Por: Juan Sánchez-Mendoza22/05/2011 | Actualizada a las 22:26h
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Según el secretario de Gobernación, José Francisco
Blake Mora, habrá una nueva política migratoria del Gobierno Federal, cuya
finalidad es el pleno respeto de los derechos humanos de toda persona que cruce
por territorio nacional, independientemente de su origen. Esto lo dijo al hacer un balance formal de su gira
por la frontera sur de México –acontecida la semana que nos antecede--, y
reconoció que el problema ha sufrido cambios considerables. Sobre el particular, aquí mismo ya he comentado que
la emigración de mexicanos (centro y sudamericanos) hacia los Estados Unidos es
un fenómeno que se registra cotidianamente a lo largo de la frontera que compartimos
con la potencia económica más importante del mundo. Nuestros compatriotas y los migrantes de otros
países exponen su vida propia y en ocasiones la de su familia, en su búsqueda
de un empleo que les permita sobrevivir. Durante años y pese a las leyes, vigilancia y hasta
la represión recurrente de parte de las autoridades y los rancheros del vecino
país del norte, los ilegales han enfrentado todo tipo de vicisitudes al cruzar
la frontera, aun sabiendo que del otro lado encontrarán el exacerbado racismo
que se esconde tras el aparente paraíso de la libertad. Pero puede más la necesidad que los temores a caer
en las garras criminales y así se lanzan a la aventura; incluso estando
conscientes de que no existen las condiciones ni garantías de que su humanidad
pueda ser respetada. Los medios de comunicación regionales, estatales y
nacionales, a diario, dan cuenta de la fatalidad que persigue a los
indocumentados, que, cuando no sucumben en las aguas del Río Bravo o mueren
deshidratados en el desierto de Arizona y Nuevo México, son “cazados” por
bandas de fascistas que han incubado un odio desmedido en contra de razas
distintas a la suya, “orgullosamente blanca y superior”, según su infame
percepción. Incluso la patrulla fronteriza no se anda con
miramientos cuando captura a los indocumentados, a quienes somete de manera
avasalladora y represiva. Organismos independientes de ambos lados de la
frontera exhiben constancia de ello, al igual que lo han hecho los medios de
comunicación que recogen testimonios de la forma cruel e inhumana en que actúan
los uniformados en contra de nuestros compatriotas y hermanos latinoamericanos. Sueño americano Los peligros que enfrentan los indocumentados que
pretender hacer realidad el “american drem” --“sueño americano”--, también se
dan en territorio mexicano. Acá de este lado, poco antes de pisar la línea
divisoria, el emigrante debe enfrentar tanto al peligro de su traslado a la
frontera como la inseguridad. En los días previos al cruce regularmente se
mantiene hacinado en algún punto fronterizo, a merced de las bandas de
“polleros”, hasta el momento mismo de su internación. Sobre la línea divisoria hay bandas de asaltantes y
criminales, aparte de los traficantes de indocumentados, cuyo insano propósito
es practicar el robo, el homicidio y las violaciones de aquellos inocentes que
no se pongan a “tono” con los jefes. Los traficantes de indocumentados, por su parte,
funcionan con total impunidad en la franja fronteriza, siempre protegidos por
las autoridades policíacas y los funcionarios de migración, en base al pago
puntual de “cuotas”. Son reiteradas las historias que se cuentan sobre
los grupos de indocumentados que han sido abandonados a su suerte luego de
haber entregado las sumas de dinero convenidas, o que son recogidos en estado
grave merced a las golpizas recibidas para quitarles sus pocas pertenencias. Si bien les va a los indocumentados y logran
internarse en los Estados Unidos, seguirán viviendo en un contexto de
incertidumbre y mal trato de parte de los empleadores que, las más de las
veces, explotan inmisericordes la fuerza laboral cuando se trata de ilegales
que no pueden alzar la voz. Pobre ayuda El gobierno federal de nuestro país, al pretender
congraciarse con las autoridades norteamericanas, ha signado convenios con su
contraparte a través de la cancillería, en los que infamemente autorizó el uso
de armas disuasivas, no letales, en contra de los indocumentados. Es decir, a nuestros connacionales los pueden
agarrar de señuelos en la práctica del tiro al blanco, ya que la patrulla
fronteriza utiliza balas de goma, rellenas de gas pimienta, que si bien es
cierto no ponen en riesgo la vida de las personas, al menos significan una ruin
vejación a los más elementales derechos humanos. Y de eso tiene mucho qué decir la canciller
Patricia Espinosa Cantellano. Por eso el Congreso de la Unión se dispone llamar a
cuentas a los encargados de la política exterior, a fin de que expliquen el por
qué se mantiene vigente un convenio que a todas luces resulta un atentado a las
más elementales garantías individuales. Confusión distrital Hasta hoy, incluso, en los ocho distritos
electorales (federales) de Tamaulipas, la gente ya está cansada de que algunos
políticos anden acelerados con el proceso electoral del año próximo y quieran
confundir al electorado; que quieran engañarlo. Por eso los ciudadanos que de una u otra
forma serán actores principales del proceso comicial del 2012, quieren estar
enterados del alcance y los objetivos de cada partido y más de sus abanderados,
para no dar lugar a interpretaciones irresponsables que mermen aún más la
dañada credibilidad que existe hacia los políticos. Es aquí, entonces, cuando cobran mayor importancia
los medios de comunicación masiva impresos y audiovisuales –como HOY Tamaulipas--,
que hacen más oportuna y ágil la información política, alentando la verdadera
construcción de la democracia. Por tanto, así como avanza la pluralidad, la prensa
y los partidos políticos deben contribuir a la formación de una conciencia
estatal crítica y responsable. Sin suspicacias. La recompensa, claro está, será muy alta: Ver a los
tamaulipecos comprometidos y actuantes, libres, en el siguiente proceso
electoral, donde no debieran tener cabida los demagogos ni oportunistas que
buscan publicitar cuanta mentira se les ocurre. Em@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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