Por: Juan Sánchez-Mendoza11/05/2011 | Actualizada a las 23:01h
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Centenas de
soldados vienen a patrullar el estado Y como ejercicio
preventivo ¡desarman a policías! Es parte del
acuerdo entre Egidio y la Federación Inversionistas
de DuPont, confían en Torre Cantú La
sospecha de que una gran cantidad de policías preventivos estatales y
municipales pudieran mantener vínculos estrechos con la delincuencia
organizada, es la causa principal que lleva a la Secretaría de la Defensa
Nacional (Sedena) a desarmar a todos los efectivos. Esto
como parte de los acuerdos interinstitucionales que en materia de seguridad
pública signaron el Gobierno estatal y la Federación, por lo que a nadie debe
sorprender que los guardias preventivos y los agentes de tránsito fronterizos
hayan sido los primeros en entregar sus armas de fuego, radios y cartuchos
útiles. Pero
sólo por un breve lapso, mientras se revisa que las matrículas de las armas
coincidan con la licencia que a los uniformados se les extendió para portarlas;
y sobre todo que éstas sean oficiales para el desempeño del cargo. No
obstante se maneja la versión de que las armas también serían revisadas
intensamente en su mecanismo de repercusión y en el rallado del cañón, a fin de
constatar que no han sido accionadas en la comisión de delitos; ni los aparatos
de comunicación pa’ servir de enlace a bandas criminales. Estas
acciones de desarme, obviamente, han causado convulsiones en las corporaciones
policiacas, a tal grado que los efectivos argumentan no poder realizar su
trabajo en beneficio de la sociedad. “Y
menos si a la calle se les manda sólo con un tolete”, dicen. Incluso
aducen que sin su presencia el pueblo quedaría a merced del hampa. ¿Usted
les cree? Yo tampoco. Patrullaje
militar En
los días sucesivos las corporaciones preventivas de los restantes 41 municipios
de la entidad y las delegaciones de Tránsito, sin que haya un calendario
preestablecido, también habrán de registrar el desarme de sus elementos. Lo
mismo que todas las policías que operan en Tamaulipas. Pero
esto no quiere decir que el patrullaje tienda a suspenderse. Por
el contrario. De
buena fuente sé que al estado han empezado a llegar centenas de militares para
hacerse cargo de la seguridad pública. Y
me dicen que vendrán al menos 10 mil para realizar rondines a lo largo y ancho
de la geografía tamaulipeca. Sólo
para eso, sin inmiscuirse en los operativos directos que contra la delincuencia
organizada ejecutan cotidianamente otras centenas de soldados y marinos, ante
el pobre trabajo desarrollado por la Policía Federal Preventiva. De
ahí que no le vaya a extrañar si a partir de hoy ve más patrullas militares en
la calle. Limpia
necesaria Con
el desarme de los policías, en primera instancia, y el patrullaje militar en
las calles y avenidas de los 43 municipios del estado, comienza una nueva etapa
que tiende a restablecer la seguridad pública para este pueblo trabajador como
es el tamaulipeco, a instancias del mandatario Egidio Torre Cantú, quien en reiteradas
ocasiones ha pedido apoyo al presidente Felipe Calderón Hinojosa en esta lucha
que ambos libran contra la delincuencia organizada. El
gobernador en tiempo y forma ha cumplido con su compromiso pactado allá en la
Ciudad de México. Y
por lo que respecta al señor de Los Pinos, con la incursión de más militares en
tierra cueruda, creo que avanza en su pretensión de encarar el problema sin
distingo de colores ni ideologías. Es
algo que se le reconoce. Tanto
como a Egidio, quien ha sido incisivo en su proclama de que Tamaulipas es un
pueblo noble, trabajador y nacionalista, que merece el bienestar de su sociedad
emprendedora, arrebatado injustamente por la disputa entre transgresores de la
ley que por ley, precisamente, toca combatir a la Federación, tal y como lo
dispone puntualmente nuestra Carta Magna. Problema
sexenal Uno
de los más graves problemas que enfrenta el país, sin lugar a dudas es la
inseguridad pública, aun cuando se cuenta con reglamentos, policías y órganos
avocados a proteger al individuo y a la sociedad en su conjunto. Hasta
hoy la delincuencia organizada y hasta la común le siguen ganando la partida al
gobierno. Con
ello se evidencia que los planes, programas y acciones no pasan de ser un
catálogo de buenas intenciones y un argumento discursivo de los políticos. Habitualmente
los medios de comunicación masiva, nacionales y locales, dan cuenta de las
atrocidades causadas por los maleantes, sin que exista poder alguno que pueda
frenarlos. A
todas luces priva la impunidad. Y
la irritación ha llegado a tal límite que la sociedad ya salió de su marasmo y
tomado las calles para expresar su descontento ante la indolencia
gubernamental. Como
respuesta, el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa se ha dedicado a emitir
planes y más proyectos comprometiéndose a: Profesionalizar
las policías; 2)
Concluir el registro personal de elementos; 3)
Coordinar esfuerzos con las diversas instancias de gobierno; 4)
Publicar los datos relativos a la incidencia de delitos federales; 5)
Incrementar el uso del tiempo de que dispone el estado en los medios, a fin de
profundizar en la cultura de prevención y denuncia del delito; y 6)
Depurar la Procuraduría General de la República (PGR) y la Secretaría de
Seguridad Pública, entre otras medidas. Sobre
los resultados de tantos planes, hace días el señor de Los Pinos informó,
públicamente, que se ha cumplido con lo propuesto. Sin
embargo otra es la realidad. Movimientos
obsoletos Desde
que Felipe Calderón Hinojosa asumió el compromiso de combatir frontalmente al
hampa, los delitos federales se han incrementado hasta en un 10 por ciento en
relación a los índices registrados anteriormente. Y
hay cosas peores: ante el evidente fracaso en el tema que hoy nos ocupa, el
Presidente trata de enmascarar su gran mentira aduciendo que su gobierno, de
ninguna manera, considera a la seguridad pública como un asunto terminado, ya
que en este rubro ningún avance es suficiente. Por
fortuna la sociedad civil ya no se deja engañar con la verborrea y la
simulación a que es proclive el (segundo) “gobierno del cambio”. De
ahí que algunas organizaciones no gubernamentales (ONG’s) cuestionen los
supuestos logros, al considerar que el régimen federal desarrolla acciones
desde el punto de vista virtual y burocrático para curarse en salud. Quizá
el presidente, su grupo de asesores y los genios en seguridad pública tengan
buenas intenciones, pero ocurre que es una asignatura en la que sólo
encontramos justificaciones incoherentes, infundadas y por supuesto mediocres. Lo
que sí hay que reconocerle al grupo en el poder es su gusto por la imagen, la
mercadotecnia, las relaciones públicas y la propaganda, aunque, claro, ello
resuelve nada ajeno a su propio gusto de verse publicitados en los medios de
comunicación masiva. Se
hace camino al andar ***
La millonaria inversión que para su crecimiento en Tamaulipas anunció ayer
DuPont, es prueba fehaciente de que Torre Cantú a los empresarios les causa
confianza. ***
Por si fuera poco, la sociedad civil ve con buenos ojos el anuncio de que el
Gobierno estatal diseña una estrategia para regularizar la situación de los
contribuyentes en cuanto a derechos vehiculares se refiere. ***
Y es que con tanta jodencia la ayuda gubernamental nos cae como anillo al dedo. Em@il: jusam_gg@hotmail.comgolpeagolpe@prodigy.net.mx
Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
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