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Sección: Editoriales / Golpe a golpe

Blake cancela

Por: Juan Sánchez-Mendoza 23/05/2011 | Actualizada a las 22:23h
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¿Y esa es la nueva política migratoria federal?
En Tamaulipas se hace la tarea puntualmente
Importancia del diálogo pa’ alcanzar acuerdos
Funcionarios públicos esquivan a protestantes
 
Es el diálogo una práctica que habitualmente funciona cuando existe voluntad para alcanzar acuerdos más allá del interés unilateral, partidista o de grupo.
 
Y es en política, precisamente, donde la concertación mucho se requiere como ingrediente sustantivo de la gobernabilidad.
 
El hecho de que entre dos actores o más haya diferencias de credo, colores o ideológicas, en nada impide su comunión si el objetivo primario es el mismo: Hacer del ejercicio público todo un apostolado.
 
Pero si acaso alguna de las partes antepone la soberbia por su mismo afán protagónico, difícilmente juntos accederían a estadios de buen entendimiento.
 
Los sainetes cotidianos que se viven en todo el país ilustran claramente la ausencia de acuerdos y la radicalización de posturas, sin que hasta hoy asome un interés común (de parte de los involucrados) para ahuyentar el espectro de la inestabilidad social, política y económica que amenaza con enquistarse en México, precisamente por la cerrazón de los actores para ponerse de acuerdo.
 
Acá en Tamaulipas no ocurre lo mismo.
 
Y no porque Egidio Torre Cantú tiene la virtud de ser un hombre tolerante, respetuoso e incluyente en su forma de hacer política.
 
El mandatario evita la confrontación y procura el diálogo como recurso para ponerse de acuerdo con los distintos actores del sistema político estatal.
 
Prueba de ello es que Egidio ha gobernado de la mano con los 43 alcaldes de la geografía tamaulipeca –incluidos los de oposición--, y ha sostenido encuentros con empresarios, maestros, amas de casa, deportistas y toda la gama de personajes que integran una sociedad.
 
De ahí se desprende que su Gobierno privilegia el diálogo por ser el mejor camino para ponerse de acuerdo y garantizar la gobernabilidad en el estado. 
 
Inconformidad callejera
 
La protesta es un recurso utilizado por quienes buscan producir un cambio social, político o económico.
 
Y regularmente se da a través de manifestaciones pacíficas.
 
Para explicar este tipo de expresión se han ofrecido los más diversos alegatos animados por librepensadores, políticos, líderes y luchadores sociales, como Thomas Jefferson, quien consideraba que “los hombres tímidos prefieren la calma del despotismo al turbulento mar de la libertad”.
 
Las protestas más recurrentes surgen cuando existe profundo desencanto con los actuales programas y líneas de gobierno en sus tres niveles. Y generalmente provienen de organizaciones que se sienten afectadas pero son incapaces de mostrar su sentir a través de los canales regulares y legítimos.
 
Sin embargo hay otro tipo de protesta fincada en la perversidad.
 
Ésta tiene su origen, regularmente, en los clanes que codician el poder y no saben cómo acceder a él a través de méritos propios.
 
Y es lo que ocurre, precisamente, con las protestas elucubradas por nomenclaturas desgastadas que mediante la presión tratan de intimidar a los servidores públicos, animadas y financiadas por mentes truculentas.
 
Grados de protesta
 
En un contexto social distinguido por la desigualdad, lo común es que los poderosos no se sienten a dialogar con personas o grupos que son considerados débiles o marginales.
 
Entonces, bajo este escenario, se argumenta que no existen las condiciones para la discusión, el debate, la influencia mutua o el florecimiento de la democracia.
 
Pero si acaso tienen lugar algunos encuentros entre grupos o personas que defienden proyectos opuestos, es debido a la tolerancia y generosidad de las autoridades encargadas de preservar el orden, sin que ello signifique que tengan la voluntad de abdicar voluntariamente a su poder y defensa de intereses.
 
Las bases sólidas en las que prospera la democracia, sólo se dan a condición de que las fuerzas políticas y sociales que toman parte en la lucha por alcanzar o conservar el poder se encuentren en condiciones de presencia similar y equilibrada.
 
