el Cardenal ejerce sobre el catolicismo, podría ser el nuevo estereotipo a seguir por los sacerdotes en vísperas de toda jornada comicial.

Las declaraciones realizadas por los obispos, sin embargo, son harto irresponsables.

Y tan es así que merecen al menos una aclaración por parte de la Secretaría de Gobernación. Pero ésta no llega, porque el Presidente Felipe Calderón Hinojosa parece temer más a “los representantes de Dios” que a cerca de 110 millones de mexicanos.

Injerencia milenaria

Las relaciones Iglesia-Estado, a partir de julio del año 2006, contra lo que se piensa, son tan tensas que el Clero político bien haría en recomendar a sus obispos que nadie, bajo ningún argumento, se encuentra eximido del respeto y la obediencia al régimen de Derecho.

Igualmente se les debería recordar que los ministros de culto religioso no pueden meterse en política, y que cuando emiten mensajes apartados del quehacer religioso se exponen a ser interpretados como convocantes a la desunión y a la discordia entre los mexicanos.

También debe recordárseles el inciso “e” del Artículo 130 constitucional, donde se establece: “Los ministros no podrán asociarse con fines políticos ni realizar proselitismo a favor o en contra de candidatos, partido o asociación política alguna. Tampoco podrán en reunión pública, en actos de culto o de propaganda religiosa, ni en publicaciones de carácter religioso, oponerse a las leyes del país o a sus instituciones, ni a agraviar de cualquier forma los símbolos patrios”.

De ahí que la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), en pleno, esté obligada a advertir a los obispos que no quieran ser volverse políticos, ni pretendan el poder, ni pontifiquen sobre lo que es responsabilidad específica de los seglares.

El mensaje de los sacerdotes católicos debe ser netamente religioso y plenamente humano, como ya lo ha precisado la Conferencia del Episcopado Mexicano en otras ocasiones, así: “Debemos ser fuertes y audaces para predicar el Evangelio de Jesucristo a pesar de la oposición de los enemigos suyos y nuestros, aunque digan que buscamos poder. Sabemos que no es así, sino fidelidad a una misión divina que hemos recibido desde los apóstoles".

Por tanto, cabe recordarles a los obispos que su continua exigencia de respeto a la legalidad y de cumplimiento de las obligaciones cívicas debe ser ejemplificada por ellos mismos; que los tiempos de inmunidad han terminado, y que es obligación de la autoridad gubernamental dar claras muestras de ello.

Por eso me parece que sería interesante ver a un representante de la iglesia católica sancionado por la autoridad. Pero ésta no aparece por ningún lado --¿acaso por su fanatismo religioso?--, y sólo Diego Fernández de Cevallos –quien parece ya no alcanzar el perdón divino--, ha salido al quite.

Presión electorera

Las declaraciones realizadas por los presbíteros no son gratuitas, pues pretenden presionar de esa manera a la autoridad para que la ley reglamentaria de cultos favorezca a la Iglesia Católica sobre cualquier otra religión, tal y como se los prometieran en la Secretaría de Gobernación al inicio del actual régimen federal.

Esto porque el agua ya le está llegando a los talones, debido a que las iglesias evangélicas y otro tipo de cultos crecen rápidamente en el país.


Sobre el mismo tenor, de nuevo hay que recordar el caso de Samuel Ruiz García (qepd), quien en Chiapas fue precisamente uno de los presbíteros que mayor injerencia protestante tuvo en su actividad evangelizadora. Y todo por dedicarse a cuestiones del César y no de Dios.

El ejemplo debe servir a todos aquellos que creyeron que los tiempos anteriores a la reforma del Artículo 130 habían sido superados y que la Iglesia Católica podría ser una institución más.

Por eso hoy vemos que sus intenciones de participar en política son claras, con la consecuente manipulación de conciencias.

¿Acaso no es esta una nueva versión del mensaje de Jesús sobre el César y Dios?


Diputados panistas y perredistas han apoyado la decisión de la jerarquía católica de participar en política, tomando el concepto como lo define la iglesia, pero igual advierten que deberán hacerlo dentro del marco estrictamente legal.

Otros líderes sociales, por su parte, califican de imprudentes e irresponsables a los obispos, por exhortar a la desobediencia cuando las autoridades gubernamentales se salgan del marco legal, porque esto podría llevarnos a la violencia.

La Secretaría de Gobernación, en este sentido, ya no puede seguir actuando débilmente, en la penumbra, como si no existiera, y frenar los excesos de algunos miembros de la jerarquía católica en la vida política de México, porque son peligrosos y constituyen una trasgresión al Artículo 130 constitucional al emitir mensajes que incitan a la violencia y a la desobediencia civil, aun cuando éstos argumenten que sólo hacen una reflexión en bien de sus semejantes.

El reto

¿Hasta cuándo podremos encontrar una iglesia católica que deje de lado sus intereses terrenales y se dedique a una verdadera evangelización?

Pregunto esto porque tengo la impresión de que la jerarquía eclesiástica se encuentra ansiosa de construir una nueva Edad Media.

De ahí mi sugerencia:

Es importante que los partidos políticos no se presten al juego de las "provocaciones" lanzadas por los obispos, pues de lo contrario sólo estarían contribuyendo a darle notoriedad y facultades de interlocución a unos actores constitucionalmente inhabilitados para entrometerse en la vida política de México.

Así las cosas.

Se hace camino al andar

La amenaza vertida por Felipe Calderón Hinojosa, de que la PGR investiga a ex gobernadores del norte de México por presuntos vínculos con el narcotráfico, ha provocado cualquier cantidad de reacciones en su contra.

Y más porque no exhibe pruebas ni cita los nombres de quienes según él podrían ser procesados penalmente.

De ahí que los gobernadores de extracción priista cierren filas y exijan con razón que el Presidente se desdiga públicamente u ofrezca la información irrefutable que de sustento a sus palabras.

En fin, éste es apenas el principio del terrorismo político con que Calderón pretende hacer frente al crecimiento tricolor a poquito más de un año de elegirse a su sucesor.

Por eso y más hacia el interior de su propio partido está perdido.

Lo digo por su interés de querer imponer como candidato presidencial del albiceleste a Ernesto Cordero Arroyo.


Ya ve Usted que Josefina Vázquez Mota y Santiago Creel Miranda, cuando menos, lo acusan de entrometerse en los asuntos partidistas que no son de su incumbencia.

Em@il:

jusam_gg@hotmail.com
golpeagolpe@prodigy.net.mx

Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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