Hoy es Jueves 11 de Junio del 2026


Sección: Editoriales / Golpe a golpe

Apatía ciudadana

Un sentimiento que a estas alturas del proceso electoral refleja la actitud ciudadana es, simple y llanamente, ¡apatía!...

Por: Juan Sánchez-Mendoza 15/02/2010 | Actualizada a las 22:28h
La Nota se ha leído 2638 Veces


La reproducen las estériles reyertas interpartidistas
Cacicazgos en decadencia, nada aportan al tricolor
En Reynosa podría resurgir alternancia en el poder
Si va Sampayo por Matamoros hay riesgo pa’ l PRI
 
Un sentimiento que a estas alturas del proceso electoral refleja la actitud ciudadana es, simple y llanamente, ¡apatía!
 
Lo peor del caso es que esta disposición emocional la alimentan los partidos políticos (con tanto conflicto interno) y el grueso de sus aspirantes a alcaldes y diputados locales, que al perecer ni por asomo le han echado un vistazo al comportamiento sufragante en las justas más recientes.
 
Hay quienes argumentan que con la votación cautiva es más que suficiente para alzarse con la victoria –aun cuando este capital sea hipotético--, y por eso (insanamente) echan las campanas al vuelo festinando decisiones populares que, en estricto apego a la verdad, son impredecibles.
 
Este comportamiento se observa allá en el norte, acá en el centro y en la zona sur de la geografía tamaulipeca, por lo que es necesario advertir que en ninguno de los 22 distritos electorales ni 43 municipios hay todavía vacuna contra la apatía ciudadana, que, pa’ desgracia del país y la entidad misma, durante décadas ha provocado que el triunfador indiscutible de toda contienda sea el abstencionismo que, en promedio, rebasa ya el 50 por ciento.
 
Responsables de esa apatía electoral también han sido y son los viejos caciques políticos, cuya decadencia se percibe cotidianamente.
 
De cualquier forma los aspirantes hacen como que les creen y los otrora amos y señores de las comarcas hoy se ven ridículos pontificando, pues para nadie es secreto que en la actualidad carecen de fortaleza política.
 
Además su voto es unipersonal y actualmente no son capaces de manejar siquiera a los integrantes de sus propias familias, como lo demuestra el hecho de que en un mismo clan haya simpatizantes de diversos partidos.
 
Usted seguramente ha sido testigo, le informaron o simple y llanamente sabe de oídas, que antaño las manifestaciones de apoyo se otorgaban casi en exclusiva a quienes recomendaban los caciques de la región, porque era la única forma de garantizar el triunfo.
 
Ellos manipulaban los procesos de selección de candidatos, financiaban candidaturas, obstaculizaban otras, decidían el sufragio, alentaban el relleno de urnas, controlaban a los funcionarios de los órganos electorales, ordenaban el robo de ánforas cuando sentían que el escrutinio sería adverso a su causa, amenazaban a sus opositores, le exigían a los curas que desde sus púlpitos indujeran el voto, ponían y quitaban autoridades electorales y hasta se daban el lujo de administrar los recursos públicos sin que los aspirantes a representantes populares, “apadrinados” por ellos mismos, osaran oponerse.
 
Ese viejo cacicazgo, si bien es discutible que en otra época cumplió una función, hoy está casi desaparecido.
Pero los que aún creen ejercer cacicazgos no lo entienden así y por eso se muestran irreverentes ante los políticos más jóvenes que ellos, quienes les dan coba para no pelear y hacen como que los necesitan en su aspiración inmediata, cuando en el fondo lo único que les provocan es tanta pena como diversión, pues sabido es que el tiempo no perdona y a muchos de los viejos caciques ya se les van las cabras.
 
En cualquier manifestación, mitin, reunión, encuentro, asamblea o como les llamen a las acciones proselitistas en cada caso, regularmente asisten varios caciques en decadencia –disfrazando su verdadera piel de lobo con una de oveja, y haciéndose llamar clase política--, para dizque avalar al aspirante en turno.
 
Desde su llegada al recinto donde se realiza la actividad política, el cacique en decadencia recibe atención especial, se le cita públicamente, se le aplaude --pero eso sí, con mucha simulación--, y en cuanto se va los comentarios que se vierten sobre su figura son de desprecio y pena.
 
Incluso sé de algunos precandidatos que ya poco los toman en cuenta, por saber que ya nada representan, que están más devaluados que el peso mexicano, y que su aportación en el terreno político-electoral vale tanto como la de cualquier otro simpatizante. O sea, un voto.
 