De ahí que la discusión en la búsqueda de consensos en una sociedad determinada entre los distintos actores políticos y sociales, acerca de la problemática, visión y proyecto que abanderan, ocurra solamente cuando se tiene voluntad y se privilegia el diálogo para dirimir sus diferencias.
 
Si lo anterior no da resultado, los individuos, grupos u organizaciones inconformes entran a lo que se denomina la resistencia no violenta, pero quienes en la ilegalidad fincan su notoriedad regularmente caen en ilícitos como la difamación, la injuria y la calumnia.
 
Finalmente, y ya cuando se cierra toda posibilidad de negociación por los antagonismos profundos que existen entre ambas partes, se llega a la confrontación verbal y hasta física, que, eventualmente, coloca a los actores protestantes al margen del Estado de Derecho.
 
Ámbito doméstico
 
En el ámbito estatal –que es el caso que hoy me ocupa--, se enfrenta un dilema severo aun cuando hay recursos y canales para que las fuerzas políticas lleguen a un entendimiento pacífico sin necesidad de salir a la calle.
 
Sin embargo parece ser que no existe la menor voluntad de utilizar el diálogo y la firma de acuerdos para avanzar, de una vez por todas, hacia una democracia efectiva y no de verbo y papel.
 
No se puede negar que los políticos son eminencias en la confección y comunicación de discursos, pero desafortunadamente la lengua y los resultados, en este caso, no van de la mano pues regularmente tratan de ganar tiempo y dejarle a los que vienen la infinidad de pendientes que no supieron resolver; ya por faltarles valor, decisión o audacia, como debe ocurrir en un ejercicio político-administrativo congruente y sensato.
 
Desde hace más de un mes, por ejemplo, la Plaza Juárez de Ciudad Victoria registra cotidianamente la presencia de grupos de agricultores y colonos que se manifiestan por no haber visto cumplidas las ofertas de la autoridad; porque la regulación de algunos predios todavía está en veremos a dos meses y medio que concluya el actual régimen; o porque los recursos de apoyo al campo les han sido conculcados y/o  jineteados por la Secretaría (estatal) de Desarrollo Rural.
 
Lamentablemente a los responsables gubernamentales de esas áreas poco les importan las protestas, aun cuando éstas pudieran empañar el tramo inicial del recorrido sexenal de Egidio Torre Cantú.
 
Ahí tiene Usted los casos de los secretarios de Desarrollo Rural, Educación y de Desarrollo Social, quienes lejos de enfrentar a los protestantes les ha dado por tratar de desacreditarlos mediáticamente, siendo que los tres funcionarios no tienen credibilidad.
 
En fin, lo bueno es que sobre su conducta ya hay informes en Palacio de Gobierno.
 
Se hace camino al andar
 
*** José Francisco Blake Mora decidió posponer su gira de trabajo por Tamaulipas, siendo que ésta forma parte de un proyecto federal encaminado a renovar la política migratoria.  
 
*** Por tanto, garantizar la seguridad de indocumentados nacionales, centro y sudamericanos, es un asunto que habrá de atenderse hasta que la Secretaría de Gobernación así lo considere aun cuando hace días Blake Mora ofreció un cambio sustantivo en este sentido.
 
*** De cualquier forma el Gobierno estatal cumple puntualmente con su tarea, como se advierte con la creación del Instituto Tamaulipeco para la Atención a los Migrantes.
 
*** Lucino Cervantes Durán habla poco, pero cuando lo hace, cuidado, ya que suele abordar los temas con todo conocimiento de causa y su crítica siempre es dura… pero acertada.
 
*** Ayer, por ejemplo, el presidente del Comité Directivo Estatal (CDE) del PRI puso el dedo en la llaga cuando dijo: “Felipe Calderón Hinojosa tiene que ‘lavarse la cara’ antes de culpar a las autoridades locales por los crímenes hacia los indocumentados”.
 
*** ¿Alguien lo duda? Yo tampoco.
 
Em@il:
 
jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx

Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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