Por: Juan Sánchez-Mendoza25/05/2011 | Actualizada a las 22:28h
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Municipios siguen reclamando a
Federación Malamente trastorna
presupuesto aprobado Nueva campaña de demérito
contra priístas Lucino hace lo correcto en el
partido tricolor Por salud del
propio sistema político mexicano, el Gobierno Federal está obligado a
reintegrar a los estados y municipios los miles de millones de pesos que
arbitrariamente les ha recortado. Máxime cuando esos
recursos los contempla el Presupuesto de Egresos de la Federación del 2011
–aprobado en tiempo y forma por la Cámara de Diputados--, y para el grueso de
los 2 mil 438 ayuntamientos de la República Mexicana significarían un soporte
adecuado para enfrentar la crisis económica sin necesidad de recurrir al
endeudamiento con la usura bancaria. Sin embargo las
autoridades de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHyCP), que todavía
encabeza Ernesto Cordero Arroyo, no han dado visos de querer resarcir el
recorte y, por el contrario, avivan la crisis avalando incrementos a la canasta
básica, aun cuando en su acometida (contra el pueblo) aticen el fuego de la
hoguera que ya alcanza a Felipe Calderón Hinojosa. Por si fuera poco,
los incrementos a los precios de la leche y combustibles; los abusos en las
tarifas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE); la despiadada persecución
que contra los empresarios realizan el Sistema de Administración Tributaria, el
Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y el Infonavit, cuando menos,
animan el descontento hacia el Gobierno Federal, cuyos jerarca torpemente sigue
agrediendo a los contribuyentes, como si ello resarciera el repudio en su
contra. Lo peor del caso
es que hay dos rumores que empiezan a cobrar fuerza –y se dice que cuando el
río suena, es que agua lleva--, refiriendo la posibilidad de que el secretario
de Hacienda sea sacrificado como chivo expiatorio y el Gobierno Federal
disponga de los recursos de los trabajadores que tanto han ahorrado para su
retiro, para otra vez destinarlos al pago de deuda externa. Esto significa que
el señor de Los Pinos pudiera dejar con un palmo de narices a quienes reclaman
los recursos que, a su libre arbitrio, dispuso no les fueran entregados. La elucubración no
es descabellada –como podría suponerse--, y menos cuando hay voces autorizadas
de la ultraderecha que a Calderón Hinojosa le recomiendan evitar encuentros con
los gobernadores, disque para evitar mayor presión por parte de éstos y los presidentes
municipales. De cualquier forma
unos y otros –los mandatarios de las entidades federativas y los ediles--, en
un justo reclamo, piden que la Federación les devuelva el dinero que les fue
atracado ignominiosamente. Y hacen bien, ya
que de los 40 mil millones de dólares que Calderón Hinojosa ha pedido prestados
al Fondo Monetario Internacional (FMI), ni un solo centavo llegaría a las arcas
de los ayuntamientos. En cuanto a
Ernesto Cordero Arroyo, éste ya fue satanizado por el mismo Partido Acción Nacional
(PAN) en su pretensión de ser impuesto como candidato presidencial en el 2012. Insidia en puerta Hace días, en este
mismo espacio, le comenté que fuentes dignas de todo crédito me advirtieron que
en Reynosa, Tampico y Victoria se pondría en marcha una campaña de descrédito
en contra de funcionarios del Gobierno estatal, como parte de la estrategia
electorera del membrete albiceleste. También dije que
en circunstancias normales rumores como éste no ocuparían mi tiempo por ser
tácticas recurrentes para mendigar espacios en la prensa, pero que en un
contexto donde la política humanista es la prioridad del quehacer
político-administrativo, me parecía, y sigue pareciéndome, una barbaridad. Más cuando hay
retrógradas que le apuestan a la descomposición del sistema. Entes amafiados
con funcionarios federales enfermos de poder, que quisieran ver a Tamaulipas
nuevamente hundido en la miseria, el atraso, la anarquía y la inseguridad…
cuando menos. Sólo así puede
entenderse la campaña difamatoria, que, estoy seguro, no hará mella en el ánimo
del gobernador Egidio Torre Cantú ni en el comportamiento político de los
tamaulipecos, por conocer de antemano la procedencia del golpeteo. Para arremeter contra
la entidad, el mandatario e incluso las instituciones, los Maquiavelo(s) de
guarache pretenden utilizar el membrete albiceleste y trasladar su pueril
conducta hasta la Ciudad de México, donde buscarían engatusar a los medios de
comunicación masiva (mal) llamados nacionales, que mucho se prestan al juego a
través de los gatilleros del sistema. Obvio que me
refiero a Ciro Gómez Leyva, Rafael Loret de Mola, Carlos Marín, Joaquín López
Dóriga y Adela Micha, cuando menos. No obstante la
operación podría abortar, pues sus maquinadores principales empiezan a quedar
al descubierto y en unos días más podrían ser blancos del escarnio provocado
por su propia tenebrosidad. En los últimos
días, también, desde Reynosa, Tampico y Victoria, se han hecho circular los más
descabellados rumores en contra de la estructura del partido tricolor, con la
única finalidad de ir preparando el terreno para otra campaña de
descalificación en perjuicio de los políticos y funcionarios que están en el
ánimo del Gobernador para jugar en el hándicap 2012. Y para ello,
también, los nazis de guarache se valen de quintacolumnistas que por su misma
falta de oficio no acostumbren confirmar la veracidad de las versiones
tendenciosas, aunque hay otros colegas más profesionales que hacen caso omiso a
ese juego sucio. Los “contreras” Desde que se
estrenó como dirigente priísta y hasta la fecha, inclusive, Lucino Cervantes
Durán se ha dado a la tarea de recorrer todos los municipios de la entidad en
busca de la cohesión política, de la unidad partidista, de la definición y del
fortalecimiento de cuadros, como nunca antes lo hiciera otro dirigente estatal. A su paso por el
PRI, el también diputado local ha demostrado que quiere trabajar y hacer las
cosas bien; practica una política incluyente, no exclusiva, y en sus apuntes
toma en consideración el sentir de todos los militantes del partido, porque
sólo así, ha dicho, se puede avanzar cuando los tiempos son adversos. No obstante,
algunos “cartuchos quemados” parecen no entenderlo así. Y se niegan a entenderlo
porque son entes a quienes les aterra la modernización política --como parte de
su disputa por el poder, ya negado para ellos--, y porque maniobrando en contra
tratan de recuperar terreno, sus ínsulas, ésas posiciones que antaño los
hicieron intocables y hasta ricos. De otra forma no
se entiende el por qué tras bambalinas buscan ponerle trampas a su dirigente,
que, dicho sea de paso, las sortea atinadamente. Em@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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