Esta reflexión surge tras observar que en algunos municipios todavía se dan intentos de cacicazgos; y que estos se fincan en el hecho de que los dueños del teléfono rural, que también son propietarios de la tierra, el ganado, las parcelas, los solares, la tienda, la cantina, la veterinaria, el depósito de cerveza y otros negocios, creen que igual pueden decidir por sus semejantes en el terreno político electoral.
 
Pero están equivocados, ya que los caciques, desde hace muchos años, dejaron de actuar como fieles de la balanza y, lo peor, de ser sustento del triunfo partidista.
 
Reynosa: foco rojo
La nominación de Everardo Villarreal Salinas, como precandidato priísta a la presidencia municipal de Reynosa, hace presumir al dirigente estatal del membrete albiceleste, Francisco Javier Garza de Coss, que esa demarcación fronteriza podría ser nuevamente gobernada por el Partido Acción Nacional (PAN).
 
Sobre todo porque se trata de un cartucho quemado que en el proceso electoral del 2006 mordió el polvo ante Raúl García Vivián; y merced a su distanciamiento con los grupos de interés locales, que infructuosamente patrocinaron las aspiraciones de Raúl Jiménez Cárdenas, Esiquio Reséndez Cantú y José Elías Leal. 
 
A lo anterior hay que agregar el hecho de que Villarreal Salinas desprecia todo lo que tenga qué ver con Óscar Luebbert Gutiérrez (y por supuesto con el equipo político de éste), pues él mal supone que hace tres años fue despojado de la candidatura con que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) recuperó la plaza.
 
Por si fuera poco, debemos considerar que Reynosa ya está acostumbrado a la alternancia en el poder –Ramón Pérez García (PARM) y Francisco Javier García Cabeza de Vaca (PAN) son ejemplo de ello--, pues el comportamiento ciudadano que registran las campañas de proselitismo tiende a variar el día de los comicios.
 
Ahí está el mentado “Caliche” y/o “Betico” (Humberto Valdez Richaud) para ilustrar el comentario, pues en su oportunidad punteó en todas las encuestas y en la fecha de la jornada comicial fue apabullado en las urnas.
 
Y eso que era más raza que Everardo. Más político y menos soberbio.
 
¡Cuidado con Matamoros!
 
La llamada “Gran puerta de México” le representa al PRI un verdadero galimatías en su búsqueda de conservar la presidencia municipal.
 
Y es que como contrincante en el actual proceso electoral, el priísta Alfonso Sánchez Garza podría tener a Ramón Antonio Sampayo Ortiz (PAN), quien ya fue alcalde de Matamoros.
 
Hace tres años, el todavía diputado local buscó la candidatura priísta a la presidencia municipal, pero fue sacrificado porque en el PRI no se quiso correr el riesgo de una derrota.
 
Fue así como el tricolor decidió postular a Erick Silva Santos, por éste puntear en las encuestas con marcada diferencia entre él y los otros prospectos.
 
Hoy Sánchez Garza es el precandidato priísta a la presidencia municipal (aún no oficial, pues para ello requiere el registro), pero en contra tiene la fortaleza política, simpatía y arrastre que en Matamoros distingue al delegado de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
 
A ello debemos agregar que la localidad fronteriza también está acostumbrada a la transición en el poder, pues la presidencia municipal la han ocupado opositores al PRI como Jorge Cárdenas González (qepd), representando al extinto Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM)  en dos ocasiones--, y Ramón Antonio Sampayo Ortiz (PAN).
 
De ahí la necesidad de que “Ponchito” le eche toda la leña al asador, so pena de sucumbir ante Sampayo. Claro, siempre y cuando éste aceptara la candidatura albiceleste.
 
Por cierto, hay quien dice y asegura que en Matamoros ya se dispone a operar el ex gobernador Tomás Yarrington Ruvalcaba, pues uno de los candidatos priístas a diputado local sería su colaborador Daniel Sampayo.
 
Eso quiere decir que el PRI supone que para que la cuña apriete, tiene que ser del mismo palo. ¿Qué le parece?
 
Em@il:
jusam_gg@hotmail.com
golpeagolpe@prodigy.net.mx  

Juan Sánchez Mendoza
Ha ejercido el periodismo durante más de tres décadas, alcanzado premios estatales en dos ocasiones; autor del libro "68. Tiempo de hablar"(que refiere pormenores del memorable movimiento estudiantil); autor de ensayos literarios; y reportero de investigación de tiempo completo, acá en territorio nacional y más allá de nuestras fronteras y del continente americano.
adadasdas
HoyTamaulipas.net Derechos Reservados 2016
Tel: (834) 688-5326