Una vez desahogadas las precandidaturas que habrán de sancionarse en convenciones de delegados –es decir...
Por: Juan Sánchez-Mendoza16/02/2010 | Actualizada a las 22:12h
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Quienes
van a la consulta, deben ser incluyentes Pero
igual requieren respeto a sus contrincantes Oposición
alienta descrédito de órgano electoral Curso
para aprender destrezas de juicios orales Una vez
desahogadas las precandidaturas que habrán de sancionarse en convenciones de
delegados –es decir, las llamadas de unidad--, los aspirantes a presidentes
municipales que se ufanen de tener vocación democrática, están obligados a
fortalecer su imagen en la competencia interpartidista –la de consulta a la
base que se prevé practicar en 29 localidades--; promover la participación de
todos los grupos de interés involucrados en la elección de candidatos y no
esperar a que el día de la nominación formales una “fuerza divina” incline la
balanza a su favor, como antaño ocurría.
Pero esto nada
más se logra cuando se tiene comunicación abierta y directa con la estructura
partidistas y con los ciudadanos que sí votan.
No con un baño de
pueblo.
No con poses
demagogas, aunque el grueso de los aspirantes crean y alardeen que su simple
presencia basta y sobra para acceder a la postulación.
De ahí que los
hoy todavía aspirantes, todos, por beneficio propio (y un mínimo de ética
política) deban asumir la responsabilidad de hablarle al pueblo con la verdad,
sin falsas promesas ni palabras huecas; y se den la oportunidad de escuchar,
sin agachar la mirada, las inquietudes de quienes tienen la decisión de que
alcancen o no sus objetivos en esta contienda, que se supone arrancaría
formalmente en los primeros días de marzo próximo.
Es por su bien.
Sobre todo porque cuando la población tamaulipeca es tomada en cuenta puede dar
un real sustento a sus proyectos y restarle poder a la anarquía, al desorden,
al rumor y a otros instrumentos de competencia interpartidista arcaica. Hartazgo
ciudadano Hasta hoy,
inclusive, en los 29 municipios en que el Partido Revolucionario Institucional
(PRI) habrá de decidir las candidaturas por medio de consultas a la base, la
gente ya está cansada de que muchos de los aspirantes a alcaldes quieran
confundirla y hasta engañarla.
Por eso los
ciudadanos militantes y/o simpatizantes del tricolor, quienes de una u otra
forma aparecen como actores principales del proceso interno, quieren estar
enterados del alcance y los objetivos de cada pretendiente para no dar lugar a
interpretaciones irresponsables que mermen aún más la dañada credibilidad que
hacia ellos existe.
Es aquí,
entonces, cuando cobran mayor importancia los medios de comunicación masiva
(como El Diario de Ciudad Victoria), que hacen más oportuna y ágil la información
generada en la justa, alentando la verdadera construcción de la democracia, aun
cuando en algunas localidades existen reductos de cacicazgos a quienes les
molesta que la prensa no sea cómplice de sus aviesas intenciones, al menos en
esta carrera.
Por tanto, así
como avanza la pluralidad, los medios de comunicación masiva (impresos y
audiovisuales) y los aspirantes deben contribuir a la formación de una
conciencia municipal crítica y responsable. Sin suspicacias, para alcanzar
acuerdos plenos y a cada candidato electo democráticamente se le dé el lugar
que merece.
La recompensa,
claro está, sería muy alta: ver a los priístas comprometidos y actuantes,
libres, en un proceso interno donde ya no se debe dar cabida a los demagogos ni
oportunistas que buscan arribar al poder fincando triunfos en cuanta mentira se
les ocurre. Desacreditación
electorera Tamaulipas podría
vivir momentos de incertidumbre en su avance democrático, merced a la
descalificación que se hace del Instituto Estatal Electoral (Ieetam)) como
máximo órgano rector de los comicios a celebrarse en julio próximo.
Así lo dejan
entrever las desacreditaciones de dos jerarcas de partidos políticos opositores
al PRI, que con su actitud avalan una de las tesis más recurrentes de lo que
ellos llaman inconformidad social.
