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Sección: Editoriales / Golpe a golpe

Trastorno panista

Por: Juan Sánchez-Mendoza 30/05/2011 | Actualizada a las 09:13h
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El Partido Acción Nacional (PAN) podría enfrentar severas escisiones en su padrón militante de cara al proceso electoral federal del 2012, merced al autodestape de Ernesto Cordero Arroyo; y a la desacreditación que ya se hace del proceso interno con el que habrá de seleccionarse candidato presidencial.

Así lo dejan entrever las últimas declaraciones de Josefina Vázquez Mota y Santiago Creel Miranda, que nuevamente avalan una de las tesis más recurrentes de la inconformidad.

Sobre todo porque es el propio señor de Los Pinos quien más apura su propio relevo, quizá cansado de ostentar el poder sin saber qué hacer con ese poder conferido constitucionalmente.

De ahí que tempraneramente él incitara la disputa por la Presidencia de la República –como jamás lo hiciera ningún otro de sus antecesores--, generando la discordia interpartidista que podría modificar los escenarios políticos y, por ende, ha desencadenar una incertidumbre pre-electoral, a tal grado que sus opositores (del tricolor y del partido del Sol Azteca) pa’ nada se ocupan de evitar la confrontación abierta; y menos en tender un sólido puente de plata a la democracia que tanto dicen buscar.

Ejemplo de ello son los epítetos que cotidianamente se lanzan entre sí y el descrédito que se promueve abiertamente en contra del árbitro de la contienda: el Instituto Federal Electoral (IFE) --que por cierto, tampoco es garantía de nada--, por no estar conformado por un equipo ciudadano que en verdad ofrezca imparcialidad en el proceso formal.

Los protagonistas albicelestes de este affaire, incluso, soslayan que su reyerta (inherente al ejercicio del poder federal) mantenga aturdida la estabilidad social, política y económica de México –donde coexisten 32 gobiernos estatales y 2,441 municipales, que por obviedad igual están involucrados de una u otra forma en la problemática--; y que si bien ya son otros los tiempos también son otras las circunstancias, porque en esta justa sexenal nadie es más ni nadie es menos.

Lo mismo hay quienes se empeñan en acusar a los funcionarios del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PAN –que preside Gustavo Madero Muñoz--, de ser los principales promotores de esa agitación de anarquía política, en lugar de buscar salidas que eviten más desbordamientos.

Y han caído en el juego de sus opositores (PRI y PRD) sin entender, quizá, que la estructura albiceleste es suficiente al menos para elegir a su candidato presidencial –por su gran número de afiliados--, basado en el contenido de la convocatoria que en tiempo y forma emita la autoridad competente.

Por tanto, resulta absurdo pensar que un método selectivo incubado por la misma estructura del PAN ahora no tenga la credibilidad que en su momento los propios consejeros le dieron al proponerlo.

Pero ya lo dice el refrán popular: “no tiene la culpa el indio, sino quien lo hizo compadre”.

Presiones propias y ajenas

Hasta hoy, la conducción de todo proceso interpartidista albiceleste --en las circunstancias políticas del momento--, donde los golpes bajos son alentados por la mezquindad de quienes aspiran al poder, no es tarea fácil para su dirigencia nacional.

Y menos podría serlo cuando hay presiones internas y del exterior, que buscan hacer del PAN un negocio de gavilla, un órgano político sin autonomía; un membrete carente de identidad.

Por eso un grupo de oportunistas muestra sus fauces.

Y cual si fueran lobos hambrientos de poder se lanzan a la caza de quienes no comulgan con sus ideas.


De ahí que Vázquez Mota y Creel Miranda, con justa razón, asomen inconformidad ante los embates de Cordero Arroyo.

Mascarada democratizadora

Ahora bien, el hecho de que esos dos buscadores de la candidatura presidencial se nieguen a firmar un pacto de civilidad con “el adelantado” Ernesto Cordero Arroyo, no acalambra a nadie.

Pero sí invita a la reflexión, al análisis de su comportamiento, pues de seguir las cosas a favor del todavía secretario de Hacienda y Crédito Público, antes de finalizar este 2011 podrían dar la sorpresa de causar baja en el PAN y alta en otro membrete.

Esta es una de las lecturas que refleja su actitud.

Pero igual esta es una decisión que aún está en veremos.

Mientras tanto ambos inconformes ya iniciaron su última batalla dentro de Acción Nacional.

La embestida del escándalo.

Y de eso, en este mismo espacio, daré cuenta en tiempo y forma.

Candidez o tibieza

Admitámoslo o no, Beatriz Paredes Rangel es un cuadro político que al Partido Revolucionario Institucional (PRI) mucho le ha servido, aunque en este tempranero hándicap presidencial goce de escasa popularidad... cuando menos hasta ahora.

Por eso hay quienes dicen que le queda grande el saco, al referir su participación como aspirante a la candidatura presidencial.

En otras circunstancias su aspiración no habría sido tan cuestionada ni tendría que esforzarse de más para obtener un real posicionamiento al menos entre la estructura de su partido, pero hasta hoy (inclusive), por la misma descomposición política que se sufre en todo el país, poco cuenta la experiencia ante los intereses de grupo, que resultan esenciales para vencer al monstruo de las mil cabezas en que está convertido el Comité Ejecutivo Nacional (CEN), que preside Humberto Moreira Valdez.

Tengo a mi alcance algunos pronunciamientos de Bety, su currículo --donde asoma un aparente desprendimiento del llamado Grupo Atlacomulco, al que pertenece Enrique Peña Nieto--, y hasta una oferta de mejorar el ejercicio de gobierno, pero Paredes Rangel no prende, quizá por lo tibia que es para tomar decisiones.

Y en eso le saca mucha ventaja otro de los tres aspirantes priistas: Manlio Fabio Beltrones Rivera.

Se hace camino al andar

Los gobernadores de extracción priísta se reunieron ayer con su dirigente nacional, a fin de discutir la estrategia político-electoral que habrá de aplicarse en los procesos estatales de este año y del 2012.

El rompimiento de toda relación del PAN con el gobernador de Aguascalientes, Carlos Lozano de la Torre, anunciado por Gustavo Madero Muñoz, refleja una actitud de disolvencia política.

Y ese recurso habrá de utilizarlo el membrete albiceleste en los próximos procesos electorales.

Más si sus militantes son afectados, como es el caso de Martín Orozco Sandoval –hoy ex candidato a la gubernatura--, aprehendido por cometer delitos del orden común y del fuero federal.

Lo que faltaba: ahora el PRI busca una alianza con el PAN y el PRD para postular candidato a la gubernatura de Michoacán.


Dicen que para enfrentar a la delincuencia organizada.

¿Y si el ungido pierde sin enfrentar contendiente formal?


Obvio, perdería el llamado “Hijo desobediente” (Felipe Calderón Hinojosa) en su tierra y ante su gente; el tricolor por su entreguismo y más el membrete del Sol Azteca por prestarse a tan sucio juego.

Em@il:

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Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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