Dicen: “en el
estado existe descomposición política.”
Pero ese rollo es
el mismo que han manejado durante años y años, aun cuando en la entidad se ha
modificado el escenario político y se atraviesa por un clima de certidumbre
político-electoral, a tal grado que las diversas organizaciones participantes
en la justa ni siquiera cuentan con elementos valederos para descalificar el
proceso; menos se han preocupado en reorganizar sus estructuras, como antaño;
ni en tender un sólido puente de plata a la democracia que tanto dicen buscar.
Ejemplo de que la
oposición pretende descalificar a priori el proceso electoral son los epítetos
que desde los partidos Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática
(PRD) se lanzan en contra de algunos candidatos del Revolucionario
Institucional (PRI), y el descrédito que promueven en contra del Instituto
Estatal Electoral, dizque por no conformar un cuerpo colegiado que en verdad
garantice imparcialidad en los comicios.
Lo que ocurre es
que hoy (como antaño) hay políticos electoreros que buscan los momentos
adecuados para desencadenar una crisis comicial, donde el PAN, PRD y PT
entenderían la legalidad sólo si pudieran adjudicarse las 43 presidencias
municipales y la mayoría en el Congreso local.
Con todo ello,
los protagonistas de este affaire político soslayan (de manera irresponsable)
que su cerrazón mantiene en suspenso la estabilidad social, política y
económica de todo el estado; que ya son otros tiempos y otras las
circunstancias, porque en esta justa electoral nadie es más ni nadie es menos.
Esos
desestabilizadores, igual, se empeñan en acusar al gobierno estatal (de corte
tricolor) de ser el principal promotor del clima de anarquía política que viven
sus propios partidos, en lugar de ofrecer respuestas sólidas que eviten los
desbordamientos.
Y han caído en el
juego del membrete albiceleste, sin querer recordar, quizá, que el Ieetam es
una entidad independiente y que esa independencia tuvo su origen, precisamente,
en los planteamientos de los tres principales partidos que contienden en este
hándicap.
Por tanto,
resulta absurdo pensar que un organismo incubado por los mismos partidos
políticos ahora no tenga la credibilidad que en su momento éstos le dieron al
engendrarlo.
¿De qué se trata? Juicios orales
Hoy se cumplen
tres días de ser impartido el curso sobre “Destrezas del juicio oral”, por
parte del maestro Ignacio Hernández Orduña, quien es instructor y catedrático
del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe).
La disertación tiene
lugar en el Centro de Excelencia de la Universidad Autónoma de Tamaulipas
(UAT), y sobre el particular el director del Instituto de Capacitación Técnica
y Profesional, Rafael Díez Piñeyro, dice que la modalidad de este tercer curso
sobre las reformas constitucionales en materia penal, dirigido a la
implementación de los juicios orales en Tamaulipas, “es el resultado de los
convenios entre el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica y el de
México, dentro del Plan Mérida”.
El funcionario
destaca que en el curso participan representantes del Poder Judicial de
Tamaulipas y de la delegación estatal de la Procuraduría General de la
República (PGR), así como personal de la Procuraduría General de Justicia del
estado.
Con acciones como
ésta Díez Piñeyro responde y bien a la responsabilidad conferida por el
mandatario Eugenio Hernández Flores, de buscar la profesionalización de todos
los servidores públicos involucrados con la procuración e impartición de
justicia.
Se hace camino al
andar *** A menos que
ocurriera un imponderable, el “destape” de José Julián Sacramento Garza se hará
mañana en el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PAN.
*** Hasta la
víspera se daba como un hecho que el secretario General de Gobierno, Antonio
Martínez Torres, en cualquier momento dejará vacante el cargo, pues ya recibió
línea para contender como candidato a diputado federal por un distrito de
Victoria.
*** Aún no hay
candidatos registrados y mucho menos campañas ni elecciones, pero un nutrido
grupo de neo-rodolfistas ya se “reparten” huesos de lo que sería la próxima
administración gubernamental. Lo peor del caso es que nadie osa frenarlos. ¿Por
qué? Em@il: jusam_gg@hotmail.com golpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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